En la mayoría de los casos, la hiperactividad surge como consecuencia del manejo llevado por parte de la familia. En la mayoría de los casos, la hiperactividad surge como consecuencia del manejo llevado por parte de la familia. Foto: 4Patas.com.co

Incesantemente inquieto

¿Salivación excesiva, saltos, mordidas, taquicardia y jadeo continuo? Tal vez tu perro padezca de hiperactividad o hiperquinesia. Aquí te explicamos qué hacer para que tu mascota se quede quieta.

Aunque los diagnósticos reales de hiperactividad son poco comunes en la consulta de etología, es muy común encontrar que nuestros animales de compañía realizan de forma excesiva conductas que suelen ser molestas para los propietarios.

Entre estas acciones incómodas encontramos: mordedura de brazos, ladrar, saltar en dos patas, romper pertenencias o traer juguetes constantemente. La pregunta es: ¿por qué lo hacen? En la mayoría de los casos se debe al manejo llevado por parte de la familia y, en casos menos frecuentes, a una enfermedad llamada hiperquinesis más conocida como trastorno por déficit dae atención en los humanos.

Para saber si hay problemas en el manejo, quiero que se pregunten ¿de qué manera mi peludo me está pidiendo lo que quiere? Nuestros perros, al convivir en sociedad, deben ser educados en algunas normas de cortesía que usamos entre humanos, por ejemplo: en muchos hogares es vergonzoso que, al llegar un invitado a casa, nuestro perro salte, ladre y le dé un beso, sin recordar que siempre que nosotros llegamos le hemos enseñado que esta es la forma adecuada para saludar.

Para solucionarlo debemos realizar un giro total en nuestro manejo. Lo primero que tenemos que establecer como familia son las nuevas normas de la casa, después acordaremos una rutina de ejercicios que involucren tanto lo físico, como lo mental (resolver problemas). El objetivo no es cansar a la mascota, la idea es aprovechar cada oportunidad que tengamos con el peludo para enseñarle la manera adecuada de interactuar.

Para empezar, debemos ignorar a nuestro perro siempre que use alguna de estas conductas molestas y dejar las interacciones solo para los momentos en que se encuentre calmado. Generalmente vamos a verlo más persistente, pero si logramos ignorarlo de forma adecuada veremos cómo la conducta irá desapareciendo. En caso de que le cueste mucho aprender esto, recurriremos a órdenes simples como “sentado”, así entenderá que entre más calmado esté, más rápido va a adquirir lo que busca. En algunos casos, la medicación se vuelve una herramienta fundamental del tratamiento.

En la hiperquinesis, veremos que al perro le cuesta calmarse en toda ocasión, su temperatura y frecuencias están elevadas hasta en momentos de reposo y su hiperactividad no siempre busca llamar la atención. Esta es una enfermedad causada por una disfunción en alguna de las vías neuronales que usan los neurotransmisores dopamina y noradrenalina. Su diagnóstico y tratamiento requieren de la visita al etólogo clínico.

Errores comunes al educar a tu perro

A continuación, una lista de los desaciertos más comunes de los amos a la hora de entrenar a su mascota.

1.
Los consienten demasiado y no establecen límites que determinen cuál es la forma adecuada de interactuar.
2. Algunos miembros de la familia permiten cosas que otros no y el perro se confunde.
3. No se le dedica el tiempo suficiente a los cachorros para educarlos y después hay problemas de comportamiento en la etapa adulta.
4. Se premian conductas inadecuadas y asociadas a la ansiedad como el saludo, la comida, la postura del collar, la salida a la calle, los juegos en casa, entre otros.
5. Se regaña demasiado al perro y este deja de captar las órdenes.
6. Se corrige al animal en momentos en donde es imposible para el perro saber cuál es la acción que hizo mal y lo único que esto genera es ansiedad, frustración y agresividad.

Preguntas de nuestros lectores


Mi mascota está aprendiendo el lugar de la casa en el cual debe hacer sus necesidades, pero no muestra ningún avance. ¿Qué hacer?
Mauricio Sojo. Mascota: Ginebra. Bogotá.
Todos los perros aprenden, pero requieren de mucho tiempo y dedicación. Designa un solo lugar de eliminación (la calle, una vez se culmine el esquema de vacunación en el caso de que sea una cachorrita). Al comienzo, llévalo al sitio designado cada dos horas o siempre que veas que está por hacer sus necesidades, prémiala por hacerlo donde debe y vigílala con mayor frecuencia. Los regaños que haces cuando ya ha pasado el momento de eliminación, solo la confundirán. Si la vas a reprender, tiene que ser en el instante preciso para que asocie, poco a poco, la acción con una respuesta negativa de tu parte.
 
Mi perrita es una collie de ocho meses. Desde que llegó a la casa, se ha comido todos los cables que encuentra en su camino: del internet, de los electrodomésticos. Es lo único que muerde y ya he intentado de todo para evitarlo (he puesto pimienta, la he regañado). ¿Cómo evitarlo?
Luana Prato. Mascota: Nala. Bogotá.
Inicia con prevención y vigilancia, impidiendo el acceso a los lugares que contengan cables. Quédate pendiente cuando intenta hacerlo y ofrécele algo, a cambio, que le guste más o que capte su atención con mayor intensidad. Agrega jornadas más largas de actividad física y mental a sus días y, de ser necesario, inventa ejercicios nuevos adentro de la casa para que enfoque su atención en otras actividades u objetos más interesantes. Repelentes como la pimienta tienen una respuesta muy variable y únicamente funcionan al usarlos en lugares puntuales.

Sacar a pasear a mi perro se ha convertido en una verdadera pesadilla porque tira la correa con mucha fuerza, casi provocando que me caiga. ¿Cómo puedo evitarlo?
Ana María Montoya. Mascota: Rocco. Cali.
Revisa qué tanto está saliendo tu perro a la calle, ya que, entre menos paseos se le estén destinando durante el día, más lo va emocionar salir y será difícil manejarlo. Enséñale a caminar junto a ti primero adentro de la casa y luego afuera; para esto puedes intentar frenarlo siempre que tire de la correa y premiándolo cuando permanezca caminando a tu lado. En caso de dudas, asesórate de un adiestrador que use técnicas basadas en lo positivo.
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