Los perros también sienten celos

Un estudio científico, publicado por la Universidad de California en San Diego, concluye que esta emoción no es exclusiva de los humanos.

Las investigadoras Christine R. Harris y Carolina Prouvost se plantearon como hipótesis descubrir si un comportamiento tan complejo ocurre en el mundo canino. El historial de indagaciones científicas con respecto a los celos había ahondado en cómo estos desencadenan reflexiones relacionadas con la autoestima, así como la capacidad de ser consciente y reflexionar acerca de uno mismo.

Sin embargo, varios estudios previos al de Harris y Prouvost fueron enfáticos en la evidencia de que incluso en bebés de seis meses de edad se presentaban celos cuando ellos veían a sus madres con otro bebé, aunque este último se tratara de un juguete. Así que para saber si este caso tenía eco en el mejor amigo del hombre, se emplearon juguetes que emulaban las formas y tamaños de un perro y otros objetos carentes de similitudes físicas, como libros y calabazas.

Cuando los dueños de los perros examinados interactuaron con el animal de juguete, se evidenciaron en sus mascotas comportamientos como empujar o tocar a su amo, interponerse entre este y el objeto y emitir ladridos, entre otros. Todas estas acciones se enmarcan dentro de un mismo objetivo: llamar la atención del humano, una vez se ha visto involucrado con un intruso.

El estudio, titulado Jealousy in Dogs afirma que, en efecto, los celos sí se presentan en los perros, al menos en una forma básica de esta emoción.
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