Las uñas del gato deben ser cortadas aproximadamente desde los 15 días de nacido y luego una vez al mes. Las uñas del gato deben ser cortadas aproximadamente desde los 15 días de nacido y luego una vez al mes. Foto: 4Patas.com.co

Uñas a ras

El debido cuidado de las uñas de tu gato es esencial para garantizar su bienestar. A continuación te presentamos las claves para que tu mascota mantenga sus garras en buenas condiciones.

Herramientas de todos los días
Las uñas son fundamentales en la vida de un gato. Le sirven para defenderse, trepar y desplazarse. Son su punto de apoyo para estirar el cuerpo y conservar la elasticidad; además, le permiten manipular juguetes y presas. Son el instrumento que tiene para enfrentar su entorno de manera segura.

Se mudan, no se afilan
Con el tiempo se ha arraigado la idea de que los gatos utilizan elementos como rascadores u otras superficies ásperas para afilar sus garras. Según Édgar Gutiérrez, médico veterinario, las uñas se reemplazan naturalmente cada cierto tiempo por lo que la conducta de “afilar”, obedece a que el animal busca deshacerse de las capas viejas. También hace esto para marcar su territorio.

Mejor prevenir que lamentar
El corte de uñas es fundamental para garantizar una sana convivencia. Si estas se encuentran en buen estado, tu mascota no dañará muebles, cortinas e incluso evitarás heridas en tu piel o en la de otras personas con las que interactúe. También es una forma de prevenir la enfermedad del ‘arañazo de gato’, producida por una bacteria del género de la Bartonella.

¿Desde qué edad y cada cuánto hay que cortarlas?
Las garras del gato deben ser cortadas aproximadamente desde los 15 días de nacido y luego una vez al mes, para evitar que laceren las glándulas mamarias de la madre al momento de lactar. Cuando son adultos, es recomendable realizar el corte por lo menos dos veces al mes.

Manicure gatuno paso a paso
1.
Se recomienda abordar al animal con paciencia y cariño. Llámalo, cárgalo, juega con él y con sus patas. Evita que se estrese.
2. Sienta al gato sobre tu regazo –en caso de llevarlo a una veterinaria, el procedimiento se hará sobre la camilla–, rodéalo con el brazo y asegura la pata con tu mano de manera suave pero firme.
3. Presiona suavemente las almohadillas de la pata, así saldrá la uña.
4. Corta la uña de abajo hacia arriba sin tocar el tejido blando. Repite el proceso en cada dedo. Es preferible usar cortaúñas de guillotina o de tijera. Ten a la mano polvos astringentes por si hay sangrado.
5. Si no puedes finalizar todas las uñas en una sesión, dale tiempo a tu mascota e inténtalo otro día. Una mala experiencia podría hacer más difícil cortes futuros.

Máximo cuidado
Un punto importante es asesorarte del veterinario, ya que las uñas tienen un tejido blando interno que, de ser afectado, puede generar una pequeña hemorragia. Aunque es fácil de controlar con polvos astringentes, debes ser muy preciso en los cortes para evitarla.

Muebles a salvo

Los rascadores permiten que el gato tenga un lugar del cual apropiarse y, además, evitan que termine arañando los muebles que encuentre a su paso. Pueden construirse con troncos envueltos en tapete o cabuya y también están disponibles en tiendas especializadas. Se recomienda ubicarlos en un rincón apartado, lejos de ruidos y molestias. Productos como las feromonas faciales y hierba para gatos son una ayuda extra para que tu mascota se adapte más rápidamente a los espacios.

Una cirugía no recomendable
Antes los gatos eran sometidos a la desungulación, una operación en la que el veterinario extirpaba las garras del animal junto con la falange de la pata. Este procedimiento no solo era doloroso para el minino, sino que también lo limitaba al quitarle varias de sus habilidades naturales. Según el veterinario Wilson López, esta práctica se abolió por lo traumática que resultaba para la mascota.
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