'Nobel', el perro criollo del campamento por la paz

Al colectivo de personas del campamento por la paz en la plaza de Bolívar les llegó hace 12 días, de los 21 que ya completan, una grata y sorpresiva compañía, un perro criollo de la calle.

En uno de los días más críticos del campamento, por la terrible lluvia que había caído en horas de la madrugada y el frío penetrante de la capital, apareció un perrito delgado buscando refugio de las condiciones climáticas. Varias personas de la instalación, se apiadaron de él y lo dejaron entrar a una de las carpas.

Después de ese día, el perrito comenzó a visitarlos con más frecuencia, pues sabía que en ese lugar encontraba personas que de buen corazón le compartían de su alimento y lo resguardaban del frio. Sin embargo, no a todos les gustaba la idea de compartir su espacio son un animal, así que se dio un debate sobre la permanencia del perro en este lugar.

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En entrevista con nosotros, Natalia Parra, directora de ALTO, nos contó que finalmente se ganó la discusión y que el can se pudo quedar, pues se le explicó a los detractores que la paz es con todos los seres vivos.  Entre todos decidieron que su nombre de ahora en adelante iba a ser Nobel, proque representa la coyuntura histórica por la cual atraviesa el país.

Natalia asegura que a Nobel no le ha faltado comida hasta el momento y que se ha visto un gran cambio desde que llegó a la actualidad, pues la idea es que se alimente mejor para que posteriormente, cuando se levante el campamento, alguien lo adopte. Según ella, el perro es muy amoroso y apegado a los humanos. Se ha involucrado tanto con la instalación que siempre está presente en todas las asambleas.

La presencia de Nobel en el comité de seguridad es muy importante porque es el encargado de cuidar a las personas y a los bienes que hay en el campamento. Generalmente sus horas de guardia son en la noche, cuando está más pendiente de visitantes extraños, mientras que en el día procura dormir más.

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Por el clima tan helado, hasta el momento, solo ha recibido un baño seco con productos antipulgas. El involucramiento de Nobel es tal que ya tiene su propia carpa, una abierta porque en las otras les daba miedo que se le cayera y se ahogara. Este espacio, exclusivo para él, cuenta con su respectiva cama, cobijas, plato para comida y vasija para el agua.

Para Natalia, lo ideal sería que lo adoptara alguien que tenga que ver con el proceso de paz. Sin embargo, es consciente que independientemente de quien sea, Nobel necesitará de un hogar amoroso que lo cuide.

Por lo pronto, pide ayuda a veterinarios y voluntarios que puedan ayudar con la esterilización y con la aplicación de las respectivas vacunas. Quienes quieran ayudar se pueden acercar a la Plaza de Bolívar y preguntar por Natalia Parra.

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