Pasajeros de bigote

Foto: Carlos Vargas Foto: Carlos Vargas Foto: Carlos Vargas

Un siamés y un criollo americano acompañan a su dueña en cada trayecto de avión, pero no precisamente dentro de un guacal. Esta es su más reciente experiencia viajando como animales de soporte emocional.

Una vez más, Caramello y Brunello ingresaron al avión sin mostrar una pizca de nervios. Por el contrario, lucían tranquilos y alegres —como si supieran que tenían siete vidas por delante—, y se acomodaron entre dos mujeres que los abrazaban sin timidez.

A medida que avanzaban en busca de su silla, observaban atentos las caras desconocidas: algunas indiferentes y otras de asombro al ver que sus compañeros de vuelo eran dos felinos de cuatro patas identificados con un arnés y un chaleco rojo que los certifica como mascotas de Emotional Support.

Ambos gatos volvían a casa luego de chequeos médicos rutinarios y, sin pena alguna, se sentaron sobre las mantas que cubrían las piernas de sus acompañantes, listos para el despegue. Eso sí, no iban juntos, pues las aerolíneas solo permiten un animal por pasajero y nunca dos mascotas pueden ir en la misma fila.

Acostumbrados al trajín del viaje, no les importó la separación. Desde pequeños, ambos gatos fueron inscritos en el Registro Nacional de Animales de Servicio de Estados Unidos con el estatus de Emotional Support Animal (ESA), o animales de soporte emocional. Esta certificación se les otorgó después de que se les comprobara su personalidad sociable y su capacidad para canalizar los sentimientos de sus acompañantes, al ayudarles a mantener la calma y a equilibrar el ánimo en situaciones estresantes. Sin embargo, fue gracias a su ejemplar comportamiento que se convirtieron en viajeros permanentes.

Foto: Carlos Vargas.

Días previos

Aunque el certificado ESA es uno de los más importantes para que una mascota pueda viajar en cabina, se le suman otros requisitos indispensables:

  • El certificado debe estar soportado con un diagnóstico médico (terapeuta, psicólogo o psiquiatra) que establezca que el animal es parte del apoyo emocional de la persona. El registro de este se debe hacer directamente en las páginas oficiales de cada país.
  • De acuerdo con las normas de cada lugar —de destino u origen—, es importante tramitar los papeles de posesión del animal, tener las vacunas al día, así como el certificado de salud y el permiso de salida en caso de vuelos internacionales, entre otros requisitos.
  • En el caso de Colombia, el certificado del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) es fundamental. Los usuarios interesados en ingresar perros o gatos al país deben acercarse a las oficinas ubicadas en los puertos, aeropuertos o pasos de frontera nacionales para realizar la inspección documental y física del animal, y finalmente expedir el Certificado de Inspección Sanitario (CIS).

A pesar de ser muy tranquilos, y como ya es costumbre, Caramello y Brunello recibieron ayuda extra de su terapeuta para mantenerse serenos a bordo. Días antes del viaje consumieron gotas de esencias florales vertidas en sus fuentes de agua de diferentes tipos, según la personalidad de cada uno, e inhalaron constantemente el olor de la lavanda, impregnada en las zonas comunes de su casa y en el guacal en el que serían transportados hasta el aeropuerto. Todo esto con el fin de minimizarles el estrés. Así, con los tiquetes confirmados y los preparativos, se dirigieron al terminal aéreo para emprender el viaje.

Del counter al avión

Cuando se viaja con mascotas en cabina, el check in online no es una opción. Por eso, los dos gatunos llegaron temprano al counter junto a sus acompañantes de viaje, quienes presentaron los papeles requeridos. Una vez verificados se dirigieron al área de seguridad, en donde revisaron sus guacales, comprobaron que cumplieran con las regulaciones y se cercioraron de que no llevaran ninguna sustancia ilegal.

Con todo en regla, volvieron al guacal para descansar en la sala de espera. Desde este lugar, la tripulación de la aerolínea informó a los demás viajeros que se transportarían con mascotas, con el fin de conocer si alguno de los presentes se sentía incómodo, tenía fobia o sufría de alergia. Por suerte, esta vez nadie se quejó, pero ya les ha sucedido y los han tenido que reubicar.

Luego, uno a uno, los pasajeros fueron abordando y ellos, acostumbrados a volar, les trasmitieron plena tranquilidad a sus compañeras para despegar con total comodidad. Después de todo, se trataba de un trayecto de cuatro horas en que el podrían disfrutar de una de sus actividades favoritas: ver por la ventana.

Aterrizaje seguro

Durante el vuelo, Brunello cayó en un sueño profundo que lo escudó contra la fuerte turbulencia. Caramello, por su parte, prefirió ser el más consentido y reposó todo el trayecto en los brazos de su acompañante, echándole una que otra mirada a los paisajes que empezaban a oscurecer. Entrada la noche, el avión aterrizó y, mientras los demás pasajeros bajaban del avión, ambos ingresaron a sus guacales para desplazarse por el aeropuerto.

Allí debían superar algunos filtros de seguridad. El primero fue el control migratorio. Afortunadamente, sus acompañantes siempre han utilizado el servicio de inmigración automática para evitar las largas filas y las entrevistas de los oficiales. Reclamaron las maletas y se dirigieron a la oficina del ICA para ser examinados y dejar constancia de su ingreso a Colombia como mascotas libres de enfermedades con un plan de vacunación vigente.

Finalmente, después de tanta burocracia, ambos mininos llegaron a la puerta de salida, en donde los estaban esperando para llevarlos a casa. Y es que como lo siente cualquier humano, no importa lo divertido que sea viajar, a veces ya es hora de regresar, disfrutar de una nutrida comida y darse un buen descanso.

Para tener en cuenta

  • Antes de comprar el tiquete, llama a la aerolínea para consultar la disponibilidad en el vuelo elegido, ya que solo están permitidas tres mascotas por trayecto. Solicita el servicio 48 horas antes.
  • Escoge las sillas traseras para que los animales no sientan tanto el ruido del avión y aborda de último. Así no los someterás a la larga espera dentro de la nave.
  • Tu mascota siempre debe tener el arnés puesto. Si tu animal no es de soporte emocional, debe viajar dentro del guacal.
  • Debes pagar aproximadamente 370 mil pesos por cada mascota, adicionales a los costos de tiquetes y otros permisos expedidos.
  • Si la mascota sobrepasa los estándares de peso y tamaño, debes consultarlo con la aerolínea. Recuerda que no le pueden negar el acceso a los animales de soporte emocional.
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