Cómo cuidar las patas del gato

¿Has notado que tu gato camina apoyado en sus dedos? ¿O que sus uñas son retráctiles? Estas y otras características hacen de las patitas felinas un mundo de secretos y particularidades. Aprende por qué son tan importantes y cómo debes cuidarlas.

Por lo general, los gatos tienen cinco dedos en cada pata delantera y cuatro en las traseras. Lo que da un total de 18 dedos. Pero por una condición genética llamada polidactilia, algunos mininos resultan teniendo dedos de más, ¿Ya revistaste cuántos tiene el tuyo?

La cantidad extra varía, pero se estima que pueden tener de uno a tres en las patas delanteras y uno en las traseras. Si tu gato tiene esta cualidad y no ha presentado ninguna molestia, no tienes de qué preocuparte. Tan solo necesitas estar pendiente por si, más adelante, presenta problemas con las uñas de estos dedos.

Quizás te haya sucedido que en medio de la noche tu gato entra sigilosamente a la habitación y decide saltar encima de tu cama. Y siempre te habrás sorprendido por no haberlo sentido. Pues la razón a esto la encuentras en cómo camina y en las almohadillas de sus patas.

Como bailarinas de ballet, estos animalitos caminan en la punta de los dedos y esta cualidad es parte de su habilidad para cazar. Por eso se les llama digitígrados.

 ¿Has observado cómo caminan?

Los gatos van poniendo sus patas traseras exactamente donde pusieron primero las del frente. Esto con el fin de dejar menos huellas al andar.

La sensibilidad en sus almohadillas, sobre todo en temperaturas extremas, se conjuga a la perfección con la resistencia que generan en terrenos punzantes. Por esta razón, debes cuidarlos de pisos particularmente calientes o de la nieve.

En sus almohadillas tienen glándulas que segregan una especie de aceite con un aroma único que solo sus pares pueden detectar. También cabe resaltar que los gatos sudan a través de sus patas, no solo para estabilizar su temperatura corporal, sino en situaciones de ansiedad, como las visitas al veterinario o para marcar territorio.

Los colores de sus almohadillas corresponden con el de su cuerpo y reflejan la tonalidad de su piel. Los gatos negros tienen almohadillas negras, los blancos las tienen rosadas, y por ejemplo, los atigrados, suelen tenerlas combinadas entre sí.

 Cuidados esenciales

El principal cuidado debe ser el corte de uñas. Si tienes un gatito bebé puede que sea más sencillo, pero si tienes uno más grande y no lo has acostumbrado a este hábito, puede que no sea una tarea fácil. De cualquier manera, di no a la desungulación, la práctica quirúrgica que elimina las uñas de forma permanente. Ganándote la confianza del animal y llenándote de paciencia para cortarlas de una en una, podrán convivir ambos en armonía. Los postes y cajas rascadoras son de gran ayuda para que él se entretenga con sus uñas afuera y tú puedas aprovechar. En el mercado puedes encontrar cortaúñas especiales para gato, algunos en forma de guillotina, que les permitirán a ambos hacerlo cómodamente. Ten cuidado de no cortarla a ras, para evitar que sangre.

Así mismo, ten presente que los gatos necesitan afilar sus uñas de manera natural. De ahí que hayan rasgado tus muebles o tus cortinas. Como a él no se le gastan cuando camina, a diferencia de lo que pasa con los perros, es importante que lo dotes de elementos que satisfagan esa necesidad. Los rascadores adecuados dependen de la personalidad de tu minino. Observa qué tipo de superficies prefiere y cómprale uno de acuerdo de esto.

La limpieza de sus patas debe ser primordial. Aunque es menos frecuente que los gatitos salgan de su hogar para dar paseos, puede ocurrir. Por esto es de vital importancia que las limpies y las revises cuando regresen. Probablemente no sepas dónde estuvieron o qué pisaron y si dejamos que cualquier sustancia de la calle, residuos de plantas o alimentos peligrosos, tengan contacto con su lengua, sí puede ser perjudicial.

Los gatos de pelo largo también necesitan que sus dedos y sus almohadillas estén totalmente despejadas para que puedan caminar. Es importante revisar con detenimiento si no presentan heridas o cortadas que se les puedan infectar.

En el mercado, es posible adquirir protectores de almohadillas que previenen la irritación en casos de mayor actividad o si presentan sensibilidad. También que les ayuden en la cicatrización de posibles heridas.

Un tip

No cortes las uñas de las patas delanteras y traseras a la vez. No escatimes con la paciencia de tu gato. Hazlo mejor en sesiones diferentes.

Señales de alarma

Si observas que sus almohadillas están muy hinchadas, enrojecidas, con cortaduras o, en el peor de los casos, sangrando, acude de inmediato al veterinario.

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