Bengala: el gato híbrido

Desde hace más de cinco décadas un leopardo miniatura se pasea por la sala de cientos de casas en el mundo. Se trata del gato bengalí o de bengala. Una maravillosa mezcla entre lo salvaje y lo doméstico.

Pocos cruces entre diferentes especies han dado un resultado tan espectacular como el gato bengalí o de bengala. Un híbrido entre un gato doméstico y un leopardo asiático. Conoce todas las curiosidades de cuál es su historia y cómo esta raza se ha convertido en una de las más apetecidas por los amantes de los felinos.

• Corría el año 1963 cuando ocurrió el primer cruce entre un gato doméstico y un Felis bengalensis o Prionailuros bengalensis, nombre científico del gato leopardo asiático.

• Aunque todo apunta a que el encuentro entre las dos especies fue causal, la encargada de hacer las primeras investigaciones y trabajar en la genética de este innovador linaje fue Jean S. Mill, quien lo presentó al mundo en 1985 en una competencia. El bengalí participó en la categoría nueva raza, clase y color.

• Hasta los años 70 se le conoció como Gato Safari. A partir de esa década recibió el nombre de gato de bengala, bengalí o bengal, tomando el nombre científico de su ancestro.

• Estados Unidos ha sido el país que más ha desarrollado estudios sobre esta raza. Una investigación de la Universidad de California, indica que tiene una inmunidad parcial a la leucemia felina. Institutos de Cancerología indagan sobre este aspecto, pensando en una posible solución para los humanos que padecen esta enfermedad.

• El gato bengalí tiene un cuerpo fuerte y musculoso. El macho suele ser más grande (peso: entre 9 y 8 kilogramos) que la hembra (peso: entre 3 y 5 kilogramos). Tiene las patas traseras un poco más largas que las delanteras, y una fuerza especial en ellas, lo que le permite saltar como una gacela.

• La clase de bengalí depende del color y diseño de su manto. Puede ser spotted o marble. El primero hace referencia a que tiene manchas pequeñas como puntos o en forma de rosetas. El segundo a que su diseño es marmolado simulando remolinos. Los colores varían entre café oscuro (brown), crudo crema (snow) y plateado (silver). Estas son las tonalidades clásicas, pero se pueden encontrar variaciones.

• Ama el agua al igual que sus ancestros asiáticos que viven cerca de ríos. Un chapuzón lo hace completamente feliz. Muchos cuando van a hidratarse acostumbran golpear el agua con sus patas.
 
• Como en sus genes guarda algo de salvaje, es un gato difícil de entretener. Se recomienda como animal de compañía para familias activas. De no tener momentos de juego, podría destruir algunas cosas de tu casa. Pero, la herencia doméstica lo hace a la vez tierno y sociable.

• Aunque es un gato en general saludable, suele tener problemas cardiacos y de cataratas. Su popularidad ha hecho que se reproduzca sin precauciones, aumentando así sus problemas genéticos. Si quieres uno fíjate muy bien en su procedencia.

• Son muy limpios. Sin embargo, producen más cera en las oreas que otros gatos, así como secreciones de grasa en la barbilla. Hay que limpiarlos con frecuencia.

• En su adolescencia no son tan atractivos. Esta etapa se llama fuzzies, y fue heredada de los leopardos asiáticos. Como el acné en los humanos, a los gaticos les salen unos pelos parduscos, largos que los acompañan por lo menos por dos meses.

• Su maullido también es fuera de lo común. Parece más el ladrido de un perro.

•  La popularidad de este felino salvajemente cariñoso hizo que en 1999 una mujer londinense pagara cerca de 50.000 dólares por un ejemplar.

Animal Planet tiene este interesante video con más detalles sobre el gato bengalí.


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