Como explica la médica veterinaria Claudia Rodríguez, cuando un perro monta a otro está descargando su peso sobre él para ejercer fuerza y una posición jerárquica. Como explica la médica veterinaria Claudia Rodríguez, cuando un perro monta a otro está descargando su peso sobre él para ejercer fuerza y una posición jerárquica. Foto: 4Patas.com.co

¿Homosexualidad canina?

En ocasiones, nos sorprende cuando dos perros del mismo sexo pasan de conocerse a montarse de repente, ¿de qué se trata esta conducta? Expertos nos ayudan a comprenderla.

Muchos de los comportamientos caninos responden al instinto de supervivencia. Eso es clave. Sus necesidades son diferentes a las nuestras pero a veces, compartimos tanto tiempo con ellos que lo olvidamos y cometemos el error de atribuirles cualidades humanas. Es el caso de la supuesta homosexualidad en los perros.

“No conozco al primer perro macho, de muchas consultas que he hecho, al que le guste montar a otros machos”, afirma Claudia Rodríguez, especialista en comportamiento animal y médica veterinaria. “Todo el tiempo hay canes que lo hacen, y hembras que montan hembras, pero aunque parezca, no buscan engancharlos sexualmente”.

Las hormonas de cada perro determinan su comportamiento sexual y, mientras estén activas, ellos producen feromonas. La cantidad de las mismas que esparce cada perro sirve para atraer al sexo opuesto y para advertir a otros animales que hay un macho o una hembra más fuerte. La monta, al igual que las feromonas, es un mecanismo, tanto para reproducirse como para demostrar quién es el dominante.

Cuando un perro monta a otro, sin que haya enganche o penetración, está descargando su peso sobre él para ejercer fuerza y una posición jerárquica. Los canes también se imponen recargando su cabeza o sus patas en los hombros del otro. Todos estos comportamientos se ven tanto en machos como en hembras.

Si en un paseo, por ejemplo, acaricias a otra mascota es posible, que la tuya lo monte para demostrar que eres de su ‘propiedad’. Los amos también son propiedad de sus perros, y esta es una de las tantas maneras posibles de manifestar su poder.

La dominancia de los canes también se extiende a los humanos. Si un perro ha intentado montarte no significa que le atraigas; ese no es el mensaje de fondo. El roce puede hacer que se desenfunden sus partes nobles, pero no se trata de nada más. Simplemente está diciendo ‘yo te mando’.

No parece posible que entre canes haya relaciones homosexuales por deseo. Además debemos tener en consideración de que el gasto energético de los animales cuando cortejan los hace vulnerables en la naturaleza, impidiéndoles por un tiempo cazar o huir. Para Rodríguez, la monta no tiene una funcionalidad distinta a la reproducción o la supervivencia.

Esta energía sexual no liberada lleva a conductas de monta, así como también a que el perro se vuelva agresivo con otros de su misma especie y con seres humanos, o a que salga de su hogar a explorar frecuentemente. Un perro doméstico jamás podrá liberar su carga sexual como uno de la calle, que monta hasta 100 hembras en un año.

Corregir estos comportamientos evita pasar penas y nos permite darle una mejor calidad de vida a nuestras mascotas. La solución que propone Rodríguez es castrar, pues ayuda a los perros a no desarrollar cáncer ovárico o testicular, ni problemas hormonales. 80% de los animales no castrados tienden a sufrir alguna o todas estas enfermedades.

Así que, antes que nada, considera castrar a tu mejor amigo y la próxima vez que veas a tu perro siendo dominante, muéstrate tolerante y firme. Si empieza a montar a las personas o a otros perros, es necesario que lo detengas de inmediato y lo separes. Dale la espalda y demuéstrale que eres su líder.
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