Hogares de paso antes de la adopción

Si amas a los animales pero tu estilo de vida o tus planes a futuro te impiden comprometerte con una mascota por el resto de sus días, existe una alternativa para ti: tu casa puede convertirse en el hogar de paso perfecto para perros o gatos que estén en proceso de adopción.

Tener una mascota es una decisión a largo plazo. Implica recibir un nuevo miembro en la familia y no debe tomarse a la ligera. Amor, comida, paseos, medicamentos, juegos, snacks y mucho tiempo de calidad son algunas de las cosas que requieren los peludos de cuatro patas. Estas no solo deberán ser suplidas durante los primeros años de los cachorros, sino que permanecerán latentes por el resto de sus vidas; cinco, diez o hasta quince años más.

Con este panorama en mente, muchas personas se abstienen de adoptar o de comprar animales. Y hacen bien. Saben que sus ritmos de trabajo, sus posibles viajes o sus planes futuros podrían impedir la calidad de vida de una mascota. Sin embargo, y precisamente para ellas, existe una figura que les permite involucrarse de manera temporal en la causa contra el abandono de perros y gatos: el hogar de paso.

¿En qué consiste?
En palabras de Laura Rodríguez, directora de la Fundación Adopta No Compres, consiste en abrir las puertas del hogar a un perro o gato que todavía no tiene familia, pero que está en el proceso de conseguirla. No significa, sin embargo, que los candidatos a serlo no deban adquirir un grado de responsabilidad importante, pues tendrán la misión de enseñarle al peludo, tal vez proveniente de la calle, cómo es la vida en casa.

“El proceso de entregar un animalito a un hogar de paso es casi el mismo que el de darlo en adopción. Se analizan todo tipo de cosas: el tiempo, los recursos, el espacio. Le preguntamos a la gente cuánto tiempo permanece en la calle y qué tanta disponibilidad tiene”, explica Laura.

Para ser un excelente aspirante a hogar de paso existen varias condiciones. Las más importantes, sin duda, son el cariño y la paciencia. Por una parte, debe ser una persona dispuesta a brindar afecto, tiempo y un buen trato al animal; y por la otra, alguien sin fechas límites para devolverlo, pues el proceso de adopción puede tardar desde pocos días hasta varios meses; no hay un promedio.

Como lo afirma Laura, “es muy relativo. La gente se enamora muy rápido de los cachorros, pero hace poco recogí un perro negro, grande y peludo, y fue el que más pronto se entregó. Además, estaba en recuperación y era agresivo, tenía todas las características para no ser adoptado rápido, pero una señora lo vio y dijo ‘me lo llevo’”.

Adopta No Compres, y otras muchas fundaciones, entregan las nuevas mascotas a sus familias temporales después de una exhaustiva revisión veterinaria, que incluye las primeras vacunas, desparasitación y esterilización. De esta manera, los nuevos responsables podrán estar tranquilos y, solo en algunos casos, poner en práctica cuidados sencillos en casa como la administración de medicamentes o el cambio de vendajes.

Adicionalmente, fundaciones como la liderada por Laura siguen en permanente comunicación con los hogares de paso para preguntar por el estado de los perros y gatos, y así llevar un juicioso seguimiento del estado de sus animales. De esta manera, garantizan que amos y mascotas estén pasando un buen tiempo juntos y evitan más casos de abandono.

Según Laura, alrededor de 90% de los hogares de paso deciden quedarse con la mascota de manera permanentemente, pues los vínculos que se construyen son muy fuertes. Sea como sea, esta figura puede convertirse en una parte importante de la cadena para disminuir, cada vez más, la presencia de animalitos en la calle y proporcionarles una mejor calidad de vida.
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