Jugar con un frisbee es muy sencillo. Solamente necesitas de un lugar espacioso, un disco, galletas de recompensa y mucha paciencia. Jugar con un frisbee es muy sencillo. Solamente necesitas de un lugar espacioso, un disco, galletas de recompensa y mucha paciencia. Foto: 4Patas.com.co

Diversión en el aire

Una dosis perfecta de actividad física, entretenimiento y, sobre todo, de complicidad con tu perro, es lo que obtendrás si te aventuras a jugar con un frisbee.

No hay que ser un experto en perros para haber notado que les encanta perseguir y atrapar todo tipo de objetos. Es por esto que el frisbee puede seducirlos y despertar en ellos grandes emociones; incluso, a muchos los ayuda a corregir problemas de agresividad o actitudes destructivas.

Inicialmente, el disco volador fue pensado para el hombre, pero cuando se descubrió la pasión con la que los perros lo seguían y lo capturaban, se modificó su modelo a uno de material más flexible que no lastimara la boca de los caninos jugadores.

Aunque esta actividad, llamada inicialmente disc dog, te puede parecer solamente un juego, debes saber que en Estados Unidos y Europa causa gran furor: se hacen campeonatos presididos por reglas particulares y medidas de entrenamiento. Sigue los consejos que aparecerán a continuación y anímate a formar un equipo con tu perro.

La práctica hace al maestro
Es muy importante que aprendas primero a tirar el disco. Puedes hacerlo en familia o con amigos, pues no querrás lastimar y desmotivar a tu mascota con un lanzamiento brusco.

Enseguida, usa por lo menos dos discos para perro. Inicialmente puedes hacer cosas sencillas como jugar a tironear suavemente: no le saques el disco de la boca, ofrécele otro y permite que se quede con él. Luego, sobre una superficie acolchada (puede ser pasto), ejecuta lanzamientos suaves del disco a ras del piso.

Clave: establece normas y esquemas elementales de juego; de esta manera, evitarás perder el control de la situación.

¡Qué gran jugador!
Primero lo verás corriendo como loco, rodando y tropezando, pero divertido a más no poder. Recompénsalo por los comportamientos que demuestren ganas de atrapar el disco, y no olvides tener a la mano una galletita de motivación así como muchos gestos de confianza que lo hagan sentir orgulloso y animado.

Clave: advierte y establece los límites físicos de tu perro. Una mala determinación del tiempo podría hacer que tu mascota se obsesione con el tema de atrapar, ocasionando que no se fije en el entorno en el que el disco va a aterrizar. También podría desgastarse o lastimarse.

Sé paciente y repite: ¡lanzar, atrapar, regresar!
Combina el lanzamiento del disco por el suelo, de modo similar a una pelota, con tiros por el aire a una altura un poco superior a la boca de tu perro. Hazlo inicialmente a corta distancia y de manera lenta para que tu amigo se vaya adaptando. Al principio serán más las ocasiones en las que el frisbee caiga, que las que tu perro lo agarre, por lo que debes intentarlo las veces que sea necesario hasta que realice su atrapada triunfal por primera vez. Luego, ya te verás sonriendo cuando tu perro se encariñe con el disco y con un gran salto lo sujete en el aire. En ese momento te sentirás orgulloso porque lo habrás logrado y tendrás una mascota apasionada por el deporte.

Clave: no te sientas frustrado si te está costando conseguirlo, ante todo se están divirtiendo. No importa la raza, edad o tamaño de tu perro, todos se pueden convertir en amantes de esta práctica.

Por: Natalia Lima B.
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