Gatos y blues: la combinación perfecta

“Los gatos ayudan a mejorar el estrés y a curar ciertas enfermedades”, asegura Diego Martínez mientras prepara una taza de té verde para uno de los visitantes de su cat-café, en el barrio La Soledad, al oriente de Bogotá. Al mismo tiempo, varios felinos se pasean por el lugar e interactúan con los clientes en total naturalidad.

Mientras espera un café en leche de almendras acompañado de una rica torta vegana, uno de los visitantes del novedoso cat-café del barrio La Soledad, al oriente de Bogotá, disfruta de la compañía de nueve gatos que se pasean ante su vista. Algunos cruzan puentes de madera, otros descansan sobre camas colgantes y el resto corretean por el suelo para dejarse acariciar.

Así es el ambiente en Gatos y Blues, un café dedicado a los amantes de los animales y de la buena música, que combina a la perfección el misticismo felino con el encanto nocturno del jazz y el blues. En el lugar, además de disfrutar de un buen tinto, o de bebidas aromáticas, sándwiches y postres, los visitantes pueden ingresar a Gatolandia, una zona diseñada para que los gatos interactúen libremente con los seres humanos.

Sus propietarios, los esposos Andrea Echeverri y Diego Martínez, tuvieron la idea de crearlo después de un viaje a Londres en el que no pudieron visitar un famoso cat-café que funciona con reserva y que para ese entonces no tenía fechas disponibles. Además, también se sintieron impulsados por sus tres felinos: Gató, Aki y Lulú, a quienes el apartamento empezaba a quedarles chico.

Los gatos llegaron a nuestras vidas cuando nuestro hijo alcanzó la adolescencia y Andrea quiso tener una nueva compañía en casa. Ahí empezamos a descubrir todo el misterio que encierran estos animales y lo mucho que ayudan a reducir el estrés”, cuenta Diego.

Aunque ninguno de los dos sabía de negocios y su profesión de comunicadores sociales los había encaminado hacia la docencia y la radio, Andrea se apersonó del proyecto y decidió tomar varios cursos en la Cámara de Comercio de Bogotá para sacarlo adelante. Diego, por su parte, aportó sus conocimientos musicales y su vasta experiencia como director de un programa de blues en la emisora Javeriana Estéreo. Finalmente, en agosto de 2017 abrieron sus puertas al público.

Además de propiciar la interacción entre humanos y felinos, Gatos y Blues nació como un hogar de paso animal y como una vitrina para que los clientes puedan conocerlos y decidan llevárselos en adopción. Por eso, además de los gatos de Diego y Andrea, otros ejemplares, en su mayoría rescatados de la calle, se pasean en el lugar y se encuentran a la espera de un nuevo hogar.

El proceso de adopción es realizado por Andrea y Diego de manera cuidadosa y muy profesional. “Llenan un formulario, dejan referencias personales, les preguntamos quién se encargará de mantener al gato y les explicamos todo lo que significa tener un animal de compañía. Luego, si pasan los filtros, les entregamos el felino esterilizado y les pedimos que firmen un compromiso de mantenernos informados sobre el estado del animal”, explica Diego.

Hasta el momento, 12 gatos han sido adoptados a través del cat-café y otros nueve se encuentran en proceso de serlo. Cuando se marchen, les abrirán espacio a nuevos felinos que también necesiten de cuidados temporales antes de encontrar un hogar.

“La labor que hemos hecho en estos meses ha sido muy importante. No esperábamos tanta acogida. Creo que el éxito responde al amor que nosotros tenemos por los animales en general”, afirman ambos, después de explicar el efecto positivo que los gatos ejercen sobre sus visitantes. La mayoría llega cansada y estresada, pero sale sintiéndose muchísimo mejor.

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