Adoptar es cuestión de responsabilidad

La adopción solo será una solución con tu compromiso y persistencia. Esto es lo que debes saber antes de abrir tu hogar a un animal desamparado.

Frente al drama de los perros y gatos abandonados, la adopción es una de las soluciones. Pero para que sea realmente efectiva se requiere de la ayuda desinteresada de quien rescata y del compromiso inquebrantable de quien adopta. No es sencillo recuperar a un animal que ha padecido los extremos del maltrato; se trata de una misión compleja en la que se compromete la humanidad, la paciencia y la determinación. Salvar una vida, a veces, se convierte en la tarea más larga y más compleja.

Muchos de quienes se acercan a los albergues y fundaciones para adoptar a un animal, según explica Laura Rodríguez, directora de la Fundación Adopta No Compres, lo hacen buscando una mascota de compañía, y esta no es necesariamente la aproximación ideal. “Pocas personas pretenden realmente darles una oportunidad”, dice Laura.

Al adoptar se debe tener conciencia de estar salvando una vida, y esto conlleva un compromiso mayor. Para empezar, no por ser adoptado el animal requiere menos cuidados. Por el contrario, se trata de perros y gatos que han sufrido el abandono y la soledad, y generalmente el abuso y el maltrato, por lo que demandan mucha compañía y enormes dosis de cariño. La decisión de adoptar debe ser absolutamente segura, pues es una relación que debe durar muchos años. Nada sería más cruel que rescatar a un animal para luego devolverlo a su desgracia.

“Es fácil enamorarse de la ternura de un cachorrito”, explica Laura, “y la gente cree equivocadamente que un animal adulto viene con malas mañas”. En realidad, los cachorros demandan mucho más tiempo y dedicación que los mayores, pues su educación debe ser constante y necesitan gastar energía y conocer el mundo. Los adultos, en cambio, ya conocen sobre límites, son más conscientes de lo que hacen y es más fácil y rápido modificar su comportamiento. “Los cachorritos no siempre son la mejor opción al adoptar. Además, seguro te harán desastres en la casa”.

Lamentablemente, la mayoría de historias positivas de adopción comienzan con rescates de animales en situaciones terminales. En estos casos, primero se debe tener la valentía de salvarle la vida, y esto suele ser la parte más difícil y dolorosa. Una de las tareas más delicadas al rescatar un animal es ganar su confianza para iniciar el tratamiento. Según Laura, “se debe recuperar paso a paso. Recordemos que fue otro humano el que seguramente le hizo daño, así que se mostrará desconfiado. Hay que acercarse despacio, con comida, sin parecer una amenaza”.

Luego de capturarlo es urgente darle atención veterinaria. Las prioridades son exámenes generales, hidratación, alimentación, desparasitación, vacunas y esterilización. Este último procedimiento es ineludible, pues solo así se garantiza que los mismos problemas no se seguirán extendiendo a futuro. El animal rescatado solo se puede entregar en adopción cuando se ha estabilizado física y emocionalmente, y esté listo para iniciar una nueva relación con los humanos.

Hay que entender la situación actual y pasada del animal, pues si ha sufrido situaciones traumáticas sus progresos suelen ser lentos, de tiempo, paciencia y amor. No se debe sentir lástima, ya que la sobreprotección causa inseguridad en el animal, y si se busca que sea equilibrado se le debe transmitir lo contrario.

Ante animales agresivos, explica Laura, es necesario mostrarles desde el principio que uno es el jefe de la manada, y esto se consigue con firmeza pero sin golpes al corregir sus comportamientos negativos, estableciendo límites y reglas. “Nunca me han mordido los recién rescatados. Los que lo han hecho es por otras razones”, dice Laura.

Recuerda...

Nada sería más cruel que rescatar a un animal para luego devolverlo a su desgracia.

Los cachorros demandan más tiempo y dedicación que los mayores, pues su educación debe ser constante y necesitan gastar energía y conocer el mundo.

El animal rescatado solo se puede entregar en adopción cuando se ha estabilizado física y emocionalmente.

La llegada del nuevo miembro del hogar

Antes de la llegada a casa del animal adoptado se le debe comprar una placa de identificación (muy importante para evitar que se vuelva a extraviar), su cama y cobija, collar y correa para pasearlo con seguridad, juguetes y platos para agua y comida. Recuerda que una buena alimentación ayuda en el proceso de recuperación; esto no necesariamente significa una comida costosa, pero sí nutritiva, constante, que supla sus requerimientos alimenticios y en las cantidades adecuadas para su peso y tamaño.

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