Hace 40 millones de años los perros eran más pequeños

Un reciente estudio de la Universidad de Brown sugiere que el cambio climático modificó la anatomía de los caninos. Hoy son más altos y estilizados, y tienen dientes más resistentes.

Por mucho tiempo los científicos pensaron que los efectos del cambio climático eran solo visibles en los herbívoros. Hoy, gracias a las evidencias de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Brown (Estados Unidos), y publicado en Nature Communications, se puede afirmar que los depredadores también son directamente sensibles al clima y el hábitat.

Se estima que hace más de 25 millones de años, Norte América pasó de tener un paisaje boscoso y con un clima cálido; a grandes llanuras y un clima más frío y seco. “Este cambio de hábitat de bosques a sabanas o praderas, implicó un cambio en el comportamiento predador de los carnívoros. El esqueleto de los caninos se modificó: se volvieron más gráciles y estilizados, tal y como los conocemos en la actualidad”, explica el profesor Figueirido Borja, uno de los autores del estudio, quien actualmente está vinculado con la Universidad de Málaga.

El proceso evolutivo
Partiendo de que los perros vienen del Norte de América, los estudios establecen que los animales al tener que sobrevivir en hábitats más abiertos, comenzaron especializarse en la cacería rápida y prologada. Fue ahí cuando aparecieron estrategias de caza como la persecución, y sus extremidades comenzaron a alargarse. Los científicos aseguran que antes de esta evolución, los caninos eran más parecidos a las mangostas, un pequeño animal con las extremidades muy cercanas al piso.

Los perros no solo crecieron en tamaño, sino que también sus dientes se volvieron mas fuertes. El profesor Jack Tseng del Museo Americano de Historia Natural, otro de los autores del estudio explica: “El hecho de que los dientes se hicieron más duraderos en la misma época de la propagación de los pastizales, implica que el aumento de las gramíneas (cereales, maíz, grama) ejerció presión evolutiva en la morfología de los caninos”.

La importancia de estos descubrimientos reside en que por primera vez se puede demostrar que los carnívoros pueden verse afectados directamente por las consecuencias del cambio climático. Y abre el panorama de las extinciones modernas.
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