¿Por qué mi gato es agresivo?

¿Tu gato es agresivo y no sabes por qué? Nosotros podríamos darte la respuesta.

La agresividad en los gatos es uno de los problemas de comportamiento más comunes, después del marcaje y la eliminación urinaria fuera de la caja sanitaria. Siempre nos preguntamos cuál podría ser su origen, y lo cierto es que las causas están relacionadas con predisposición genética y/o factores ambientales. La genética determina comportamientos agresivos, aunque la condición ambiental puede modular este origen en forma positiva o negativa, de acuerdo con los procesos de socialización que se den al inicio de la vida de un felino.

Comúnmente, los gatos que carecen de socialización o que crecen y se desarrollan en ambientes no domésticos, presentan agresividad natural por auto conservación; pero, por el contrario, los que tienen la oportunidad de ser acogidos en un hogar tendrán un carácter más tranquilo y asequible. No obstante, la condición natural de la especie en cuanto a la territorialidad puede originar agresividad, aun si el minino ha tenido procesos sólidos de socialización. Existen diferentes clases de agresividad y por varias causas. Sea cual sea, a un gato agresivo no se le debe castigar, pues esto podría incrementar el síntoma y generarle ansiedad, miedo o sensación de rechazo.

Por dolor o enfermedad

Cuando un minino es generalmente dócil y empieza a mostrar signos de agresividad, en primera instancia podríamos asociar estas señales a un dolor por enfermedad. La artritis común en gatitos ancianos), el dolor dental, la otitis, infecciones, la peritonitis infecciosa, los problemas neurológicos, y los abscesos e inflamaciones en algún órgano son detonantes para un comportamiento indeseado.

Por miedo

Cuando los gaticos no pasan por un adecuado proceso de socialización son temerosos y cualquier ruido o movimiento les genera desconfianza. No se sienten cómodos cuando los tocan o se acercan a ellos de forma rápida. En otros casos, los felinos pueden mostrar agresividad en situaciones tales como la visita al veterinario, el baño o salir de su territorio. Estas fobias mejoran al generarles rutinas de socialización constante.

Por instinto predador

Esta manifestación es de tipo instintivo, es explosiva e impredecible. Por ejemplo, cuando tu gato, sin razón aparente, muerde las piernas o pies de las personas. Es muy difícil identificar su origen y la mejor forma de controlarlo es canalizando el comportamiento mediante juegos, accesorios y ejercicio. 

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