La actividad física regular beneficia la salud física de tu mascota, le permite socializar y evita que muestre comportamientos destructivos. La actividad física regular beneficia la salud física de tu mascota, le permite socializar y evita que muestre comportamientos destructivos. Foto: 4Patas.com.co

¿Ejercicio? ¡Sí! Pero sin excederse

Un perro sano es un perro feliz. Cuando ejercitas constantemente a tu mascota verás grandes beneficios en su salud, sin embargo, ten cuidado con los excesos. Puede parecer que tu amigo peludo tiene pilas de larga duración pero también necesita descansar.

Igual que en los seres humanos, realizar ejercicios de forma rutinaria es un factor esencial para mantener una buena salud física y mental en nuestra mascota, así como para desarrollar sus habilidades. Sin embargo, no todos los perros requieren del mismo tiempo y tipo de actividad, por lo que es necesario tener en cuenta la edad y la raza para saber qué tanta energía pueden gastar. Los cachorros y los perros jóvenes, por ejemplo, son los que más necesitan quemarla durante el día.

Ariel Ávila, médico veterinario especialista en clínica médica de pequeños animales de la Universidad de Buenos Aires, advierte que no puede hablarse de una recomendación estándar para ejercitar a nuestras mascotas, sin embargo, está claro que la mayoría de los perros no tiene ‘suficiente’ con un paseo alrededor de la manzana. Lo que necesitan, aclara, “es correr libremente y quemar toda la energía; entre 30 y 50 minutos de paseo dos veces al día es un buen promedio, pero no hay que olvidar que todo depende de la raza, edad y complexión física. Muchos dueños desconocen que cuanto más grande sea su perro, más propenso será a sufrir problemas de articulaciones, y que los más jóvenes pueden tener inconvenientes graves de salud si hacen demasiado ejercicio”.

Con un cachorro, lo más recomendable es iniciar la actividad física cuando haya terminado su plan de vacunación –a los cuatro o cinco meses–, y cuando tenga una condición corporal estable. Según Ávila, los ejercicios de alto impacto a esta edad como los saltos, especialmente en superficies diferentes al césped, pueden cerrar las líneas de crecimiento prematuramente, lo que repercutirá en dificultades articulares, problemas de fracturas y artrosis temprana. No es aconsejable empezar con paseos muy largos, poco a poco deben incrementarse la duración y la frecuencia.

Sin embargo, con razas como los jack russell, la exigencia física puede comenzar desde temprana edad, incluso a través de deportes como el agility, debido a que estas mascotas alcanzan su pleno desarrollo corporal a los seis meses.

Ajusta el ejercicio a la raza

Los perros con hocicos cortos como los bulldog, bóxer y pug pueden presentar graves problemas en su salud –por ejemplo, dificultades para incorporarse o una notable disminución en su propiocepción–, si la exigencia al ejercitarlos es mayor a la energía que necesitan quemar; incluso, pueden quedarse sin aliento fácilmente. Este tipo de razas requieren paseos más cortos y frecuentes.

Por su parte, los pastores alemanes, labradores, golden retriever, galgos y beagles sí que necesitan un ejercicio físico mucho más exigente. Correr mantiene su musculatura, por lo que precisan, como mínimo, de dos paseos al día, cada uno de una hora. También es importante recordar que los pastores alemanes, por ejemplo, son mascotas predispuestas a sufrir lesiones principalmente de cadera, dada la conformación de su sistema óseo. Por lo anterior, es necesario estar siempre atentos a las señales de agotamiento que puedan mostrar nuestros perros y evitar excesos que aceleren la aparición de este tipo de enfermedades.

Aprende a leer las señales

¿Cómo darte cuenta de que estás sobrecargando de ejercicio a tu mascota? Ariel Ávila afirma que, por lo general, estas no manifiestan dolor y hacen su ejercicio diario de manera normal, pero al llegar a descansar les cuesta mucho trabajo levantarse, haciéndolo en dos o tres impulsos debido al desgaste en sus fibras musculares. Cuando el caso es preocupante, pueden comenzar a despreciar la comida, el agua y las actividades físicas que solían hacer con facilidad. Si tu perro se tambalea, jadea fuerte o respira de forma irregular, debes llevarlo al veterinario rápidamente.

¡No olvides!
Llevar suficiente agua para hidratar a tu perro antes, durante y después del ejercicio físico, además de procurarle sombra en los días de calor.
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