Con las orejas de punta

En los perros, el miedo es producto de una mala experiencia o de algo insospechado. Si bien no todos los caninos son iguales, sí hay algunas situaciones que les causan temor a la mayoría.

Alrededor de los setenta días de vida el cerebro del cachorro alcanza un desarrollo que le permite interactuar en su entorno con soltura, pero a esta edad su salud mental está también muy expuesta porque experimenta diferentes situaciones que pueden dejarle una marca permanente.

Esta marca es conocida como la impronta del miedo y es la responsable de que en el perro adulto se presenten actitudes que muestran ansiedad o temor ante determinadas situaciones. ¿Cuáles son las situaciones que con más frecuencia les generan miedo a los perros?

Pólvora: su ruido ensordecedor en celebraciones especiales hace que los perros terminen escondiéndose debajo de las camas.

Disparos de armas de fuego: este temor es instintivo en muchos canes.

Tormentas: truenos, centellas y rayos pueden hacer que el más valiente meta el rabo entre las piernas.

Fuego: como la gran mayoría de los animales, los perros tienen un miedo instintivo al fuego.

Alturas: algunos se resisten a pasar un puente porque sencillamente le tienen pavor a las alturas.

Gatos: si bien son innumerables los casos de buena convivencia entre perros y gatos, algunos felinos hacen que un perro se muestre ansioso e incluso temeroso.

Otros perros: cuando un perro es agredido por otro, el miedo se manifestará cada vez que se lo encuentre.

Determinadas personas: una mala experiencia previa con alguna persona hará que el perro le tenga miedo.

Exostos de vehículos, aspiradoras y secadores de pelo: todo lo que sople o aspire aire o gas de lugares insospechados es algo que le genera un intenso miedo a los perros.

Veterinarias: por ser donde se hacen procedimientos que pueden causar cierto malestar, no es el lugar favorito de los perros.
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