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A jugar con tu cachorro

El valor sentimental que tienen los momentos de juego con tu cachorro es incalculable. Ahora lo será aún más, pues te contaremos sobre los múltiples beneficios que tienen para su desarrollo temprano.

Los cachorros necesitan de actividades adecuadas para desarrollar sus capacidades tanto físicas como cognitivas, y el juego es uno de los pilares de este proceso. A través de actividades lúdicas podemos conseguir que nuestro perro crezca fuerte, piense rápidamente e interactúe con otras mascotas y con humanos de manera adecuada.

Es fundamental que a una edad temprana nuestros perros aprendan a ser obedientes a las órdenes que les damos como sus dueños; así, podremos evitar incidentes de distinta índole a largo plazo.

Mediante el juego los cachorros logran interiorizar las órdenes y recordar comandos de obediencia básicos. De igual manera, empiezan a responder a su nombre. Así mismo, si practicamos actividades diversas es posible refinar sus sentidos. Esto, también, permitirá que nuestro peludo empiece a dimensionar los espacios, la ubicación de los objetos y su propia posición espacial, con lo cual se desarrollan adecuadamente sus habilidades motoras.

Como ya mencionábamos, el juego es la manera más interactiva y divertida de mejorar las capacidades sociales de los perros. A través de estas actividades lúdicas, los cachorros logran comprender las señales de comunicación que emiten los humanos y los animales de su misma especie. Según explica María Camila Bonilla, veterinaria de la UDCA, los cachorros tienen 80% de agresividad heredado de la madre y 20% aprendido del dueño. Por tanto, si entre los dos y los seis meses de edad el perro logra socializar de manera adecuada a través del juego, tendrá una disminución clara en los porcentajes de agresividad inherente a su raza.

Finalmente, queremos resaltar el beneficio más obvio del juego: el desarrollo físico del cachorro. Siendo una actividad que requiere de esfuerzo, permite que nuestro perro empiece a generar una estructura muscular adecuada. Así mismo, se desarrollan de forma correcta las conexiones necesarias entre el sistema nervioso y los distintos músculos del cuerpo del perro.

Más allá de los juegos tradicionales que tenemos con nuestras mascotas, queremos aconsejar algunas otras actividades. El primer juego que recomendamos es el escondite. Se requiere de dos personas, una de ellas se oculta y la otra permanece con el cachorro y le guía a través de comandos de voz para que logre encontrar a quien se ha escondido. Es posible que quien está ocultándose también le ayude llamándole por su nombre.

La segunda actividad permite que los cachorros aprendan a manejar la ansiedad que genera la partida de sus dueños y que desarrolle actitudes de autocontrol. Para realizar el juego, ubicamos a nuestro perro frente a la puerta de la casa y salimos de ella, esperamos un par de minutos y volvemos a entrar. Si el cachorro logra permanecer en silencio y tranquilo, podemos premiarlo. Esto también servirá para que nuestra mascota no asocie la salida de la casa con el abandono.
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