Por sorprendente que parezca, es mayor la probabilidad de sufrir lesiones al caer de una altura menor que de pisos superiores. Por sorprendente que parezca, es mayor la probabilidad de sufrir lesiones al caer de una altura menor que de pisos superiores. Foto: 4Patas.com.co

El gato volador

Al escuchar estas palabras, muchos de nosotros las asociamos con una reconocida canción; sin embargo, por más gracioso que parezca, este síndrome ocurre con frecuencia y es necesario tomar ciertas precauciones.

El síndrome del gato volador o del gato paracaidista es el término utilizado por los veterinarios para describir a los mininos que caen por accidente de alturas superiores a los siete metros, llegando a sufrir lesiones graves.

Es un concepto relativamente moderno y está relacionado con el hábitat urbano en donde viven estos animales actualmente, más específicamente en apartamentos. Aunque tu mascota no saltará deliberadamente, esta sí es consciente de la altura en la que se encuentra pero no del peligro asociado a ella.

Si bien los felinos disfrutan posándose en lugares altos y la evolución los dotó de garras en forma arqueada que les permiten aferrarse al tronco de un árbol con facilidad, no son tan eficaces con barandas metálicas, vidrios o ladrillos. Las caídas suceden con mayor frecuencia en animales jóvenes e inexpertos (menores de dos años), que no han sido esterilizados y están entrando en la pubertad, ya que pueden percibir feromonas a una distancia de hasta ochenta metros.

Los accidentes suelen ocurrir debido a la sorprendente capacidad que tienen para centrar su atención en algo; cualquier pájaro o insecto que esté cerca es una distracción suficiente para perder el equilibrio y caer. Algún ruido inesperado puede hacer que se asusten y pierdan el control al buscar una vía de escape; un sobresalto en medio de una siesta en un alféizar o incluso una ráfaga de viento, llegan a incidir.También, con frecuencia, un gato volador repite la aventura y no parece aprender del susto recibido. Esto se debe a ambientes con poca estimulación o al hecho de que el animal tiene un trastorno en que le produce vértigo y caídas.

Por sorprendente que parezca, es mayor la probabilidad de sufrir lesiones al caer de una altura menor que de pisos superiores, ya que el sentido del equilibrio en un gato le permite voltearse durante el descenso para amortiguar el golpe y extenderse, aumentando al máximo su superficie simulando un paracaídas antes de llegar al suelo. No obstante, aquí lo más importante es tomar ciertas medidas para evitar a toda costa que tu minino sufra un accidente.

Mejor prevenir que lamentar
Recuerda que el síndrome del gato volador es 100% eludible:

1. Esteriliza a tu gato desde temprana edad para que no manifieste ningún comportamiento sexual.
2. Obstaculiza el acceso a ventanas, balcones y terrazas manteniendo las puertas cerradas.
3. Instala elementos como mallas o rejas en ventanas y balcones que den al exterior, y pon objetos que le impidan circular por los bordes en el caso de una terraza.
4. Refuerza los rituales de juego con tu mascota, cómprale un gimnasio con túneles o cajas de cartón para que pueda esconderse y escalar de forma segura.

Heridas frecuentes
Las lesiones varían en intensidad dependiendo de factores como la altura y atenuantes como una superficie blanda (árboles, zonas verdes, toldos) que amortigüen la caída. Las más comunes son:

- Traumatismo torácico (en pecho, pulmones, corazón y diafragma)
- Traumatismo facial (mandíbulas, dientes y paladar)
- Fracturas del miembro anterior
- Fracturas de costillas
- Fracturas pélvicas
- Fracturas en las vértebras
- Ruptura de vejiga
- Hernia abdominal

¿Qué hacer en caso de una emergencia?
Si pese a las medidas preventivas la caída sucede en un descuido, es importante que traslades a tu mascota al veterinario de inmediato; aunque las heridas externas parezcan menores, el gato podría tener graves lesiones internas. Nunca le suministres analgésicos humanos ya que muchos son tóxicos para ellos. Muévelo lo menos posible y presta atención si maúlla constantemente, si no come, orina o defeca: estos son signos de que algo está fuera de lo normal.

Por: Sara Senior C.
Zootecnista Universidad Nacional de Colombia
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