Para María Dalmazzo, los animales son su adoración, especialmente los gatos. Para María Dalmazzo, los animales son su adoración, especialmente los gatos. Foto: Karen Salamanca

Tres amores

El corazón y la vida de María Dalmazzo han sido conquistados por las personalidades de su trío de felinos. Para esta talentosa actriz, los animales son algo más que mascotas, son su adoración.

Texto: Laura Orozco C.

Desde muy pequeña, María no tuvo otra opción que enamorarse de los animales. Cuando era solo una niña, su papá fue contratado como veterinario del zoológico Matecaña de Pereira y, con toda su familia, salió de Chile para vivir junto a tigres, monos, elefantes, lagartos y miles de especies que de otra forma no hubiera podido conocer.

Como ella misma cuenta: “Mi casa era como la de Frida Kahlo, siempre crecí rodeada de animales. Luego, cuando nos fuimos del zoológico quedé con el sentimiento de ayudarlos. A todos los que veía, me los llevaba conmigo, los bañaba y les encontraba un hogar”.

Hoy, reconocida como una gran actriz gracias a su participación en producciones como la serie latinoamericana de Fox Telecolombia, Kdabra, o la novela colombiana para RCN, Pobres Rico, María continúa amando a los animales y haciendo de la causa de ellos, la suya.

Uno a uno, fueron llegando

Los fieles compañeros de María y su esposo, el también reconocido fotógrafo Karim Estefan, son sus tres consentidos felinos. El primero de ellos, o más bien la primera, llegó de forma inesperada. Un día, mientras su futura dueña miraba fotos en Facebook, vio la imagen de una camada de gaticos que buscaban ser adoptados y se enamoró profundamente de una de ellas.

“Fui y la recogí. El criadero era espantoso pero, después todo, fue una experiencia muy bonita. La llevé a la casa. Era una sorpresa, mi esposo la vio y se enamoró inmediatamente de ella”, cuenta María. El nombre de la hermosa gatica, mitad birmano mitad siamés, hace honor a su actitud de princesa. Leia, como el famoso personaje de La Guerra de las Galaxias, llegó para quedarse y se convirtió en el bebé de la familia.

Unos seis más tarde, María y Karim identificaron que Leia necesitaba un hermano, pues aunque estaba acostumbrada a salir con ellos en el día, durante las noches se quedaba varias horas sola y requería de un compañero. Es ahí cuando llega Pedro. “Con él fue especial, era muy chiquitico, con su cabeza grande y era gracioso. Leia le pegaba durísimo, hasta que se adaptaron y se hicieron amigos”, cuenta.

Un día, cuando compraban comida para los dos peludos, vieron una hermosa gatica en una jaula. “Mi esposo dijo ‘llevémosla, es súper juiciosa’, y ella resultó ser todo un terremoto”, cuenta María riéndose y hablando de Bagheera, el miembro más reciente de la familia. Su nombre salió de la famosa pantera de El libro de la selva, y le hace honor, pues es valiente y aventurera.

Entre personalidades y aprendizajes

De la misma forma que en una familia con varios hijos, en la que cada uno es completamente diferente al otro a pesar de haber crecido juntos, así también se desenvuelven los tres mininos. María ha aprendido a identificar sus personalidades, a entender qué le gusta a cada cual.

“Leia es una princesa, se sienta como una esfinge pero es súper habladora. Anda a mi lado todo el día. Le gusta que la cargue en el hombro y le dé palmaditas en la colita como si fuera un bebé. Se me para al lado cuando estoy cocinando para oler los ingredientes: la sal, la pimienta, el ajo, todo le fascina, entonces me hace compañía”, nos cuenta.

Pedro es el más temeroso; se esconde cuando llegan visitas y huye de las personas, pero después de un tiempo, cuando ya se siente cómodo, es capaz de asomarse y socializar. “Cuando él se hace amigo de alguien es dulce, le gusta que lo consientan y se pone patas arriba para que le acaricien la vientre”, cuenta María. Además duerme con ella y con Karim, haciendo espacio justo en la mitad de los dos, como defendiendo su territorio y reclamando el cariño solo para él.

“Bagheera es independiente y amiguera. La cosa más extraña es su juguete preferido: los tapones de oídos. Entonces a nosotros nos toca comprar bolsadas de tapones de espuma”, dice la actriz. Así, recogiendo los tapones que le lanzan y volviéndolos a llevar a sus dueños, la más chiquita de las mascotas se entretiene.

Además de conocerlos, María Dalmazzo ha aprendido a conocerse a sí misma a través de sus gatos, y a descubrir las múltiples enseñanzas que los animales tienen para los seres humanos. Leia, por ejemplo, le ha enseñado a contemplar la vida. “Nosotros vivimos en un segundo piso, ella se para en el dosel de la ventana y cierra los ojos, huele el aire y se queda mirando horas para afuera. Yo me siento a apreciar la vida con ella. Me ha hecho detenerme un poco para ver las cosas bonitas de la vida”.

Por otro lado, Pedro le ha enseñado el valor de la confianza, pues al ser un gato tan temeroso, se ha entregado plenamente al cuidado de sus dueños, depositando en ellos su seguridad. Finalmente, por su intrépida personalidad, Bagheera le ha enseñado a ser valiente y a dar grandes pasos en su vida y su carrera. “Mi esposo y yo comentamos que ha sido muy curioso cómo cada uno de nuestros gatos nos ha enseñado cosas tan importantes”, dice María.

En una ocasión, por ejemplo, cuando Leia se encontraba muy chiquita y llevaba pocos días en su nuevo hogar, María y su esposo se dieron cuenta de que no jugaba. Les pareció raro y la examinaron, descubriendo que tenía una gran herida en la pierna, tan profunda que llegaba hasta sus músculos. Los veterinarios la revisaron y le dijeron que muy probablemente se trataba de una mordida de rata, pues estos roedores visitaban las camadas de los mininos y se llevaban a los recién nacidos para comérselos.

Aunque era una suerte que Leia hubiera sobrevivido, los médicos le dijeron a María que, quizá, su gatica tenía una bacteria y que era bastante difícil que sobreviviera. Por suerte, los exámenes y los cultivos mostraron que estaba sana y que era cuestión de garantizarle la correcta cicatrización a la herida. Ese momento permitió que ambos dueños pudieran acercarse mucho más a su consentida felina.

Adoptando con responsabilidad

María es una fiel vocera de la adopción responsable. Su Instagram (@mariadalmazzo) está lleno de fotos de perros y gatos que buscan un hogar, pero no cualquiera, sino uno que esté dispuesto a garantizarles el tiempo y los cuidados que cada tipo de animal requiere.

Es por esta misma razón que María no tiene perros, pues aunque se muere por ellos, sabe que por el momento no cuenta con el tiempo ni el espacio para darles una vida feliz y digna. Su mensaje para los lectores, dueños de mascotas y para todos los que están pensando adquirir una, es que se aseguren de contar con los recursos para hacerlo bien.

No te pierdas la invitación de María Dalmazzo

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