Los gatos de Hemingway

La crianza de gatos fue una de las numerosas facetas del autor de El viejo y el mar.

Ernest Hemingway, el grandioso escritor norteamericano y ganador del Premio Nobel de Literatura, no solo fue famoso por sus libros y aventuras, sino también por haber sido un reconocido amante de los gatos, especialmente de aquellos felinos con polidactilia (condición congénita que hace que los felinos tengan un mayor número de dedos en sus miembros).

Esta extraña afición comenzó gracias a un capitán de barco que visitó Key West, Florida, cuando le regaló a su primero gato, Snowball, un felino con seis dedos en cada mano.


Los mininos normalmente tienen cinco dedos en sus manos y cuatro dedos en sus patas, pero al ser portadores del gen de polidactilia pueden transmitir esta condición a toda su descendencia. Este tipo de gatos son comunes a lo largo de la costa este de Estados Unidos y Canadá, así como en el sur de Inglaterra y en el país de Gales. En el resto de Europa, antiguamente estos gatos eran vistos como producto de brujería, por lo que se sacrificaban y se impedía su reproducción.



Debido al gran amor que el autor de Adiós a las armas le profesó a los gatos con esta condición, hoy en día a los felinos con polidactilia se les conoce también como “gatos de Hemingway”.

Después de su muerte en 1961, su casa en Key West se convirtió en un museo y en hogar de sus gatos “anormales”. En la actualidad el lugar alberga a más de 50 gatos que son parte de la atracción de la casa museo. Aún hoy es posible observar en los jardines exteriores de la casa las huellas que en el cemento dejaron los primeros gatos criados por Hemingway.

Una costumbre que tenía Hemingway con sus gatos era bautizarlos con el nombre de personas famosas. Esta tradición se conserva actualmente en la casa que es visitada por miles de personas en búsqueda de detalles desconocidos de uno de los grandes escritores de la literatura universal.

Así que si visitas la casa de Hemingway en Key West te podrás encontrar con una gata llamada Isadora Duncan, con seis dedos en sus manos.



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