Las vacunas protegen ante enfermedades como la rabia (que es mortal), la leucemia felina (que no tiene cura), la calicivirus y la rinotraqueitis felina (ambas virales respiratorias) y la panleucopenia (digestiva). Las vacunas protegen ante enfermedades como la rabia (que es mortal), la leucemia felina (que no tiene cura), la calicivirus y la rinotraqueitis felina (ambas virales respiratorias) y la panleucopenia (digestiva). Foto: 4Patas.com.co

Hablando de prevención

Que tu gato esté sano es vital tanto para él como para ti y las vacunas son esenciales para garantizarle una vida saludable. Hay que transformar un poco lo que dice el reconocido refrán: “Es mejor prevenir, que curar”.

Cuando un minino llega a nuestras vidas, es necesario poner todo en orden. Si es bebé se debe acudir a nuestro médico veterinario de confianza para revisar todos los aspectos que tienen que ver con el estado del animal y para cumplir, como primera medida, con el plan de vacunación y desparasitación. Si el gato es adulto o se desconoce su edad, es importante iniciar un plan de todas formas pues no sabemos cuáles son sus antecedentes.

Las vacunas son trasmisoras de la enfermedad y tienen como objetivo fundamental hacer que el sistema inmune la detecte, la deje circular por el cuerpo durante un tiempo y cree una defensa. Cuando los gatos nacen, la estimulación inmune es dada por los anticuerpos de la leche materna; estos actúan durante los primeros meses de vida y hasta el destete. Ahora bien, pasada esta etapa, son las vacunas las que protegen ante las enfermedades más comunes y peligrosas que se encuentran en el ambiente, tales como la rabia (que es mortal), la leucemia felina (que no tiene cura), la calicivirus y la rinotraqueitis felina (ambas virales respiratorias) y la panleucopenia (digestiva).

El plan de vacunación protegerá a tu gato en caso de que le permitas salir a dar paseos callejeros (en mi opinión personal es mejor evitarlos para no correr riesgos). La vacuna contra la leucemia felina es la más importante, pues dicha enfermedad puede ser mortal y es transmitida a través del contacto con otros gatos en peleas o riñas callejeras. Lee: Leucemia felina, qué es y cómo se trata.

La inmunización contra la rabia también es indispensable, ya que este es un padecimiento de origen viral que provoca encefalitis. Esta, generalmente, se aplica al final del esquema de vacunación o después de los tres meses de edad. Las vacunas se inoculan mediante inyección subcutánea, con excepción de la de P.I.F. que es intranasal (mediante gotas que se ponen en la nariz o introducidas por boca).
 
Para iniciar el esquema es necesario asegurarse de que los gatos hayan destetado y que su cambio a la nueva comida sea positivo; así mismo, los mininos deben estar en perfectas condiciones a nivel digestivo y gozar, en general, de buena salud.

Luego de la vacunación, se debe estar alerta a cualquier tipo de reacción. Durante las siguientes 24 horas hay que monitorear a nuestro gato. Algunos síntomas que se pueden manifestar son fiebre, dificultad para respirar, vómito, diarrea o decaimiento. Si aparece alguno y persiste después de las 24 horas, es fundamental consultar con el médico veterinario.

Esquema de vacunación
Para garantizar su eficacia, las vacunas han de ser administradas según el siguiente esquema:

- De 8 a 10 semanas: rinotraqueitis y panleucopenia.
- A las 12 semanas: leucemia felina.
- De 15 a 16 semanas: pentavalente, que se trata de una revacunación de las anteriores.
- A partir de las 16 semanas: P.I.F., que previene la Peritonitis Infecciosa Felina. Se debe dar otra dosis al mes siguiente.

Por: Catalina Cuadros.
Zootecnista de la Universidad de la Salle especializada en nutrición y fisiología felina del Broward Community Collegue, de Estados Unidos. Actualmente, con su empresa Ecocat, desarrolla productos ecológicos para gatos, como arena ecológica y dietas especializadas en comida natural. 
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