¡No a la compra impulsiva!

Adquirir una mascota es un acto de responsabilidad que no puede ser tomado a la ligera. Una mala decisión conlleva al abandono y alimenta la latente miseria en la que viven cientos de animales callejeros en Colombia y el mundo.

Sin lugar a dudas, un cachorrito siempre es adorable y bien recibido en casa. Su ternura, diversión y tamaño lo convierten en el favorito de niños y adultos, casi como un muñeco de peluche al que todos quieren acariciar y atender. Sin embargo, independientemente de la raza, este pequeño ladra, requiere atención e, inevitablemente, crecerá. Es ahí cuando aparecen problemas relacionados con la demanda de tiempo, los espacios y los recursos necesarios para garantizar su calidad de vida.
 
Un perro o gato es una excelente compañía y un fiel amigo, pero su adquisición no puede obedecer a una decisión tomada a la ligera, de la que resulta una compra impulsiva o caprichosa. Muchos animales son abandonados a diario porque sus propietarios no tienen las condiciones para mantenerlos. Entonces, terminan deambulando en las calles y reproduciéndose sin supervisión, lo que aumenta el número de peludos desamparados en el mundo.

En palabras de Constanza Moreno, directora de la Federación de Entidades Defensoras de Animales (Fedamco), “el problema de los animales callejeros y de la sobrepoblación a nivel mundial se deriva de la tenencia irresponsable y de la ausencia de conciencia de los propietarios. Es un círculo vicioso que se origina cuando las personas adquieren perros o gatos en tiendas de mascotas (o inclusive en la calle) de forma impulsiva”. 

Para toda la vida

Así debería ser. Un amigo de cuatro patas puede compartir junto a su amo entre 10 y 15 años, e incluso más, en algunos casos particulares. Por esto, se requiere responsabilidad, afecto y compromiso con un ser vivo que necesitará de los cuidados permanentes de un propietario, pues de no ser así estará expuesto al sufrimiento en el futuro.

La invitación es clara. “Hay que cambiar nuestros hábitos de adquisición, con la certeza de que una mascota es un compañero, un ser vivo que siente”, asegura Moreno, quien además agrega que los animales, al estar en cautiverio, deben tener los cuidados y condiciones de alimentación, abrigo y asistencia veterinaria más rigurosos, como lo dice el Estatuto de Protección Nacional Animal en el capítulo dos.

En este sentido, como propietario y ciudadano, debes garantizar que tu mascota cuente con cinco condiciones básicas:

1. Alimentación de calidad y en cantidad adecuada, además de agua fresca a disposición permanente del animal.

2. Condiciones locativas apropiadas para su salud física.

3. Medicina preventiva, en vacunas, desparasitación y esterilización; y curativa, para que ante cualquier síntoma se provea la atención veterinaria requerida.

4. Entorno emocional saludable en el que esté libre de temor o estrés.

5. Libertad para expresar su naturaleza. En el caso de un perro: ladrar, husmear, ejercitarse y poner en función todos sus sentidos físicos.

Controlar la sobrepoblación

Día tras día, Alirio Pulido, director de la Fundación Huella Roja, dedica su vida a rescatar y proteger la vida de cientos de animales. Dos décadas de trabajo le han dado una amplia experiencia para entender que detrás del problema del abandono se encuentran temas medulares como la compra impulsiva y la ausencia de control en el comercio animal.

En esto coincide Constanza Moreno, para quien una de las causas de la sobrepoblación canina y felina tiene que ver con la alta oferta que existe en diferentes tiendas de mascotas, la cual no siempre corresponde con la demanda de los compradores.
Según Pulido, “en Colombia hay una falencia porque no hay una regulación clara que prohíba o controle la compra y venta de animales. No habría maltrato animal si no existiera la producción de crías sin control”, señala.

Además de aumentar los estándares de inspección, los expertos consideran que es necesario promover la esterilización para detener este fenómeno. Muestra de ello es que la Fundación Huella Roja trasladó su foco de trabajo hacia la promoción de esta práctica y la enseñanza a veterinarios en Bogotá y en diferentes regiones del país.

“Ya superamos los 7.000 perros esterilizados a nivel nacional”, asegura Pulido, pero añade que una parte esencial es que los vendedores de mascotas y los propietarios también asuman este compromiso y aporten así un grano de arena en el control de natalidad de la población animal, pues aunque el cruce se realice con buenas intenciones, no siempre es posible encontrar un amo para cada cachorro de una nueva camada.

Una alerta

De acuerdo con Constanza Moreno, directora de Fedamco, se presume que en Bogotá hay, al menos, 700.000 animales abandonados; sin embargo, las cifras mundiales son aún más alarmantes. Según la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus iniciales en inglés) “de los 500 millones de perros calculados en el mundo, cerca de 75% son callejeros”.

La difícil situación que enfrentan dichos perros es uno de los debates sobre bienestar animal más visibles en el mundo actual. Se ven expuestos a la malnutrición, las enfermedades, el trato abusivo, la violencia y enfrentan la muerte de múltiples formas, como accidentes de tránsito o peleas callejeras.

Muchos de ellos son negros, criollos y de tamaño grande, pero también se encuentran de raza. “Con preocupación hemos notado el incremento de animales de raza en la calle” asegura Martha Ciro, representante de la Asociación Defensora de Animales (ADA), tras señalar que a diario recibe aproximadamente diez solicitudes de personas que quieren abandonar a su mascota y están buscando un lugar para llevarlos.

Cientos de animales son recibidos en todo tipo de albergues; la Fundación Huella Roja cuenta con 200 animales disponibles para adopción, la ADA con 100 y Fedamco con 400 perros y gatos. Estos se suman a los que se encuentran en el Centro de Zoonosis de la Secretaría de Salud en Bogotá, a la espera de un nuevo hogar.

Pensar antes de actuar

Si estás considerando incorporar un animal a tu familia es importante que evalúes qué tan preparado estás para darle todo lo que necesita. Estas son algunas reflexiones que debes realizar antes de tomar una decisión.

¿Por qué una mascota? Los motivos deben estar lo suficientemente claros para no tomar una resolución impulsiva. 

¿Será un adecuado miembro para mi familia? La decisión debe ser consultada con cada una de las personas que comparten el espacio en donde habitas. Todos tienen que estar de acuerdo. 

¿Qué tanto tiempo puedo dedicarle? Son seres que necesitan pasear y disfrutar del aire libre, por lo menos dos veces al día. Considera los horarios de trabajo y los proyectos a mediano y largo plazo, especialmente si hay posibilidades de viajes o mudanzas a otra ciudad.
 
¿Cuál es mi presupuesto? Hay que hacer cuentas y evaluar la capacidad económica para suplir todas sus necesidades de alimentación, manutención y atención veterinaria.

¿Con qué espacio cuento? No es un limitante, pero es necesario considerar este factor para tomar la mejor decisión frente al tamaño de la raza y la personalidad.

¿Comprar o adoptar? Es una cuestión trascendental y es un derecho de cada persona optar por lo que considere la mejor opción; no obstante, esta puede ser la oportunidad para darle un hogar a un animal que necesita amor y compañía y que está esperando por ti en un centro de adopción.
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