ABC del Alzheimer canino

El Alzheimer no solo se presenta en humanos. Los perros también pueden ser víctima de esta enfermedad. ¿Cómo puedes saber que tu perro la padece? ¡Entérate!

Aunque en los animales esta enfermedad es conocida con el nombre de síndrome de disfunción cognitiva, es exactamente lo mismo que el Alzheimer de los humanos y también se desarrolla en la tercera edad.

Aunque diagnosticarla no es fácil, por tener características propias de otras enfermedades, puedes saber si tu perro la padece o  no chequeando si tiene algunos de sus síntomas, que son:

  • Desorientación: Cuando el perro se pierde en lugares que frecuentó toda la vida
  • Comportamientos reiterativos: Por ejemplo, cuando dan vueltas en su mismo eje, o caminan de un lado para otro
  • El perro deja de dormir en la noche o cambia sus hábitos de sueño. Es decir, duerme en el día y está despierto en la noche.
  • Desconocimiento de su dueño: Ve al dueño, pero no lo reconoce.
  • Agresividad: Intenta morder a los dueños. Esto sucede porque el perro desconoce a sus amos.
  • Ansiedad: Muestra comportamientos de estrés, como es el caso de las conductas reiterativas.
  • Eliminación en lugares inadecuados. Sucede cuando el perro hace sus necesidades en lugares donde no solía hacerlo.

¿Cómo se diagnostica?

  • Primero se deben descartar enfermedades neurológicas u hormonales.
  • Cuando se descartan otras enfermedades el perro debe ser remitido al etólogo.
  • Se realiza un test de comportamiento que se le realiza al dueño para conocer la rutina del perro, qué exámenes se le han realizado, entre otros
  • Test cognitivo: se le realiza al perro un test con el que se averigua si tiene sus cinco sentidos en buen estado.

¿Cómo se trata la enfermedad?

  • Se medica con ansiolíticos, para reducir la ansiedad que sufre el perro como consecuencia de la pérdida de su memoria.
  • Se establece un protocolo en el que se establecen unas pautas de comportamiento y una dieta especial.

Si tu perro tiene la enfermedad, o crees que pueda tenerla, te recomendamos:

  • Mantener una rutina diaria para no estresarlo. Es decir, no modifiques los horarios de sus paseos o de alimentación
  • Proporcionarle juguetes interactivos.
  • Llevarlo a dar paseos con más frecuencia, para que no haga sus necesidades en lugares inadecuados.
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