A Dandy, un jack russell terrier, lo conoció cuando empezó a salir con Lincoln Palomeque. Hoy, ella es la dueña de su cariño. A Dandy, un jack russell terrier, lo conoció cuando empezó a salir con Lincoln Palomeque. Hoy, ella es la dueña de su cariño. Foto: Karen Salamanca

Carolina Cruz: en defensa de los animales

Carolina Cruz liberó su amor por los perros del ámbito doméstico. A sus ocupaciones como empresaria, presentadora y modelo, agregó una que cada vez le demanda más tiempo: el rescate de perros callejeros.

Texto: Juan David Montes S.

Desde que se radicó en Miami, junto al actor Lincoln Palomeque, no ha dejado de venir a Colombia, al menos una vez al mes. Por encima de sus compromisos laborales, lo que más la motiva a regresar es su cariño por los perros. Y hay que decirlo en plural porque además de Dandy y Lola –quienes viven con su suegra y su mamá, respectivamente–, existe más de un centenar de canes que baten sus colas por Carolina: todos aquellos a los que les ha brindado una mejor calidad de vida.

La presentadora ha aprovechado la popularidad y el carisma que la convirtieron en una celebridad para liderar campañas de adopción, buen trato y esterilización de animales, principalmente perros. Lo que empezó como el afecto que todo amo suele desarrollar hacia su mascota se ha convertido en un movimiento que, gracias a las redes sociales, se ha expandido y le ha cambiado la fortuna a varias vidas perrunas. 

¿Cómo desarrollaste tanto cariño por los perros?
Conviví 14 años con ‘La chiqui’, una fila enrazada con weimaraner. Siempre me habían gustado los animales, pero nunca con una sensibilidad tan fuerte como la que desarrollé desde que ella llegó a mi vida. La trajimos desde Cali hacia Bogotá cuando vine con mi mamá y mi hermano. Se adaptó con facilidad, a pesar de que al principio el frío le incrementó un poco el dolor ocasionado por la displasia de cadera que padecía desde su nacimiento. Aunque murió hace seis años, es una prueba que todavía no supero. Por fortuna, en ese momento conocí a Lincoln y su mascota, Dandy, que entonces era apenas un cachorro.

¿Fue simultáneo el ‘flechazo’ con Lincoln y Dandy?
Al comienzo no había mucho cariño con Dandy, yo le tenía respeto y mantuve cierta distancia. Tenía miedo de volver a encariñarme con un perro, por los sucesos recientes, pero no pude controlarlo. Además, tengo un ‘dulce’ para los animales. A donde sea que llegue se me pegan perros, gatos, en fin. Creo que ellos sienten la energía de uno. Dandy me ayudó mucho a afrontar el duelo de ‘La chiqui’. 

¿Has pensado en llevar a Dandy a Miami? 
Dandy vive en Bogotá, con mi suegra y mi cuñado. No fue difícil despedirnos, porque yo vengo cada mes y siempre lo visito. Me hace mucha falta pero no soy capaz de separarlo de su espacio, sería egoísta porque está muy bien adaptado y es consentido al extremo. Al momento de separarnos se queda paradito en la puerta y cuando llegamos es feliz con las maletas porque siempre le traemos regalos, como ropa y juguetes. Equilibramos la tristeza de las partidas con la alegría de las llegadas. 

¿Cómo es tu relación con las mascotas?
Tengo un problema: humanizo a los perros. Creo que César Millán me regañaría todo el tiempo. Dandy no dormía en la cama de Lincoln hasta que yo empecé a consentirlo. Es cuestión de familia: mi mamá tiene una labrador negra que se llama Lola, y mientras que su esposo trata de educarla, ella la ‘malacostumbra’. Cuando vengo a Bogotá también visito a Lola. Son dos temperamentos diferentes, porque ella es juguetona –solamente tiene un año–, en cambio, Dandy es más serio.

Te has convertido en una abanderada de los derechos de los animales, ¿cuáles son las principales causas que apoyas?
A través de las redes sociales se pueden hacer cosas muy positivas. He tenido la posibilidad de conocer a personas especiales con las que apoyamos a diferentes fundaciones dedicadas al bienestar animal en todo el país. También tengo varios perros apadrinados, aquellos que han sufrido maltrato y, como consecuencia, quedan con algún defecto físico que dificulta que sean escogidos por quienes están interesados en adoptar una mascota. Otra de mis prioridades es promover la esterilización de animales domésticos, pues es una estrategia clave para acabar con todo el problema de la sobrepoblación. 

¿Cuál es el principal consejo que le darías a una persona interesada en adoptar una mascota?
Lo más importante es entender que no es un juego, no se trata de adoptar por adoptar. Nos preocupamos por entregar todos los animales esterilizados y, si tuvieron problemas de salud, tratamos de recuperarlos para que quien los adopte no deba pagar cuentas de veterinario. Si no se cuenta con el tiempo y la disponibilidad necesaria es mejor optar por un apadrinamiento, que consiste en aportar un cargo mensual destinado a los gastos de manutención. 

¿De qué manera es posible vincularse con las iniciativas que promueves?
No se trata solo de plata, hay gente que nos ofrece hogares de paso mientras los animales se dan en adopción, todo sirve: tiempo, alimentos, juguetes usados. Ahora, por ejemplo, estamos buscando carpas para llevar a un albergue en Cartagena; es un espacio descubierto y se acerca la ola invernal.

¿Por qué decidiste contribuir a la causa animal?
Creo que somos pocas las personas que logramos entender a los animales como si nos hablaran con la mirada. Mucha gente me pregunta por qué no trabajo con fundaciones que beneficien a niños o ancianos, que son causas igual de importantes. La diferencia es que un perro no puede hablar, no puede decir lo que está sintiendo, por eso el lema es “hablando por los que no tienen voz”.

¿Cómo ha cambiado tu vida a raíz de estas iniciativas?
¡Tengo tres libros empezados que no he podido terminar! Pero ningún esfuerzo se hace en vano. Mi sueño es poder comprar un terreno enorme, para recoger más perros y tenerlos en muy buenas condiciones. Puede ser costoso pero cuando uno trabaja en equipo y se hacen alianzas por una misma causa se empiezan a ver los resultados.

¿Qué es lo más difícil de enfrentar casos de maltrato animal a diario?
Todos los días me quedo aterrada con la maldad del ser humano. Me parecen mentira los casos de los que me entero. Quiero ser la voz de aquellos animales afectados y darles el lugar que se merecen en la sociedad.

Aunque lo haces de manera desinteresada, ¿cuáles son las gratificaciones que te da esta actividad?
Cuando logramos salvar una vida siento tranquilidad. Significa que hay un perro menos con hambre, uno menos con frío y dolor. Han fallecido muchos, a pesar de grandes esfuerzos, pero también han sido bastantes los que hemos podido ayudar. Lo importante es equilibrar el sufrimiento y la alegría para seguir adelante.

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