Durante los primeros meses, los cachorros están en una edad ideal paraa explorar el mundo con curiosidad y sin prevenciones. Durante los primeros meses, los cachorros están en una edad ideal paraa explorar el mundo con curiosidad y sin prevenciones. Foto: 4Patas.com.co

A explorar el mundo

Desde sus primeros meses, tu perro necesita interactuar con su entorno. La socialización es fundamental para el desarrollo de una mascota amigable, tranquila y sin temores.

Cuando un cachorro llega a tu hogar es inevitable que sientas el deseo de protegerlo a lo largo de toda su vida. Sin embargo, tienes otra tarea igual de importante que es la de incentivarlo a socializar y formarlo frente a su entorno para que sea saludable y feliz. Esta es una tarea que no da espera.

Expertos concuerdan en que, durante sus primeros meses, el perrito está en una edad ideal que le permite explorar el mundo con curiosidad y sin prevenciones; desde nuevos lugares y sonidos, hasta otras personas y mascotas. Al respecto, el médico veterinario Óscar Correa, agrega: “Un perro adulto que no haya sido familiarizado con su ambiente puede presentar conductas nerviosas, reprimidas y muchas veces, sin querer, agresivas que pueden ser peligrosas para los demás y para él mismo”.

La seguridad primero

La clave dentro de este proceso de socialización es hacerlo de forma segura, cómoda y, por supuesto, gradual. En todo caso, recuerda que no debes sacar al cachorro de la casa hasta que no haya completado su primer ciclo de vacunas, ya que se encuentra vulnerable. Programa junto a tu veterinario ese calendario para vacunar y desparasitar a tu nuevo amigo.

Sin embargo, el hecho de que la mascota aún no esté lista para salir no quiere decir que no puedas empezar el proceso de socialización. Familiarízala con los diferentes espacios de la casa y con los ruidos o luces que pueden emitir diferentes objetos. También puedes invitar a otros familiares o amigos para que compartan con el perro, inclusive pueden llevar también otros cachorros (eso sí, que estén vacunados).

Tu papel es fundamental en todos estos momentos. “Para fijar experiencias agradables es crucial la actitud del dueño, que no debe estar tenso o nervioso, teniendo la mejor disposición para la interacción del cachorro”, menciona Correa.
 
Preparado para el parque

Cuando tu perro cuente con las vacunas necesarias, está listo para ir al parque. Estas son algunas claves para garantizar una experiencia exitosa:

- Escoge bien el lugar: busca un parque que conozcas y que resulte ideal (en términos de cercanía, seguridad, limpieza y cuidado, alrededores, etc.). Al tratarse de las primeras veces, asiste en horas que no tengan tanto flujo de personas y de otros perros.

- Realiza con el cachorro un recorrido en vez de quedarte en un solo sitio. Cuando se acerque a otros perros, es recomendable que te comuniques con sus dueños para acordar el acercamiento. Algunas personas también podrían sentirse asustadas cuando son abordadas por la mascota.

- En palabras de Correa: “Se recomienda inicialmente hacer una socialización del cachorro con otros de la misma edad y del mismo tamaño para que por medio del juego se creen conductas de docilidad y amistad”.

- ¡Comparte! La visita al parque debe convertirse en una actividad para disfrutar con tu perro. No lo descuides.

Cuando una situación genera ansiedad en la mascota no implica que esta deba evitarse –así el miedo no desaparecerá–, sino que debe abordarse con cautela y poco a poco. Por ejemplo, si un parque con muchos perros y niños pone nervioso al cachorro, puedes probar horas con menos afluencia, así como periodos de tiempo más cortos.

Con mucho amor y paciencia, tu cachorro y tú estarán listos para explorar el mundo y convertirse en verdaderos compañeros de aventuras.

Checklist
Estos son algunos de los elementos con los que es importante que tu mascota establezca una relación. Recuerda que el proceso de socialización debe ejecutarse de una manera segura y cómoda:

- Otras personas que no vivan en la casa (no solo adultos, sino también niños).
- Multitudes y ruidos como gritos o aplausos.
- Otros cachorros y también perros adultos amigables.
- Tráfico y ruidos de la ciudad.
- Televisores, equipos de música y otros electrodomésticos; también sonidos como el del timbre y el teléfono.
- Ascensores y puertas automáticas.
- Viajes en automóvil.

Fuente: ASPCA – Pet Care
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