Perros casi magos

Los niños y las madres de la fundación aprenden hábitos de lectura, motivados por la presencia de los perros. Los niños y las madres de la fundación aprenden hábitos de lectura, motivados por la presencia de los perros. Foto: Cámara Lúcida

Más que animales de compañía, las mascotas son facilitadoras de procesos terapéuticos tanto físicos como psicológicos. A esto le apuesta la Fundación Las Golondrinas, que trabaja con caninos y con la población vulnerable en Medellín.

Por Carolina Campuzano.

“Parece magia, pero no lo es”: esa es la sentencia que repite Jairo Aristizábal, psicólogo y técnico en intervención asistida con animales de la Fundación Las Golondrinas, al referirse a las bondades que brindan los perros a los humanos.

Y es que pareció magia cuando Jerónimo Roldán Ciro, de seis años, después de diagnosticarle esquizencefalia pudo caminar y hablar a pesar de que los médicos dijeran todo lo contrario, es decir, una malformación cerebral que se caracteriza por hendiduras anormales y que, en su caso, lo dejó sin un 60 por ciento de su cerebro.

Sus avances se lograron después de que Conchi, una labradora blanca, lo acompañara en sus terapias durante tres años. “Según la ciencia era imposible, pero él pudo. No fue que el perro le enseñara a hablar, pero sí le brindó confianza. No fue que le dijera cómo caminar, pero el niño quería imitar a Conchi porque ella se convirtió en su amiga y, a diferencia de los demás pequeños, no lo señaló por ser diferente”, relata Cecilia Marcela Ciro, mamá de Jerónimo.

La motivación es uno de los principales beneficios que destacan los terapeutas expertos en intervenciones asistidas con animales. “Si el perro pudo, yo también puedo”, dice Andrés Felipe Otálvaro, fisioterapeuta de la Fundación, quien asegura que estímulos como el miedo y el dolor tienden a disminuirse si el perro está al lado de la persona que los siente. Además, los caninos no juzgan, no hacen mal, no piden que se haga algo por ellos; todo esto, según Jairo, es lo que permite resultados positivos.

“Y no, no es magia —aclara el psicólogo— porque está demostrado científicamente, al medir el cortisol, que un animal baja los niveles de estrés en el ser humano”. De esta manera, las mascotas se convierten en una ayuda para los tratamientos psicológicos y físicos, pues generan confianza y logran transformar situaciones de angustia y displacer en algo agradable.

Según Jairo, todos los niños ven en los animales valores de bondad. Tanto Cecilia como Jerónimo les tenían fobia a los perros, pero eso ya no es así. Hoy, ella ya no les teme porque sabe que gran parte de los logros de su hijo se los debe a la confianza que le dio Conchi. “Recuerdo el día en que ‘Jero’ me dijo que podía solo. Yo era muy sobreprotectora, pero él me dio a entender que era capaz porque le tenía confianza a la perrita”, dice la madre.

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Foto: Cámara Lúcida.

Más que una terapia

“La intervención asistida con perros —cuenta Jairo— es una técnica desarrollada principalmente en Europa y en Estados Unidos, pero que ya ha empezado a implementarse en Colombia para impactar a las comunidades vulnerables”. En este caso, funciona en Medellín a través de la Fundación Las Golondrinas situada en Caicedo, un barrio ubicado en la Comuna 8 y al que arribaron cientos de personas desplazadas por el conflicto armado del país. Una de ellas es Cecilia, quien llegó después de tener que abandonar su pueblo, San Francisco, al oriente de Antioquia.  

Según el psicólogo, el 90 por ciento de la población matriculada en Las Golondrinas es afrocolombiana y desplazada. La mayoría han experimentado situaciones difíciles y llegan a la ciudad a vivir en condiciones de precariedad, convirtiéndose en un caldo de cultivo para la vulneración de derechos. “Con el trabajo de la Fundación podemos estimular a estos niños para que avancen en sus procesos de desarrollo y para que en un futuro no exista tanta brecha en su formación. No solo hacemos terapias, estamos salvando personas de la ignorancia”, asegura.

Las Golondrinas adelanta actualmente un programa educativo, bautizado como Pasitos Lectores. Gracias a él, los niños del barrio asisten a sesiones de lectura acompañados por los perros, cuya presencia propicia un ambiente agradable para enamorar a los pequeños de la lectura. “Como ya lo dijimos, no se trata de magia sino de todo el afecto que estos animales tan cercanos al hombre son capaces de dar”, concluye Jairo.  

  • La Fundación Las Golondrinas realiza intervenciones asistidas con animales desde el año 2009, en Medellín.

  • El énfasis del trabajo con los perros se da en terapia de habilitación y rehabilitación, y en educación.

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