¿Qué hacer si mi perro se orina por toda la casa?

Llegaste a la casa después de un largo día de trabajo y te das cuenta de que, ¡oh, no! Tu perro sobre tu almohada. En 4Patas te explicamos algunos puntos sobre lo que hay detrás de esta conducta.

Especialista en Comportamiento Animal y Adiestramiento de Alto Rendimiento. Investigador y Docente en Etología Cognitiva, Psicología del Aprendizaje y Terapeútica del Comportamiento. Instructor especializado en Perros de Deporte, Protección y Trabajo Policial/Militar.

Las cosas en sus justas proporciones: la eliminación inapropiada no es ni por lejos uno de los problemas más complicados que pueda presentar tu perro. No obstante, sí es uno de los problemas más molestos y, peor aún, una de las mayores causas de abandono y maltrato, aunque sea difícil de creer.

No tendría por qué ser así. Por supuesto, a nadie le gusta tener que estar limpiando o tolerar el aroma, y, para rematar, suele suceder en el momento menos oportuno: un afán, una visita, una llegada tarde.

Sin embargo, es una de esas situaciones en donde la gravedad de la consecuencia suele ser desproporcionada frente a la gravedad real del problema. Lo puedo entender: un pequeño incidente repetido innumerables veces puede convertirse en un gran dolor de cabeza. Hará tu vida miserable y la de tu perro también: castigos desproporcionados, abandono, exclusión de la vida de hogar y un largo etcétera, completamente innecesario.


Pero hay acciones sencillas que puedes tomar para solucionar y -más importante- prevenir la aparición de este tipo de comportamientos. No obstante, sus causas son diversas y en ocasiones complejas, por lo que el primer paso es identificarlo apropiadamente.

Entendida la causa, actuaremos mucho mejor. Empecemos.

TIPOS

  • ELIMINACIÓN FISIOLÓGICA

Es la necesidad biológica de eliminar del cuerpo orina o heces. Por sí misma la eliminación no es inapropiada. Es inconveniente para ti, que es diferente. Desde el punto de vista del perro saciar esta necesidad obedece a su naturaleza más básica. Lo verdaderamente importante es enseñar dónde y cuándo está permitido, así como la capacidad de retener. Simple.

  • MARCAJE TERRITORIAL

Aunque frecuentemente con orina, ocasionalmente pueden ser heces. Comúnmente se manifiesta en superficies verticales e incluso en muebles. Normalmente la cantidad es menor y puede ir acompañada de comportamientos como arañar objetos o ‘rascar’ el suelo. Es importantísimo diferenciarla de la eliminación pues el tratamiento es muy diferente.

  • RESPUESTA EMOCIONAL

Es producto de una situación que produce excitación o sumisión excesiva, en algunos casos, o estrés y angustia en otros. Su carácter es incontrolable e inconsciente: ¡Deja de pensar que lo hace por fastidiarte! Es más frecuente en cachorros, cuyas emociones -y esfínteres- todavía no están muy controlados. Sin tratamiento, puede persistir largo tiempo.

  • TRASTORNO DEL COMPORTAMIENTO

Está asociada a problemas mayores, de causas diversas. Puede manifestarse en perros con trastornos de ansiedad, déficit de atención social, ansiedad por separación, hiperapego y relaciones sociales inadecuadas. Es un síntoma, no una causa. La solución es arreglar esta última.

  • CONDICIÓN MÉDICA

Son muchas y diversas las condiciones de salud que pueden propiciar inconvenientes. Algunas, situaciones temporales, otras, condiciones crónicas a las que tendrás que adaptarte, normalmente asociadas a la edad o problemas puntuales. Afectaciones urinarias, digestivas, hepáticas, renales, neurológicas y locomotoras pueden desencadenar la situación. El manejo clínico y la paciencia son la fórmula en este caso.

  • APRENDIDA Y REFORZADA (¡INVOLUNTARIAMENTE!)

No he conocido al primero de mis clientes que voluntariamente desee enseñarle a su perro a orinar o defecar en su habitación y su sala. Paradójicamente, al estudiar la forma en la que manejaron la situación, descubro que fueron los mismos propietarios quienes propiciaron el problema y le enseñaron a su perro justamente lo opuesto de lo que pretendían. Por increíble que parezca, esta suele ser la causa más común, con toda la frustración -y regaños inmerecidos para el pobre animal- de por medio.

¿Pudiste identificar tu caso? En nuestra segunda entrega consideraremos soluciones, sugerencias e información que seguramente cambiarán tu forma de entender este problema.

 

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