Polar, el perro sin miedo

Aunque perdió la vista cuando era solo un cachorro, este husky siberiano de cuatro años de edad es un deportista innato y un amigo fiel que logra ver con los ojos del alma.

Polar obedece cada comando de voz que Lorena pronuncia. Se queda quieto y permite que le ponga su arnés. Luego se deja amarrar a la bicicleta y, mientras su dueña pedalea, jala como todo un husky siberiano. Con más resistencia que rapidez, recorre el camino sin desviarse a derecha o izquierda e incluso esquiva obstáculos con precisión. Y es que aunque para cualquier perro de trineo esta podría ser una habilidad innata, para él es un logro mayor: polar perdió la vista y ve el mundo con los ojos del alma.


Foto: Clara Moreno.

Una oportunidad de vida

Hace exactamente cuatro años y cinco meses, Lorena García, una joven profesional en Publicidad y Mercadeo, visitó una camada de perros siberianos recién nacidos. De entre todos, solo uno no estaba a la venta. Sus propietarios pensaban sacrificarlo después de enterarse de que sufría de un glaucoma ocular que lo dejaría ciego.

“Lo único que hice fue preguntar qué pasaría con él y me dieron a entender que se iba a convertir en un encarte, pero para mí él representó una oportunidad de vida. Soy fanática de los osos polares y ya le había pedido al cielo un perro blanco. No lo pedí con ojos o con orejas, Polar llegó como tenía que llegar”, afirma Lorena, quien desde el primer momento supo que la eutanasia no era una opción.

A sus tres meses cumplidos, Polar ya no veía nada. Había perdido la vista en ambos ojos y su nueva mamá buscó a los mejores profesionales para tratarle el dolor ocasionado por el aumento de la presión intraocular. Durante el primer año permaneció medicado, después tuvo que sortear una nueva complicación pues durante un paseo adquirió una garrapata que le transmitió una enfermedad bacteriana conocida como erliquiosis canina y uno de sus ojos se secó. 

“Me habían advertido que iba a ser una lucha constante. Pero en realidad, lo que he hecho es aprender de él. Pensaba que era yo la que, de cierta manera, iba a tener que guiarlo en todo. Y no, es él quien ha hecho muchas cosas por mí”, afirma Lorena al recordar los primeros años de su hijo perruno y las decisiones que tuvo que tomar por él para garantizarle una vida de calidad.

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Una de estas determinaciones fue esterilizarlo. Aunque eso significaba que Polar perdería la oportunidad de tener descendencia, era la decisión más responsable, teniendo en cuenta que el glaucoma podía ser hereditario. Además, al perder su estatus de macho alfa, otros perros dominantes no se acercarían para enfrentarlo en peleas en las que él siempre llevaría las de perder.

A pesar de su discapacidad, nunca ha sido un perro sobreprotegido. Desde el mismo momento en que decidió tenerlo, Lorena se propuso darle libertad y desarrollar en él la independencia necesaria para que se desenvolviera en cualquier situación. Sus pasos son como los de un caballo fino, así lo entrenaron para que no se tropezara con andenes o rocas en el camino. Su memoria olfativa le ha permitido crear un mapa mental de los lugares que frecuenta, tanto que, como dice Lorena, “en la casa me estrello más yo. Lo único que hago es no moverle las cosas de lugar, pero cuando jugamos a las escondidas, él siempre me encuentra”.

“Lo primero que hice fue no cohibirlo, dejar que socializara y conociera amigos. Íbamos a parques, montañas, de camping. No lo he metido en una bolita de cristal, por eso es un perro muy seguro. No tiene ojos, pero tiene nariz, dientes, orejas, uñas”, afirma su dedicada mamá, quien además decidió conocer la raza a fondo para proporcionarle justo lo que su naturaleza pedía.


Foto: Clara Moreno.

Entre cerros y páramos

Polar tiene más de un apodo: ojos de cielo, Polaroid, Polarinchi, copito, tiburón, ‘mi mol’, osito… pero solo uno de ellos lo describe a la perfección: ‘el perro sin miedo’. Tal como el superhéroe ciego de Marvel Daredevil, conocido también como ‘el hombre sin miedo’, el joven siberiano tiene sus demás sentidos más desarrollados que los de cualquier otro perro. No solo es capaz de conducirse solo, sino que además es un deportista en continuo crecimiento.

Las investigaciones de Lorena y sus esfuerzos para darle una mejor calidad de vida, la llevaron a conocer al colectivo Amigos Siberian Husky de Bogotá (ahora Siberian Husky) y el deporte perfecto para su animal de tiro: el mushing. Esta práctica, en la que los perros tiran de un trineo sobre la nieve, se ha desarrollado alrededor del mundo en más de una modalidad, incluso en tierra seca y en países en los que no existe el invierno, como Colombia.

“La modalidad canicross consiste en correr con el perro amarrado a un cinturón, una línea de tiro y un arnés. En el bikejoring, el animal va delante de la bici y la hala. El trineo puede ser reemplazado por un triciclo y se puede practicar en las montañas”, explica Lorena. Todas estas las ha practicado Polar, claro está, de manera recreativa y únicamente competitiva dentro de la categoría de perros con discapacidad; sin embargo, siempre con la misma tenacidad, el mismo compromiso y la misma valentía con la que asumen el deporte sus compañeros de grupo.

El mushing no solo ha significado una distracción para Polar, también ha sido la manera en la que Lorena procura alargar sus días. “Como lo medicamentos acortaron la vida de su hígado y su riñón, decidí involucrarlo en un deporte, porque el deporte es vida. La primera vez que pudimos compartir haciendo bikejoring y me di cuenta de que era algo tan natural en él, no hice más que llorar”, recuerda. Pero además, Polar pertenece al grupo Mushers Colombia, un colectivo que no busca competir sino que más bien quiere convertirse en un espacio de diversión para los perros y sus dueños. 


Foto: Lorena García.

Esto es lo que debes llevarle a tu perro cuando te acompaña a hacer ejercicio.

Fue estando allí, en el grupo Siberian Husky, como Lorena conoció a su actual compañero de vida: Jorge Rodríguez, quien no solo administra el colectivo sino que también es el cofundador (junto a ella) de Seppala Mushing, una agrupación que reúne a varios dueños de perros siberianos que quieren dedicarles tiempo de calidad a sus mascotas a través de caminatas y aventuras en la naturaleza y, al mismo tiempo, una marca que produce sus propios equipos para la práctica del deporte.

Jorge y su hijo perruno Rojo se han convertido en la familia de Polar. Si bien el primero, de cinco años, es un macho alfa bastante competitivo, su actitud frente a su hermano ha sido la de guía y protector. Lo ayuda a caminar por el sendero correcto, le juega, permite que se le suba encima y va siempre adelante para evitarle obstáculos. Ambos, junto a Lorena y Jorge, han recorrido páramos, montañas y quebradas, tanto fuera como dentro de Bogotá.

Este año realizaron una excursión de siete días por el Parque de los Nevados, lugar en el que Polar se sintió como en casa. El próximo año seguro les traerá más aventuras, pues cada día de ‘el perro sin miedo’ es un milagro de vida y una nueva oportunidad para aprovechar junto a él. “Todos estos días he venido pensando en los cuatro años y cinco meses que llevo con él. Gracias a Polar vi el mundo de otra forma; y él, que no lo puede ver, lo percibe cómo realmente debería ser. No necesita ver las cosas para aprovecharlas, compartir con sus amigos y ser fiel. De verdad, su amor es el más honesto”.

Recuerda que adoptar es una cuestión de responsabilidad.

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