¿Los gatos negros son de mala suerte?

Un paso más adelante para liberarnos de los mitos. Un paso más adelante para liberarnos de los mitos. Foto: iStock

Libérate de los mitos y conoce la historia detrás de una mala fama que no tiene razón de ser.

Mito

Nada más alejado de la realidad. Lo peor de todo es que, por cuenta de este mito de larga data, muchos felinos negros se quedan en los centros de adopción a la espera de que alguien quiera llevárselos a casa. Pero, ¿en qué momento surgió esta mala e inmerecida reputación?

Durante el Medioevo, cuando fueron traídos a Occidente por los romanos desde el antiguo Egipto —tierra en la que, por el contrario, eran venerados—, la iglesia católica impulsó la creencia de que los gatos eran animales propios de herejes, en especial los negros. Según se decía podían ser, incluso, la encarnación del mismísimo Satanás.

La historiadora Irina Metzler, especialista en estudios medievales, ve en la naturaleza independiente de los felinos una de las posibles razones para que la gente de entonces llegara a temerles, dado que en esa época se pensaba que los animales habían sido creados por Dios con el único fin de servirles a los humanos, considerados como amos y señores de todas las especies. Con el tiempo, a partir del año 1500, aproximadamente, los felinos también fueron asociados a las mujeres tildadas de brujas, a quienes se les atribuía el poder de transformarse en sus más fieles asistentes para acechar y lanzar hechizos sobre los más desprevenidos transeúntes.

Así, se fue extendiendo la idea de que era una señal de peligro o de mal augurio toparse con algún gato negro, al tiempo que se legitimó la práctica de perseguirlos —y, por desgracia, de desaparecerlos—. El paso del tiempo, por fortuna, ha disuelto muchas de estas supersticiones, pero aún falta un trecho por recorrer. Si decides adoptar un gato en el futuro cercano, procura escoger uno negro; será un paso más para acabar de una vez por todas con el terrible mito que se les ha construido alrededor.

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