Un nuevo felino

Para los fanáticos de los gatos, un solo minino en casa no basta. Si estás pensando en añadir un nuevo miembro a tu familia y estás preocupado por la reacción de tu actual compañero, las siguientes recomendaciones que te ayudarán a integrarlos sin problema.

Los gatos son territoriales y necesitan ser presentados a otros animales muy lentamente; esto con el fin de darles tiempo para acostumbrarse el uno al otro y de prevenir el surgimiento de conflictos. La llegada de un nuevo gatito al hogar puede ser muy estresante, por lo que debes considerar si alguna de tus mascotas sufre de enfermedades crónicas que puedan agravarse por la ansiedad y el estrés.

El nuevo gato rara vez será un problema, ya que está en territorio extraño. Por lo general, es el residente quien muestra hostilidad hacia el recién llegado. Habitualmente, es más fácil introducir un gatico bebé que uno adulto, pues su lenguaje corporal y sus movimientos serán menos amenazantes; además, este aún no ha adoptado el concepto de territorio y de competir con los demás.

Si la llegada se ubica en una casa donde hay más de un gato, la presentación entre felinos debe hacerse de forma individual y luego permitir que se mezcle todo el grupo. En general, este proceso puede tardar entre 8 y 10 días. Un poco de esfuerzo extra al principio puede hacer la diferencia entre una buena o mala relación en el futuro.

Tres etapas claves
1. La habitación segura

El nuevo gato debe ser ubicado en una sola habitación, ojalá de poco uso, junto a su caja de arena, comedero y bebedero, una cama, un poste de rasguño y, por supuesto, juguetes. A este se le debe permitir explorar la habitación, ya que se convertirá en su zona de confort durante los próximos días. El nivel de ansiedad de un gato es determinado, en gran parte, por la confianza que este obtiene al mantener el control de su territorio, por lo que estará menos estresado si se le deja solo al principio.

Una vez esté lo suficientemente relajado para comer e ir al baño normalmente, el siguiente paso es comenzar a alimentar a los gatos residentes y al recién llegado con cierta cercanía, pero sin que puedan verse. Esto les ayudará a asociar algo agradable (como comer) con los olores de cada uno. Poco a poco, es necesario ir moviendo las tazas cada vez más cerca la una de la otra, hasta que los animales se alimenten tranquilamente.

2. El intercambio de olores
Cambia las mantas de dormir entre los gatos (residente y recién llegado) e incluso, puedes frotar alguna prenda limpia en el recién llegado y luego colocarla en algún lugar donde el residente pueda olerla. Una vez el nuevo minino se sienta relajado y en casa, podrás permitirle explorar el resto de su hogar. Al residente también podrás dejarle visitar la habitación de su nuevo compañero, a manera de intercambio, manteniendo siempre la puerta de la habitación cerrada.

Para un gato, el olor es más importante que la vista en las etapas iniciales; este les permite a experimentar los aromas del otro sin un encuentro cara a cara. También le facilita al nuevo gato familiarizarse con su entorno sin ser asustado por los otros animales. Un buen truco es atar un juguete a cada extremo de un cordón y pasarlo por debajo de la puerta de la habitación del nuevo gato; de esta manera, ambos animales comenzarán a jugar sin verse frente a frente.

3. La reunión cara a cara
Este paso se realiza, preferiblemente, a la hora de comer. Se deben alimentar al mismo tiempo en extremos opuestos del mismo recinto. Es de esperar que en ese momento se presenten algunos gruñidos y siseos, pues están aplicando la ley del más fuerte. Sin embargo, si alguno de los gatos parece molesto o hay amenaza de conflicto, debes separarlos de inmediato y probar una nueva introducción cuando los dos estén en calma.

Después de que los gatos hayan terminado de comer, deben separarse de inmediato. Es mejor dejar que se conozcan poco a poco para que que no se conviertan en miedosos o agresivos. Es normal que se presenten formas leves de esta conducta al comienzo; sin embargo, los encuentros deberán aumentarse gradualmente. Con el tiempo debes permitirles pasar más tiempo en la misma habitación (siempre bajo supervisión), hasta que se vean relajados con la presencia del otro y comience la mutua aceptación.
Recuadro

¿Qué hago si mis gatos no se llevan bien?
Ante todo, trata de evitar conflictos. Mantente un paso adelante leyendo su lenguaje corporal. Intenta distraerlos con ruidos fuertes. Otra buena manera de romper una disputa es lanzando un chorro de agua; esto los asusta pero no les hace daño y su resistencia a este líquido triunfa sobre su deseo de luchar.

Una forma de prevenir el comportamiento agresivo de los felinos es asegurándote de que cada minino tenga un espacio privado para dormir. Esto les permite ocultarse o descansar sin que tengan que luchar por compartir alimentos, bandejas sanitarias o juguetes. Finalmente, premia a tus gatos cuando interactúen de manera positiva.

Por: Sara Senior Castaño. Zootecnista Universidad Nacional.
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