La tiña felina es una infección en la piel, que se puede contagiar tanto a los humanos como a otras mascotas. La tiña felina es una infección en la piel, que se puede contagiar tanto a los humanos como a otras mascotas. Foto: 4Patas.com.co

Sobre la tiña felina

Aunque esta enfermedad se puede tratar de manera sencilla y en corto tiempo, supone un riesgo no solo para la mascota sino también para tu familia. Conoce sus principales características y los cuidados que debes tener en cuenta si eres amante de los gatos.

La tiña felina es una infección causada por las esporas de un hongo denominado ‘dermatofito’, de ahí, que su nombre científico sea ‘dermatofitosis’. Muchos consideran que se le dice ‘tiña’ por los aros rojizos que produce alrededor de la zona afectada pero, lo cierto es que ese nombre se debe al latín 'tinea', que significa 'polilla'. Como explica la doctora Audry Calderón, veterinaria especialista en enfermedades de la piel, “antes no se sabía qué la causaba, entonces se le llamaba así porque una de sus características es que se pone el pelo apolillado”, es decir, deteriorado y rancio.

En algunos casos, un gato puede ser un portador sano, es decir, llevar las esporas pero no padecer la infección. Sin embargo, cuando hay dermatofitosis, lo normal es que se presente pérdida de pelo y alopecia areata (caída del pelo en círculos). También se da la descamación y resequedad en algunas zonas del cuerpo, sobre todo en la cabeza. En algunos casos aparecen también lesiones en la piel, pero en los gatos la tiña no produce prurito intenso (piquiña), a diferencia de los humanos cuando se contagian.

¿Cómo se diagnostica?
Hay tres procedimientos para diagnosticarla. El primero es la Lámpara de Wood, que consiste en exponer al gato a una luz ultravioleta bajo la cual el hongo resplandece. Este método es inmediato pero no es totalmente confiable, a diferencia del cultivo de pelo. En este caso se toma una muestra del pelo y se genera un cultivo del hongo, que en dos semanas dará un resultado acertado. Una tercera opción es hacer un raspado de piel, que consiste en tomar una muestra de la parte afectada para analizarla.

Factores de riesgo y prevención
El contagio se presenta por contacto con algún objeto contaminado o con otro animal infectado. Por eso, recomienda la doctora Calderón, cuando adoptemos un gato lo más conveniente es no llevarlo a casa hasta que no haya pasado por revisión veterinaria. Si sospechamos que nuestro minino en casa puede estar infectado, no debemos dormir con él ni dejar que toque objetos que luego tendrán contacto con nuestra piel, por ejemplo, mantas, ropa y cojines. Si vamos a manipular a nuestro felino, es indispensable usar guantes desechables, teniendo esta misma precaución mientras se encuentra en tratamiento.

Si nuestro gato ha sido diagnosticado con tiña, es necesario hacer una desinfección profunda de todas las áreas de la casa y eliminar, preferiblemente quemar, sus implementos de aseo y juguetes.

La piel sana suele ser bastante resistente a la penetración del hongo, por eso es conveniente evitar que tu mascota tenga lesiones en la piel causadas por pulgas, ácaros, acné felino, alergias de dermatitis o alopecia, que en muchos casos es causada por el estrés.

Los gatos menores de un año suelen ser más propensos a adquirirla, debido a que su sistema inmunológico es débil. Es la misma razón por la que, en el caso de los humanos, las personas enfermas, los niños y los ancianos están más expuestos al contagio.

Tratamiento
Si la afección está localizada en una sola área, se puede tratar de manera tópica, pero si ha afectado varias zonas del cuerpo, se formularán medicamentos antimicóticos. Se espera que con dos meses de tratamiento el problema se haya superado.
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