Las fobias más comunes de los caninos son las relacionadas a tormentas, fuegos artificiales, viajes y ciertos lugares. Las fobias más comunes de los caninos son las relacionadas a tormentas, fuegos artificiales, viajes y ciertos lugares. Foto: 4Patas.com.co

Perros valientes

Aunque el miedo es un sentimiento normal que les permite a los animales adaptarse a situaciones novedosas, aprender a manejarlo en nuestro perro es importante para evitarle serios problemas de comportamiento.

En la consulta de etología encontramos que las fobias más comunes de los caninos son las relacionadas a tormentas, fuegos artificiales, viajes y ciertos lugares. Al tratarse de situaciones específicas, los tratamientos para combatirlas se basan en aprender a manejarlas en el momento.

El origen de las fobias está ligado al desarrollo del temperamento, en donde encontramos factores predisponentes como la presencia de miedo en los padres, el estrés intenso durante el último tercio de gestación y en las primeras semanas de vida, una mala socialización temprana o traumas.

Durante los primeros tres meses, el cerebro de los cachorros adquiere información vital de su entorno, lo que afecta de manera permanente su temperamento. El inconveniente es que muchos peluditos suelen estar confinados y no tienen la oportunidad de conocer diferentes personas, animales, objetos y ruidos. Esto da como resultado, desde fobias a lo nuevo, hasta estados de ansiedad generalizada.

Entre más pronto detectemos el miedo, mejor será el pronóstico de resolución. En casos en los que simplemente no podemos manejar la situación, como se mencionó anteriormente, debemos crear un ejercicio que nos ayude a mostrarle a nuestro perro, poco a poco, que ese estimulo que tanto le da miedo no es la gran cosa. En este punto, es importante tener cuidado de no sobreexponer a nuestra mascota a lo que le da miedo, ya que se puede agravar el problema e incluso puede presentar agresividad.

Como regla general hay que buscar que ella, voluntariamente, se acerque a lo que teme, y si quiere alejarse siempre debe tener una ruta de escape. Lo ideal para establecer un tratamiento es contar con la asesoría de un especialista.

Por último, debemos recordar que todos los perros son diferentes así como sus temperamentos. Por eso, lo más importante es conocer bien a tu mascota, tener un vínculo con ella basado en el respeto y la comunicación, y prevenir y controlar los momentos que puedan ser incómodos tanto para ella como para ti.

La zona segura
Muchas de las fobias de nuestros perros asociadas a ruidos pueden ser manejadas con la creación de un refugio en el que puedan esconderse y evitar el estímulo que los altera. Esta debe representar lo que en estado salvaje sería una cueva y cumplir con las siguientes características:

- Ubicación: por lo general nuestro perro ya ha escogido el lugar (la ducha, debajo de una cama, la mesa o las escaleras), también podemos crearla usando un guacal.
- Tamaño: lo suficientemente grande para que el perro pueda acostarse.
- Insonora y oscura: para crear esta sensación, lo más sencillo y útil es cubrirla con alguna cobija gruesa.
- Acceso libre: nuestro amigo debe tener la oportunidad de entrar y salir de ella de acuerdo con su voluntad.
- Otras ayudas: cerrar las cortinas, poner música, usar olores, poner juguetes dentro de la zona segura, usar feromonas apaciguadoras o medicación.

Por: Juan Camilo González
Médico veterinario, Máster en Etología Clínica de la Universidad Autónoma de Barcelona, en España. Con su empresa, Soluciones en conducta animal, busca que las mascotas convivan en armonía con su familia y su entorno.
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