Raxones por las que tu perro tiene problemas de comportamiento

Pequeños detalles, situaciones y actitudes, pueden convertirse, con el tiempo, en un dolor de cabeza para ti y en una fuente inagotable de sufrimiento para tu perro.

Su mención resulta inquietante para todo propietario dedicado. Pequeños detalles, situaciones y actitudes que con el tiempo pueden convertirse en un dolor de cabeza para ti y una fuente inagotable de sufrimiento para tu perro.

Especialista en Comportamiento Animal y Adiestramiento de Alto Rendimiento. Investigador y Docente en Etología Cognitiva, Psicología del Aprendizaje y Terapéutica del Comportamiento. Instructor especializado en Perros de Deporte, Protección y Trabajo Policial/Militar. Contacto: davidlinaresd@gmail.com

De manifestaciones y causas variadas, los comportamientos asociados al miedo, la ansiedad y el estrés son la raíz de una amplia gama de problemas tanto para el animal como para su familia, que van desde la preocupación por su salud emocional hasta situaciones de riesgo, como huidas frenéticas, escapes espectaculares, lesiones accidentales o autoinflingidas, y agresión… ¿Qué hacer?

Identifícalos

Son conceptos que tienden a usarse de forma indiscriminada e intercambiable, por lo cual resulta útil diferenciarlos:

  • Miedo

Es una emoción que le permite responder o evitar una situación que considere peligrosa.

  • Ansiedad

Se diferencia porque en vez de una respuesta es una anticipación. El animal ‘predice’ el resultado negativo aunque no haya sucedido.

  • Estrés

La respuesta de estrés es un mecanismo que le permite reaccionar a cualquier evento que altere su ‘equilibrio’ (la palabra correcta es homeostasis). Tanto el miedo como la ansiedad causan respuestas de estrés, aunque no exclusivamente.

Y si bien la respuesta a los ‘estresantes’ es antes que nada una habilidad funcional, la exposición súbita, prolongada o crónica a sus efectos genera un impacto negativo en la conducta del animal y en su salud.

Escenarios recurrentes

La lista es interminable y las causas diversas, pero algunos escenarios se roban el protagonismo:

  • Miedo a ruidos y detonaciones.
  • Miedo a extraños o personas inusuales.
  • Miedo a otros perros o animales.
  • Ansiedad por Déficit de Atención y/o Ejercicio (Mental y Físico).
  • Ansiedad por Separación.
  • Ansiedad por Entorno Impredecible.
  • Ausencia de Bienestar General (Espacio, Dolor, Enfermedad, Actividad).

Pónle atención

Como las situaciones son interminables y algunas superan toda imaginación, es importante que aprendas a identificar las señales de alerta y, de ser posible, ese ‘algo’ que las produce:

  • Huir o apartarse.
  • Reducir silueta.
  • Orejas y cola retraídas.
  • Mostrarse sometido.
  • Jadeos o bostezos innecesarios.
  • Olfatear el suelo persistentemente.
  • Posturas rígidas o temblores.
  • Labios Retraídos (como una ‘sonrisa’).
  • ‘Abrazar’ súbitamente.
  • Posición “en contra” de la situación.
  • Lamido repetitivo.
  • Gruñidos o castañeo de dientes.
  • Desvío de mirada y cabeza.
  • Mirada fija con pupilas dilatadas.
  • Caída de pelo, delgadez o depresión.
  • Conductas Destructivas.
  • Lamidos compulsivos.
  • Heridas autoinflingidas.

 

Soluciónalo

  1. La mejor solución es la prevención. O lo mismo: una correcta educación. Enseñarle al perro cómo funciona el mundo, qué cosas puede encontrar en él y cuál es su espacio, tiempo y lugar, hará toda la diferencia.
  1. Dedicarle atención y actividades donde pueda expresarse también hace parte de la ecuación y, por supuesto, brindarle todas las garantías de salud y bienestar.
  1. El aislamiento no trae nada bueno. El espíritu sobreprotector es un enemigo declarado y “dejar ser” es la mejor forma de hacer. Menos es más.
  1. Enséñale, con calma y paso a paso, que estar solo no es un problema, los ruidos no son amenazas y las personas inusuales no son enemigos. Si haces bien la tarea, no tendrás nada que temer y él tampoco.
  1. Refuerza la calma rutinariamente, premia el simple hecho de estar tranquilo, evita la tentación de consentirlo cuando esté asustado o ansioso y, de ser así, mejor ignóralo. No lo fuerces.

El sentido común no es tu amigo

Durante años he observado a propietarios con las mejores intenciones tomar decisiones incorrectas. Si bien estos pequeños consejos pueden ayudarte a prevenir o identificar, el tratamiento del estrés crónico, miedos, fobias y trastornos de ansiedad -o sus implicaciones-, es una situación compleja que requiere de un profesional calificado a cargo. Busca ayuda.

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