¿Qué piensa tu perro?

¿Alguna vez te has preguntado si tu perro te quiere o te entiende? Estas inquietudes llevaron al neurocientífico Gregory Berns a escanear el cerebro de su mascota. Sus experimentos demostraron que los perros sí tienen sentimientos y que nuestra relación con ellos es tan compleja como lo presentíamos.

Lo primero que hay que tener en cuenta al momento de tratar de entender a nuestros fieles amigos, dice el profesor Gregory Berns, en su libro How Dogs Love Us: A Neuroscientist and His Adopted Dog Decode the Canine Brain, es que el cerebro de los perros y los seres humanos funciona de maneras distintas.

La curiosidad del científico por saber qué ocurre al interior de la mente de estos animales –que para algunos son más que unas simples mascotas– comenzó luego de que muriera Newton, un pug con el que compartió 15 años de su vida. “Lo que me hubiera gustado saber es si él también tenía sentimientos hacia mí, ¿mi perro me amaba?”. Con esta premisa, Berns se aventuró a descifrar el cerebro canino.

Las imágenes obtenidas por el profesor en una serie de sesiones de escáner, mientras les indicaban a sus dos modelos de estudio (Callie y MacKenzie) comandos con señales de manos, dejaron ver que el cerebro de los perros tiene neuronas espejo que responden a la acción humana. Estas son un tipo de neuronas que imitan, como reflejando, la acción del otro.

“Esto significa que si los perros tienen la capacidad de transformar las acciones humanas en acciones equivalentes en su mundo canino; entonces, tal vez, realmente pueden sentir lo que nosotros sentimos, al menos en una versión perruna”, explica el neurocientífico.

Al escanear su cerebro durante una prueba de olfato –en la que se les dio a oler varios elementos, entre ellos pertenencias de sus amos– se evidenció actividad en el lóbulo temporal inferior ante la presencia de un olor familiar humano. Esta parte del cerebro se asocia con la función de la memoria, lo cual querría decir que “el modelo mental de los perros incluye el reconocimiento de las personas importantes en su vidas, que persiste incluso cuando no están físicamente presentes”.

El estudio también comprobó lo que se suponía a simple vista: el cerebro de los perros es pequeño y menos complejo en comparación al de los humanos. El equipo de investigadores se dio cuenta de que sus mascotas parecían casi no tener lóbulo frontal. Esta es el área que nos diferencia de los otros primates. Algunas de las funciones que residen allí incluyen el lenguaje y la capacidad de pensar simbólicamente y de manera abstracta sobre el futuro y el pasado, además de la habilidad de mentalizar lo que otras personas podrían estar pensando.

Las imágenes también revelaron que en el caso de los perros el bulbo olfatorio es notablemente más grande, ocupando 10% del cerebro. Esto se relaciona con que el sentido del olfato de los perros es mil veces más sensible que el nuestro y es su principal forma de interactuar con el mundo. Literalmente, todo les entra por la nariz.

A la pregunta ¿qué piensan los perros?, el profesor Berns responde: “La gran conclusión es que ellos están pensado lo que nosotros estamos pensando. La relación caninos-humanos no es unidireccional. Con su alto grado de inteligencia emocional y social, los perros tienen sentimientos recíprocos hacia nosotros. Ellos realmente son nuestros amigos fieles”.

La anatomía del cerebro canino*

Telencéfalo (Parte frontal del cerebro, la capa superior)

Responsable de interpretar la información de los cinco sentidos y donde se produce el pensamiento. Allí se generan las personalidades de los perros y sus avanzados comportamientos sociales.

Diencéfalo (Detrás del telencéfalo)
Controla las funciones básicas. La recolección de información de los sentidos también ocurre aquí. En los perros esta parte del cerebro está muy avanzada, de ahí que tengan rápidos reflejos, agilidad en sus movimientos y un oído agudo.

Metencéfalo (Detrás del telencéfalo)
Es responsable de las habilidades musculares finas, la regulación del flujo sanguíneo y la frecuencia del pulso. También es el centro de recompensa del cerebro y la parte dedicada al juego.

Bulbo raquídeo (La base del cerebro que conecta con la médula espinal)

Aquí las funciones básicas que se dan sin pensar están reguladas. La digestión, el latido del corazón, la respiración, la deglución y los estornudos son controlados en esta área del cerebro. Es la primera parte del cerebro que se desarrolla en los cachorros antes de nacer.

Cuerpo calloso (En medio del cerebro)
Se trata de una pared de células nerviosas que facilita la comunicación entre el lado derecho e izquierdo del telencéfalo y el diencéfalo. Dependiendo de la raza, el tamaño del cuerpo calloso y la velocidad a la que se permite que las mitades del cerebro interactúen pueden variar significativamente.

*Fuente: datos tomados del libro The intellignece of dogs de Stanley Coren.

Amor perruno
Tienen las mismas estructuras cerebrales que producen emociones en los seres humanos y su cerebro experimenta los mismos cambios químicos que nosotros. Incluso, se ha podido establecer que tienen la hormona oxitocina, responsable en los humanos de sentimientos involucrados con el amor y el afecto. Por esto, para Satanley Coren, autor de varios best sellers sobre el comportamiento canino, parece razonable sugerir que los perros tienen emociones similares a las nuestras.

Lo importante para nuestras mascotas
Mientras 60% del cerebro humano se dedica a la resolución de problemas, el almacenamiento de recuerdos, el procesamiento de pensamientos conscientes, y a interpretar y producir el lenguaje; 60% del cerebro de un perro se dedica al estudio de la obtención de alimentos.

¿Los perros sienten?
Sí. La mente de un perro, en lo que se refiere a los sentimientos, es más o menos equivalente a la de un humano de dos años de edad. Al igual que un niño, un perro experimenta emociones básicas: alegría, miedo, ira, angustia e incluso amor. Sin embargo, un can jamás va a desarrollar emociones más complejas como culpa, orgullo, desprecio o vergüenza.

Cuestión de gusto
Mientras los seres humanos tenemos alrededor de 9.000 papilas gustativas, los perros solo tienen 1.700. Paradójicamente, los caninos además de percibir sabores dulces, ácidos, salados y amargos, tienen dos tipos de papilas diferentes para la carne: grasa y cruda. La punta de la lengua está compuesta por un conjunto de papilas gustativas para el agua. El olfato, sin embargo, es más importante que el sentido del gusto a la hora de escoger.

Múltiples inteligencias caninas

1. Espacial:
la capacidad de reconocer el ambiente que lo rodea, en dónde se ubican los objetos, las distancias, etc. Esta es típica de un perro que recuerda en qué parte de la casa está su juguete favorito o dónde es su cama.

2. Intrapersonal e interpersonal:
la primera tiene que ver con el conocimiento propio, conocer las propias capacidades y limitaciones. Un ejemplo es el perro que se niega a saltar una barrera que es muy alta para él. La inteligencia interpersonal está relacionada con el aspecto social, con su habilidad de relacionarse con otros y asumir el liderazgo en su manada.

3. Comunicativa: es todo lo que se asocia al lenguaje corporal de los perros. La cola es un buen indicador de su estado emocional: si la tiene entre las patas es una señal de miedo, si está arriba significa que es dominante y puede ser peligroso y si está relajada, supone un perro cómodo. Lo mismo se puede leer con la expresión de las orejas.

4. Lingüística:
este tipo de inteligencia tienen que ver con los sonidos. Uno o dos ladridos cortos, en tono alto, es el saludo más típico. Una serie de ladridos solitarios con una pausa en cada uno es señal de un perro que pide compañía. Un ladrido mas lento y en tono bajo sugiere que el perro detecta peligro.

*Tomado de: The journal of physiology: The structure of a dogs brain.
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