Para Laura, Conga es como su hija. Para Laura, Conga es como su hija. Foto: Karen Salamanca

Laura Tobón y Conga: mucha química y puro amor

Mientras la hermosa presentadora es arriesgada y extrovertida, su tierna felina se muestra tímida y algo escurridiza. Este es el testimonio de dos grandes y consentidas amigas que, aunque diferentes, se llevan a la perfección.

Texto: Laura Orozco C.

Además de conducir el noticiero Espectáculo RCN y el programa del canal Cablenoticias El Ángel de la Calle, la joven modelo y presentadora bogotana dedica tiempo a uno de sus más grandes amores: los gatos.

¿Cuál fue el gran impulso de tu carrera?
Salió un concurso llamado la ‘Chica E Colombia’ del canal E! Entertainment Television. A través de este, la gente se dio cuenta que yo realmente tenía potencial y pude darme conocer un poco más. Luego me llamaron de CM&, después pasé a RCN, más tarde presenté el programa La rueda de la fortuna y ahora estoy en el noticiero.

¿Cuándo nació tu amor por los animales?
Toda la vida me han encantado los felinos. También amo a los perros, pero los gatos y yo siempre hemos tenido una química espectacular.

¿Qué tienen los gatos que no tienen los perros?
A los gatos los critican muchísimo porque dicen que son vengativos y que nunca se sabe con qué van a salir. Hasta he oído que creen que vienen de otro mundo y que son espías en la tierra. Mucha gente no confía en ellos, les tienen miedo. Yo, en cambio, no sé porqué siento tanta química. Los perros siempre son amigables y juguetones; por el contrario, los gatos son un misterio y eso me gusta.

¿Cómo llegó Tomás?
Tomás es el gato de toda la familia. Llegó gracias a un exnovio de mi hermanita. Ella había estado muy triste, este chico quería conquistarla y lo logró con un minino. Se apareció con una pelusa chiquitica negra y nos asustamos porque parecía un ratoncito, además corría por toda la casa. A medida que fue creciendo, nos fuimos encariñando con él y él con nosotros; dormía en el pecho de todos, ronroneaba todo el tiempo. Lo que tenemos con Tomás es una cosa divina, es nuestro primer hijo y es adoptado. Después llegó Conga.

¿Y cuál es la historia de Conga?
Llegó a mi vida hace aproximadamente un año y nueve meses. Me acuerdo que fui a la veterinaria y ella estaba ahí, encerrada en una jaula muy chiquita. Solo lloraba y lloraba. Pregunté por qué la tenían en un lugar tan pequeño y me respondieron: ‘señorita, es que no tenemos más espacio, no sabemos qué más hacer, ¿quiere adoptarla?’, yo dije ‘sí, me la llevo, no voy a dejar que siga encerrada en esas condiciones’. Me la llevé para mi casa pero yo vivía en un apartamento pequeño. Inicialmente, para ella, fue muy duro porque todo el tiempo quería correr y jugar y como el espacio era tan reducido, las dos nos volvimos una sola. Nos arrunchábamos, incluso me acompañaba cuando yo me bañaba. Mejor dicho, se convirtió en mi mejor amiga.

Recientemente, te tocó tomar la decisión de no vivir más con Conga, ¿qué pasó?
Hace un tiempo me mudé a vivir otra vez con mi mamá y, obviamente, tuve que traerme a Conga conmigo. Ella y Tomás se detestaban; pero, a medida que fueron pasando los meses, nos dimos cuenta de que en realidad estaban completamente enamorados. Se persiguen, se dan besos, se arrunchan. Cuando me cambié de casa nuevamente, pensé: ‘cómo los voy a separar, no puedo hacerle eso a Conga’. Por eso actualmente los dos viven con mi mamá, pero Conga es mía; ella es mi bebé.

¿Cómo es su carácter?
Es muy consentida pero a la vez es un poco retraída con la gente que no conoce. Si uno está tranquilo ella va y se arruncha al lado. Ronronea mucho, parece un motor. Le encanta el calor humano. Cuando estoy acostada, ella va y se mete de primera a hacerme compañía. Además, es una comelona, traga como un cerdo, come más que Tomás. Le encanta el atún y ama el chocolate, obviamente no la dejamos comerlo porque es como veneno para los gatos, pero el olor le atrae muchísimo.

¿Crees que te pareces en algo a ella?
Yo también soy súper consentida con mi familia. Soy la niña de los ojos de mi papá y de mi mamá. Yo mimo mucho a Conga, le doy mucha comida –no sé si te diste cuenta pero está gordita– y le compro muchos juguetes. En cuanto a lo retraída con gente nueva, en eso sí no nos parecemos. ¡Yo no sé qué le pasa a ella!

¿Cuál es la anécdota más especial que recuerdas junto a ella?
Una vez me dio una amigdalitis terrible. Me acuerdo que me dolía mucho la garganta y no podía dormir. Una noche, Conga se me recostó en el cuello y empezó a ronronear, gracias a ese sonido me tranquilicé y me pude dormir serena. Al otro día ya estaba perfecta.

¿Cuáles son tus momentos favoritos a su lado?
Me encanta jugarle con la pelota. Ella tiene una pitica y se queda embobada viéndola, yo le doy círculos y ella empieza a seguirla con la cabeza, como una loca. ¡Es divina!

En medio de tus largas jornadas de trabajo, ¿cómo sacas tiempo para estar con Conga?
Yo vengo todos los días a la casa de mi mamá, almuerzo y como con ella. Entonces, siempre aprovecho y le traigo cosas a Conga: el agua, la arena, los juguetes. Además, la llevo a que la revisen porque los gatos pueden llegar a transmitir enfermedades, entonces es súper importante estar haciéndole chequeos todo el tiempo.

¿Quisieras tener más mascotas?
Si llegara a tener más mascotas sería otro gato; sería feliz con uno más. Como acá todos están entre el blanco y el negro, me gustaría tener uno amarillo. Obviamente adoptado, porque creo firmemente en salvarle la vida a muchos animales.

¿Qué ha aportado Conga a tu vida?
Ella me ayudó a saber qué significa ser mamá. Si ella tiene un estado de ánimo bajito, entonces me preocupo y tengo ese sentimiento de mamá que nunca había tenido. Yo diría que me ayudó a ser más responsable en ese sentido. Es como cuidar a mi propia hija.

No te pierdas el detrás de cámaras de la sesión de fotos con Laura Tobón y sus gatos: Conga y Tomás.





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