Para que la llegada de nuestro mejor amigo al hogar sea tan feliz como queremos, debemos asumir el rol de líderes y amos, reprendiéndolos cuando hagan algo mal y recompensándolos con una caricia o un bocado cuando se comporten bien. Para que la llegada de nuestro mejor amigo al hogar sea tan feliz como queremos, debemos asumir el rol de líderes y amos, reprendiéndolos cuando hagan algo mal y recompensándolos con una caricia o un bocado cuando se comporten bien. Foto: 4Patas.com.co

A prueba de mordiscos

Nada más emocionante que la llegada de un perro a casa. Esto implica sacarlo al parque, enseñarle instrucciones y jugar con él. Pero ¿qué pasa cuando empieza a destruir nuestro hogar? ¿Estamos destinados a que despedace la ropa, los zapatos y los muebles? ¿Hay algo que podamos hacer?

Morder cualquier cosa que se le atraviese es la forma más auténtica de un can para conocer el mundo e identificar su territorio, pero además es una reacción natural, consecuencia de estados de ansiedad, de aburrimiento o de hiperactividad propia de un niño chiquito.

Según la médica veterinaria Clara Inés Pulido, “las edades en las que los perros muerden con mayor frecuencia y son más dañinos están entre los tres y los seis meses, época en la que cambian de dientes”. Esto causa malestar en las encías de los cachorros y los obliga a morder para sanar temporalmente la molestia.

Dado que las razones son físicas, psicológicas y causadas por el cambio de entorno, es difícil evitar los mordiscos; sin embargo, se pueden disminuir proporcionándole al animal juguetes aptos para ello o huesos de carnaza. Por supuesto, antes debemos asegurarnos de que el producto no sea tóxico para el cachorro.

“Somos nosotros quienes debemos educar y adiestrar al cachorro, darle elementos adecuados y no dejar a la vista lo que no queremos que el animal dañe”, asegura Mónica García, criadora de la raza pointer inglés. “No podemos darle ropa vieja o zapatos dañados, pues él no diferenciará los nuevos de los usados, y morderá cualquier cosa que se le parezca”.

Si nuestro mejor amigo sigue manteniendo esta conducta después de los 10 meses de edad, puede tratarse de un problema de aburrimiento causado por largos periodos de soledad en casa y por la falta de actividades para distraerse.

Si este es tu caso, trata de jugar más con tu mascota, llevarlo al parque, dar paseos con él o inscribirlo en colegios caninos conocidos y responsables. Según los expertos consultados por 4Patas.com.co, los repelentes naturales (ácidos y amargos) son poco efectivos para evitar que el perro muerda los objetos y no perduran en el tiempo.

Cuando el cachorro se queda solo en la casa, existe una gran posibilidad de que empiece a dañar todo lo que se le atraviesa por el camino; por lo tanto, la recomendación de veterinarios, criadores y etólogos es encerrarlo en la cocina, el patio o en algún lugar en donde no tenga muebles ni objetos que pueda mordisquear, y en donde no haya enchufes, cables ni elementos que puedan afectarlo.

Eso sí, se le deben dejar sus juguetes, huesos y, si es posible, un radio encendido para que se sienta acompañado mientras llegan sus amos. Antes de dejarlo, se le debe dar un paseo para que haga sus necesidades y se ejercite un poco, logrando que no tome el encierro como un castigo, sino como un descanso.

¿Qué hacer cuando lo coges ‘in fraganti’?
- Reprenderlo con un fuerte y contundente “NO”.
- Jamás pegarle ni maltratarlo físicamente.
- Retirarlo del lugar en el que estaba haciendo el daño.
- Darle un juguete o hueso de carnaza para que lo muerda.
- Repetir la secuencia cada vez que muerda algo prohibido.

Qué pueden y no pueden morder

SI
Huesos de carnaza
Concentrado
Juguetes para mascotas

NO
Huesos de pollo
Zapatos viejos
Ropa vieja
Leche de vaca
Chocolate
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