Los pelos, resultado del continuo acicalamiento, se acumulan en el tracto digestivo y el intento por regurgitarlos genera una irritación conocida como tricobezoares. Los pelos, resultado del continuo acicalamiento, se acumulan en el tracto digestivo y el intento por regurgitarlos genera una irritación conocida como tricobezoares. Foto: 4Patas.com.co

‘Peluda’ indigestión

Las bolas de pelo son el efecto secundario de la afición natural de nuestros gatos por permanecer limpios. Es tu responsabilidad permitir que se acicalen tomando las medidas necesarias para que esto no se convierta en un atentado contra su salud.

El acicalamiento hace parte de la rutina diaria de un gato. A pesar de su adversa relación con el agua, este se caracteriza por ser un maniático de la higiene de su cuerpo. Dicha obsesión está presente desde que son cachorros, cuando su madre los lame varias veces al día.

Cuando se asean comienzan por las patas, pasan su lengua entre los dedos, humedeciéndolos para ‘peinar’ la cabeza, continúan por la espalda, los costados, el estómago y terminan en la base de la cola. Además de la limpieza, este hábito contribuye a regular la temperatura, liberar el estrés e, incluso, les permite incorporar vitaminas. También es común que dos gatos se laman, uno al otro, para reforzar su vínculo.

Sin embargo, esta actividad constante puede traer riesgos para su salud debido a la acumulación de pelos en el tracto gastrointestinal, los cuales ocasionan problemas de obstrucción. Teóricamente, su sistema digestivo está diseñado para manejar ciertas cantidades de pelo ingerido al limpiarse. En condiciones normales estos pasan a través del tracto digestivo y se eliminan en las heces. Pero, en ocasiones, se acumulan y el intento por regurgitarlos genera una irritación conocida como tricobezoares o ‘bolas de pelo’.

A pesar del término, estas no suelen ser redondas sino más bien alargadas, de tamaño variable, generalmente entre tres y cuatro centímetros. Su color es el mismo del pelaje y no es raro que esto se presente una vez cada semana o dos. Los cachorros y gatos jóvenes así como los de pelo corto son menos propensos que los de razas de pelo largo (persa, angora y maine coon, entre otros) y los de edad avanzada.

Lamentablemente, las bolas que no son expulsadas se acumulan hasta tomar una forma redonda, representando una grave amenaza ya que pueden crecer hasta que sea imposible que pasen a través de los esfínteres, bien sea desde el esófago hasta el estómago, o desde el estómago hacia el intestino.

Cuando se produce una grave obstrucción, la intervención quirúrgica es la única alternativa. En casos menos graves, la terapia se centra en proteger los intestinos mediante atención clínica y el uso de laxantes para mover el tricobezoar a través del tracto digestivo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos medicamentos deben ser aprobados por un veterinario, ya que si se recetan sin conocimiento pueden ocasionar un daño mayor. En todo caso, es preferible la prevención con el fin de evitar complicaciones que repercutan en la salud de tu gato.

¿Cuáles son los síntomas?
Si tu gato presenta alguno de estos síntomas, acude al veterinario lo más pronto posible, ya que puede tratarse de una obstrucción.

- Tos, arcadas o asfixia persistente.
- Estreñimiento o diarrea.
- Vómito diario.
- Pérdida de apetito (anorexia).
- Hinchazón y dolor abdominal.
- Letargo.

¿Cómo prevenir las bolas de pelo?
- Cepilla regularmente a tu gato.
- Aliméntalo sanamente; opta por dietas ricas en fructooligosacáridos. Estas promueven el crecimiento de bacterias intestinales benéficas que reducen las bolas de pelo, a la vez que aumentan la capacidad del gato para absorber nutrientes, regulan el tránsito intestinal y disminuyen los olores en las heces.
- Adquiere productos especializados para el tratamiento y prevención de las bolas de pelo. La mayoría son fabricados a base de malta y se le dan como una golosina, de dos a tres veces por semana.
- Ten cuidado con sus juguetes. No permitas que acceda a trozos de cuerda o hilos sueltos, ya que si los ingiere pueden provocar una obstrucción.
- Cero estrés. Un minino bajo presión se afanará aún más por mantenerse limpio y acicalarse. Evita al máximo situaciones que le generen ansiedad.

Por: Sara Senior C. Zootecnista de la Universidad Nacional de Colombia.
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