Cómo adiestrar a tu jefe como si fuera un cachorro

Tener un mal perro es como tener un mal jefe. Sonará extraño o cómico, pero la verdad es que cualquiera de los dos te puede desequilibrar la vida. Mira qué debes hacer para “enseñarle” a los dos a portarse bien.

Todos los animales, incluyendo a los humanos, aprenden por asociación. Cuando tienen experiencias positivas quieren repetirlas, pero cuando son negativas tratan de evitarlas. Tanto seres humanos como animales aprenden de la misma forma.  Si quieres “adiestrar” a tu jefe como lo haces con tu perro,  la veterinaria y etóloga Carolina Alaguna nos explica cómo los dos pueden aprenden con una misma técnica.

  • Reforzando y castigando conductas: Si tú eres un buen empleado y tu jefe es un buen líder, seguramente tenderá a recompensar tu trabajo. Si tú quieres reforzar los buenos comportamientos de tu jefe, debes demostrarle que sus actitudes son correctas. Por ejemplo, cuando escucha tus peticiones o  te enseña cosas de manera sutil, puedes decírselo. Con tu perro, debes hacer exactamente lo mismo, debes felicitarlo cuando lleve a cabo acciones positivas.
  • Castigos: Cuando castigas constantemente a tu perro, puedes perder el vínculo con él, lo mismo sucede cuando tu jefe te regaña. Si él todo el tiempo reprueba lo que tú haces con regaños y actitudes displicentes,  terminas acostumbrándote a su manera de ser sin que él logre lo que espera de ti. Al contrario, lo que hace es romper el vínculo contigo y perder su tiempo con actitudes que no te aportan. Si tú regañas constantemente a tu perro, él se cansa y comienza a ignorarte o tenerte miedo. Recuerda reforzar lo positivo en perros y humanos. Sería genial que cuando tu jefe haga algo positivo, pudieras decirle: ¡Good Boy!
  • Acercar el vínculo: A los perros y a los humanos les gusta ser halagados. Hazlo con tu jefe de la misma manera que lo haces con tu perro, ojo de no caer en lambonería. Si a tu peludo le das un snack de felicitación, a tu jefe puedes felicitarlo con palabras.

Conclusión: Cada vez que premias conductas, fortaleces la relación porque estás incentivando lo bueno, cuando regañas al perro o el jefe te regaña, lo que sucede es que la relación se afecta y se va quebrantando.

 

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