La gata con sida que espera tener un hogar

Ginebra, una felina que había sido adoptada, debió regresar a la fundación de la que salió por estar contagiada de sida. ¡Te contamos la historia!

El amor por los gatos que tiene Manuela Pineda Sopó, hizo que recogiera un gatico que escuchó maullando, bajo unos arbustos, luego de un espantoso aguacero. No dudó en adoptarlo. Su nombre es Tocineto.

El gato amaneció cierto día muy decaído, no quería comer, así que lo llevó a exámenes en el que se descartó cualquier enfermedad. “Manu, lo mejor para un gato es otro gato, le decían”, así que luego de pensarlo mucho se decidió y buscó una hermanita para Tocineto.

Así fue como llegó Ginebra a su hogar. “Cuando la adoptamos estaba en el momento para operarla y así lo hicimos, la cuidamos todo ese fin de semana y la tuvimos aislada de Tocineto para que se recuperara mejor, pero al llegar el lunes seguía aún muy malita, se veía opacada y comía poco, de vez en cuando se levantaba a jugar; pero teníamos que ir a trabajar así que llamé a mi veterinaria para que me la cuidaran y pudieran estar pendientes de ella, de si comía, vomitaba o daba signos de mejora”. Sin embargo, la veterinaria le sugirió hacerle el mismo examen que se le había hecho a Tocineto, teniendo en cuenta que él era negativo. Por eso, era importante saber en qué estado estaba Ginebra.

“Por la tarde, la veterinaria, me llamó y me confirmó que Ginebra había dado positivo en sus exámenes  y que lamentablemente la única manera en la que Tocineto no se contagiaría sería entregando la gata a  la Fundación en la que la había adoptado. Era egoísta contagiar a Tocineto por amar a alguien más”. Inmediatamente llamé al lugar en el que la había adoptado y me dijeron que la regresara.

Desafortunadamente los síntomas se demoran mucho tiempo en aparecer y, esta gata aún no tenía problemas de salud, estaba aparentemente sana. El contagio de VIF se produjo, aparentemente, durante el parto, pero el problema era que al compartir con Tocineto, lamerse, tocarse, rasguñarse él resultaría contagiado por ella.

“Fue muy triste, nos habíamos enamorado de ella desde antes de tenerla, la vimos primero en fotos, era divina, el día que fuimos a conocerla, la conocimos a ella y otros gatitos más, pero ella nos enamoró aún más, añorábamos el día de tenerla con nosotros. Devolverla fue durísimo, nos habíamos preparado para una vida con ella y dejarla ir nos dejó un vacío enorme, lloré mucho”, cuenta Manuela.

Actualmente Ginebra está viviendo nuevamente en la fundación en la que fue adoptada y espera un hogar donde pueda sentirse amada y acompañada. Manuela, aún sufre por no tenerla y explica que de no haber tenido a Tocineto,con seguridad tendría aún a Ginebra en su hogar.

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