La ruptura de lazos familiares y los cambios abruptos en las dinámicas del hogar generan estrés en todos los involucrados, incluyendo, por supuesto, a nuestros amigos de cuatro patas. La ruptura de lazos familiares y los cambios abruptos en las dinámicas del hogar generan estrés en todos los involucrados, incluyendo, por supuesto, a nuestros amigos de cuatro patas. Foto: 4Patas.com.co

Tras el divorcio ¿con quién se queda el perro?

La custodia de las mascotas es uno de esos temas que más genera conflicto en las familias durante el proceso de separación o divorcio.

Toda pareja que convive con mascotas, crea vínculos. La ruptura de estos lazos y los cambios abruptos en las dinámicas del hogar generan estrés en todos los involucrados. Eso es un hecho. Sin embargo, existen ciertos aspectos que pueden contribuir a minimizar el trauma y que, sin duda, tienen que considerarse a la hora de un divorcio o ruptura.

- Relación humano-mascota: nuestro amigo fiel tiende a ser más cercano a uno de sus cuidadores; alejarlo de este miembro de la familia puede ser más traumático, así que en lo posible debe evitarse.

- Vínculo entre mascotas: en las familias multimascota hay que evaluar las relaciones entre los animales; si estas son buenas, lo mejor es procurar que permanezcan juntos y no propiciar la separación del grupo.

- Tiempo: no hay nada más importante para los animales domésticos que la compañía. ¿Cuántas horas al día se quedaría solo? ¿Qué capacidad habría de brindarle una adecuada rutina de paseos, juego y adiestramiento? Todos estos factores deben considerarse en el momento de tomar una decisión con respecto a la tenencia del perro.

- Vivienda: entre menos cambios, menos estrés. La mayoría de canes suele quedarse con la persona que permanece en el domicilio. Sin embargo, si te vas a mudar, hay que buscar un espacio adecuado para que ellos puedan desarrollar sus actividades normales. Así mismo, y contrario a lo que muchos pensarían, no es prudente la decisión de ‘compartir’ la posesión de la mascota (dividir su estadía en una casa u otra). Lo más importante es que el animal no se vea enfrentado a constantes cambios. En este caso, lo mejor es que la persona que se va del domicilio lo visite regularmente si quiere mantener un vínculo afectivo cercano.

- Alimentación y salud: se debe acordar si la manutención va a ser compartida o no. Aunque es importante poder brindarle una buena nutrición, es indispensable procurar que los criterios de decisión estén en concordancia con todo lo evaluado anteriormente.

¡Alerta! Presta mucha atención
La separación es estresante para todos los miembros del entorno familiar, incluyendo las mascotas. Este tipo de situaciones pueden desencadenar algunos problemas de conducta animal. Los más comunes son: anorexia, agresividad, ansiedad, micciones inadecuadas y trastornos compulsivos como las automutilaciones. Con el fin de prevenirlo, se debe preparar a las mascotas para las nuevas rutinas, mantener la cercanía con el otro y, sobre todo, buscar estrategias en aras de combatir el estrés y el aburrimiento. Ante cualquier duda, se sugiere buscar la asesoría de un etólogo clínico.

Preguntas de nuestros lectores
¿Cómo funciona en Colombia la legislación cuando se trata de la repartición de bienes y la custodia de las mascotas?

Andrés Grimaldos. Mascota: Barack. Chía.
En la legislación, las mascotas son tratadas como un ‘bien’ (cosa material o inmaterial en cuanto a objetos de derecho), por lo tanto, si fue adquirida antes del matrimonio, es de la persona que lo compró o adoptó. En el caso contrario, lo ideal es acordar una conciliación o un juez tomará la decisión final.

¿Qué hacer cuando ninguna de las dos partes quiere quedarse con la mascota?
Ana Lemoine. Mascota: Nutella. Bogotá.
Nuestra mascota es un ser vivo del cual somos responsables, tanto de su alimentación, refugio, educación y salud, como de su estado mental. Si no somos capaces de brindarle esto debido a la separación, la única opción es buscarle un hogar donde lo puedan hacer; hasta que le consigan una nueva familia, hay que velar por su bienestar. La eutanasia no aplica en estos casos y el abandono es un acto inhumano y cruel que nunca debería entrar en consideración.

Por: Juan Camilo González, médico veterinario, máster en Etología Clínica de la Universidad Autónoma de Barcelona, en España. Con su empresa, Soluciones en conducta animal, busca que las mascotas convivan en armonía con su familia y su entorno. 
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