Nadadores profesionales

Que los gatos siempre caen de pie es una creencia tan popular como que todos los perros saben nadar instintivamente. Si tú también crees que para tu peludo darse un chapuzón es tan fácil como ladrar, te invitamos a comprobarlo.

Si bien es cierto que existen muchos peludos habilidosos dentro del agua, asimismo hay otros tantos que han nacido para tener los pies bien puestos en la tierra. Vamos a ver en cuál de estos tipos encaja tu mascota.

Nadando como perrito
Entre los más populares de este atlético grupo de amantes al agua están el labrador y el golden retriever, junto al elegante setter irlandés, a quienes la madre naturaleza ha dotado anatómicamente con músculos y extremidades fuertes que les dan más destreza para nadar. Dentro de esta clasificación, también se encuentra el terranova, uno de los nadadores caninos por excelencia, favorecido con membranas interdactilares que le permiten ejecutar un nadado más rápido y que lo han llevado a ser reconocido como perro salvavidas.

¡Con las paticas en la tierra!
Aquí encontramos otros canes no tan ágiles para nadar, como los tiernos y alargados salchicha. Como ya te imaginarás, sus piernitas cortas y carentes de fuerza les impiden siquiera chapuzar con perspicacia. También en este grupo están los pug y los bulldogs con sus hocicos chatos y respiración poco profunda que no les permiten guardar el aire por tiempo prolongado. No podemos dejar por fuera a los más pequeñitos que, además de tener un corazón nervioso, tienden a ser friolentos y a cansarse más rápido, lo que puede ser muy peligroso.

Dato curioso
¿Conoces el perro de agua portugués? Este gran peludo es de origen costero. Se popularizó en los Estados Unidos gracias a Bo y Sunny, los perros de agua del presidente Barack Obama. Este canino le hace honor a su nombre y, además de ser excelente nadador, es muy inteligente y lleno de energía. Por estas razones y desde hace siglos es muy apreciado por los pescadores, pues los ayuda a empujar sus redes o se zambulle para cazar los peces que se les escapan.

Si te has animado a nadar con tu peludo, sigue los siguientes consejos:

1. Primeros baños con amor: sé cariñoso. Esfuérzate por hacer que cada uno de los encuentros con el agua sean muy agradables y divertidos, así no relacionará el líquido con algo traumático.

2. ¡Al agua!: una piscina de plástico, la orilla de un río o la playa en el mar son algunas opciones. Tú decides. Lo primordial es que sea un lugar poco profundo para que tu amigo se sienta confiado, pues aunque el agua bañe todo su cuerpo, es importante que al principio sus paticas pisen tierra firme. Puedes llevar uno de sus juguetes favoritos, así sentirá más familiaridad. Deja que primero se moje solo las patas, y si logras que entre al agua por sí solo, casi que con certeza sus experiencias futuras serán como un juego. Puedes intentar el viejo truco de lanzar la bola.

3. Fondo profundo: aunque lo más probable es que tu peludo nade de manera instintiva, en este punto puede suceder que algunos entren al agua y solo muevan las patas traseras, mientras que con las delanteras no hagan más que salpicar. En dado caso es importante que lo agarres de la cadera, así, instintivamente, intentará nadar con sus cuatro patas.

4. Flotador: si no obtienes los resultados esperados, una buena alternativa es comprar un flotador o un chaleco salvavidas para canes. Motívalo siempre, recuerda que tu felicidad lo contagiará.

5. Refuerzo: si las palabras de amor y afecto no lo animan y ves que definitivamente se resiste, será mejor no estresarlo. Si por el contrario tu peludo es un nadador nato, sácale todo el provecho a la situación pues la natación es un ejercicio que lo dejará lleno de vitalidad.
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