¿Sabes que los gatos también sufren de sida?

Este virus, en los felinos, equivale al VIH. Entérate sobre él.

La inmunodeficiencia felina afecta a gatos en todo el mundo, esta enfermedad es producida por un retrovirus de la familia de los lentivirus; esto quiere decir que el virus normalmente causa la enfermedad de manera lenta, por eso los gatos pueden vivir durante muchos años con la infección sin presentar síntomas de esta.   

El VIF se transmite principalmente por medio de mordiscos ya que este se encuentra principalmente en la saliva de los gatos infectados. Los gatos también pueden contagiar a otros al acicalarlos, de una gata embarazada a sus cachorros, y por medio de transfusiones sanguíneas.

Durante las primeras semanas luego de la infección, el virus se empieza a replicar y el sistema inmunológico del gato afectado que aun se encuentra funcionando normalmente disminuye la replicación del virus y lo mantiene bajo control durante meses o años hasta que el virus finalmente aumenta su división y mata o daña tantos glóbulos blancos que el animal afectado queda a merced de cualquier microorganismo infeccioso.

Los síntomas durante la primera fase de la enfermedad suelen pasar desapercibidos, pero generalmente hay una fiebre suave y se inflaman los ganglios linfáticos. Cuando la enfermedad comienza, los síntomas inespecíficos y en la mayoría de los casos se sospecha de la infección por VIF porque el animal sufre múltiples enfermedades de manera constante y estas no responden al tratamiento.

 Algunos de los síntomas son:

  • Fiebre
  • Inapetencia
  • Perdida de peso
  • Letargia
  • Pelaje en malas condiciones
  • Gingivitis
  • Infecciones recurrentes: oculares, en piel, vías respiratorias y aparato digestivo.
  • Ganglios linfáticos inflamados.
  • Alteraciones neurológicas.
  • Hembras reproductoras pueden tener dificultades para quedar preñadas o sufrir abortos.

 La enfermedad es diagnosticada en la clínica veterinaria por medio de pruebas que detectan anticuerpos contra el virus, pero para confirmar los resultados se recomienda hacer pruebas de laboratorio las cuales detectan material genético especifico del virus (PCR), o proteínas especificas de este (Western blot).

El tratamiento es de soporte, los gatos y gatas enteras deben ser esterilizados, se debe mantener al animal infectado aislado de otros gatos, en un ambiente limpio evitando la infección con parásitos o bacterias y donde no se estrese. Las enfermedades secundarias que pueda sufrir deben ser diagnosticadas y tratadas rápidamente antes de que el gato se debilite. Los tratamientos profilácticos como desparasitación y control de pulgas son indispensables para mantener la salud de los gatos infectados, la vacunación debe llevarse a cabo solo si el gato se encuentra en perfectas condiciones de salud y no se deben poner todas las vacunas el mismo día.

Hay terapias  antivirales suelen ser usadas para disminuir la replicación del virus, entre estas se encuentra el uso de interferón, o AZT. Estos medicamentos pueden ser muy costosos y no funcionan en todos los casos.  

 Actualmente no hay cura para esta enfermedad, en algunos países existe una vacuna que es efectiva solo contra una cepa del virus, por eso es mejor evitar la infección manteniendo a los gatos dentro de la casa fuera del contacto con gatos callejeros que puedan portar la enfermedad.  

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