Maltratar no es la solución frente a un acto de indisciplina de una mascota. Existen varias formas de corregir sin abusar. Maltratar no es la solución frente a un acto de indisciplina de una mascota. Existen varias formas de corregir sin abusar. Foto: 123RF

Contra el maltrato animal

El problema del atropello animal persiste en una sociedad que, en ocasiones, desconoce la magnitud de los abusos.

Al momento de analizar la relación entre personas y mascotas, hay que tener en cuenta un punto de partida ineludible: los animales dependen de sus amos. Se acepta la idea de traer un perro o gato a casa porque de alguna u otra forma, se tiene la ilusión de cuidar, alimentar y consentir a estos peludos que, a fin de cuentas, no pueden valerse por sí solos. En un mundo ideal, el ser humano es precisamente el ‘protector’ de sus animales. No obstante, lo anterior no siempre se cumple y cada vez son más los casos en los que hombres y mujeres agreden a sus mascotas.
El perfil del ‘mal amo’
“Por lo general, las personas que abusan de un animal carecen de educación o, peor aún, pueden padecer desordenes de personalidad”, explica el médico veterinario Carlos Riaño.
Además, quienes someten a sus mascotas a diferentes tipos de agravio son, usualmente, individuos que también han padecido maltratos en su infancia. Así lo explica la directora de la Asociación Defensora de Animales ADA, Marta Ciro, “el que patea o golpea a un animal, lo ha vivido. Ha sido víctima en casa de violencia intrafamiliar. Lo peor es que primero maltratan animales, pero después lo pueden hacer con seres humanos”. 
El abandono es otra de las manifestaciones del maltrato y, quizá, la más frecuente. Esto también habla de la psicología de quien lo elige como ‘solución’: “Las personas que dejan a sus mascotas carecen del sentido de la responsabilidad. Se dejan llevar por la emoción del momento. Cuando adquieren o adoptan al animal no son conscientes de todas las implicaciones que conlleva. No se preguntan si de verdad podrán cuidarlo todos los días o si tendrán recursos para la alimentación y la salud del animal y al primer obstáculo se deshacen de él”, comenta Marta, quien además confiesa una cifra alarmante: el refugio de ADA recibe a diario alrededor de 10 solicitudes de dueños que quieren dejar a su mascota en el lugar. El lugar no soporta toda la demanda, pues solo tienen cabida para 50 gatos y 50 perros. 
Tipos de maltrato
Además de los golpes, existen numerosas maneras de causarle daño a un animal, que van precisamente desde abandonarlo hasta dejarlo encerrado o no brindarle la asistencia necesaria en un momento oportuno. El médico veterinario Carlos Riaño explica las más comunes: 
  • Encierro con fines de comercio, especialmente en especies silvestres. Es un maltrato al que estamos acostumbrados porque lo vemos a diario en las tiendas que no siempre cumplen con las normas establecidas. Esto altera el ecosistema del país.
  • Sacarlos de su ambiente natural. Es un maltrato de gran magnitud, pues es muy difícil para las especies silvestres adaptarse a nuevas formas de vida que por lo general responden a hábitos citadinos que nada tienen que ver con su cotidianidad.
  • No suministrar la alimentación adecuada y el agua necesaria: las mascotas dependen de nosotros para sobrevivir. Saltarse este paso es también una forma de maltrato y muchos lo desconocen.
  • Dejar al animal a la intemperie con frío, sol o lluvia: ya sea en el patio de la casa, encerrado en el carro, o inclusive, en fincas o guarderías con condiciones precarias. No hay que olvidar que ellos también sufren de frío y de calor, que la lluvia les incomoda y que a muchos los rayos los asustan.
  • Descuidar su salud, no vacunarlos, no suministrarles medicamentos, no darles su dosis mínima de ejercicio diario ni permitirles socializar. Todas estas son prácticas negativas que dejan consecuencias psicológicas en las mascotas.
Secuelas del abuso de poder
Aquellos animales que han sufrido algún tipo de maltrato terminan siendo agresivos o temerosos. Ambas conductas se evidencian con frecuencia en los perros y gatos adoptados. Muchas veces llegan a nuevas casas con amos dispuestos a brindarles su amor y protección, pero las consecuencias de un daño anterior no se hacen esperar, lo cual hace que algunos se vean obligados a devolverlos. El círculo se vuelve, entonces, vicioso e interminable. 
Es importante que los dueños sepan corregir a sus mascotas y que nunca acudan a formas violentas para hacerlo. Como afirma Carlos Riaño, “maltratar no es la solución frente a un acto de indisciplina. Demostrar el poder con órdenes es una de ellas, quitarles algo que les guste mucho también puede funcionar”.
El acompañamiento a propietarios de perros adoptados es vital en la recuperación de los mismos. “Hay que practicar un examen médico veterinario para solucionar cualquier tipo de lesión física apenas se adopta un perro o gato. Los nuevos dueños deben encargarse de darle el afecto necesario y de acudir a especialistas para que su nuevo amigo se olvide del maltrato al que fue sometido”, afirma Riaño. 
Y la legislación, ¿qué?
El maltrato animal está contemplado en la Ley 84 de 1989 que corresponde al estatuto nacional de protección animal. Su primer capítulo señala el objetivo de los 60 artículos: “a partir de la promulgación de la presente Ley, los animales tendrán en todo el Territorio Nacional, especial protección contra el sufrimiento y dolor, causados directa o indirectamente por el hombre”.
Esto está supuestamente ‘claro’; sin embargo, capturar a los responsables no es posible: en primer lugar porque la agresión no se considera ‘delito’ y en segundo, porque la ciudadanía teme denunciar. “Lo que siempre se recomienda cuando alguna persona es testigo, es que avise a la policía. No se debe tratar de solucionar el problema porque esto puede desencadenar más violencia”, afirma Carlos Riaño.
El caso de Alfonso Peñaloza, un habitante del sector de Bosa, en Bogotá, que fue asesinado por un vecino que maltrataba a su perra, ejemplifica este tipo de conductas desmedidas. Peñaloza observaba desde la ventana de su casa cómo el agresor pateaba al animal y salió a defenderlo, pero en el camino recibió una bala que acabó con su vida. Esta tragedia deja claro que muchos abusadores de animales no están plenamente en sus cabales y que lo mejor es enfrentarlos con la ayuda de las autoridades.
Si un ciudadano quiere tomar medidas sobre algún caso en particular en un conjunto residencial o barrio, “el primer paso es informar al comité de convivencia, pues son ellos los encargados de sancionar al residente. Si se trata de un caso de maltrato que se presenta con un perro callejero, hay que acudir a un inspector de policía pues son los representantes de la Alcaldía, y, como miembros del Estado, deben responder por los animales de la calle”, afirma Marta Ciro.
Un gran aliado
Otros casos, como el de ‘Muñeca’, la perrita que sufrió un accidente a manos de funcionarios de Aseo Capital, por el que perdió tres de sus extremidades y una fracturada, sirve para poner sobre la mesa un actor muy importante en la lucha contra el maltrato animal: las redes sociales. Manifestantes interesados en no dejar pasar por alto este flagelo convocaron una marcha y la aceptación fue tal que el evento se realizó en 16 ciudades diferentes del país.
Sin embargo, entidades oficiales como la Fundación Defensa Animal de Colombia no avalan esta convocatoria. “Cuando no sabemos quién organiza el evento, por cuestiones de ética preferimos abstenernos. Lo que hay que hacer es trabajar en reformar la ley del estatuto de protección animal, para que los hechos violentos sean considerados delitos”, afirmó Ricardo Caicedo, miembro de la entidad.
Sin embargo, Claudia Roca, activista de la protección de los animales, afirma “más que ejecutar castigos, debemos concentrarnos en concientizar a los ciudadanos que consumen información constantemente en los medios”. Ahí es donde radica el verdadero cambio.
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