¿Los perros tienen memoria?

Esta es una pregunta que ha desvelado a científicos e investigadores, quienes han coincidido en afirmar que los perros tienen la capacidad específica de almacenar recuerdos a largo plazo. Conoce las particularidades de la memoria canina.

Uno de los perros más famosos de la literatura universal es Argos, el compañero fiel de Ulises en La Odisea. Tras 20 años de ausencia de su amo –el rey de Ítaca–, Argos fue el único que lo reconoció a su regreso, pese a estar sucio y viejo.

Esta conmovedora historia es un gran ejemplo de la capacidad que tienen los caninos para recordar a largo plazo y de la fidelidad incondicional que mantienen hacia sus dueños.

Pero, a diferencia de los humanos, los perros no recuerdan por voluntad ni basan su memoria en imágenes y palabras. En su lugar recuerdan primero los olores, luego los sonidos y por último las sensaciones táctiles.

Son la memoria olfativa y auditiva las que hacen posible que, después de muchos años de ausencia, todavía puedan identificar olores o voces familiares.

Tipos de memoria

La médica veterinaria Fiona Cohen, especialista en conducta canina, señala en su página de consultas El perro cojo, que son tres los tipos de memoria que tienen nuestros compañeros peludos:
1. Mecánica: le permite al perro saber qué movimientos debe realizar y repetirlos sin mucho esfuerzo.
2. Afectiva: es la encargada de reproducir estados de ánimo de acuerdo a situaciones concretas ya vividas. Un buen ejemplo es el malestar que presentan nuestras mascotas cuando intuyen que vamos a subirlos a un carro o que nos iremos de viaje.
3. Asociativa: es la que hace posible el adiestramiento, debido a que les da la capacidad de entender un gesto o una palabra de mando y ejecutarlo. La acción se repetirá si hay un estímulo positivo o se evitará si el estímulo es contrario.

El tema de la memoria canina no puede abordarse a la ligera. Es necesario tener en cuenta que el perro recuerda la secuencia de causa y efecto, pero no tiene la capacidad de concluir basado en su experiencia y carece de sentido moral. Así, la culpabilidad por una mala acción no obedece a que es consciente de haber actuado mal, sino a que su memoria asociativa le recuerda que ese comportamiento hizo gritar y manotear a su dueño.

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