El perro más famoso de Colombia

Juguetón, leal y cariñoso: así es Orión, el cruce entre pastor belga y pastor alemán de dos años de edad, que acompaña al vicepresidente Angelino Garzón. 4Patas habló en exclusiva con el político sobre recuerdos, anécdotas y polémicas que envuelven a su elocuente mascota.

¿Quién iba a pensar que lo primero que uno se topa al entrar a la casa de Angelino Garzón, ex vicepresidente de la República, es un perro peludo, de enormes proporciones? La reacción inicial al ver semejante ‘mastodonte’ no puede ser otra que la de retroceder unos cuantos pasos. Y no porque sea agresivo. Para nada. Más bien al contrario: la nobleza de la mascota de la familia Garzón es perceptible casi que de manera instantánea. Sus ladridos graves son algo intimidantes, pero tan pronto como se vislumbra esa cola gigante que se mueve de un lado a otro en señal de júbilo, o cuando se detallan esos ojitos de cachorro, es ahí cuando uno se da cuenta de que este es un can muy especial. 

Su nombre es Orión. Llegó al hogar de Angelino Garzón a raíz de una petición que él le hizo a un coronel de seguridad para que le consiguiera un perrito. “Pero de raza grande –recuerda haber dicho Angelino–, porque los chiquitos a veces son muy histéricos”.

Fue así como un día cualquiera, llegó a la casa una intendente con una pequeña bolita peluda, un cruce entre pastor belga y pastor alemán, de dos meses de edad. Tan pronto como la mujer se fue, el animal no hizo otra cosa que llorar; extrañaba a su tutora. No obstante y con el paso del tiempo, el cachorro se fue acostumbrando a los espacios de la casa, y también a los miembros de la familia Garzón. Su vínculo más cercano lo forjó con Monserrat, la esposa del vicepresidente. “Es a ella a quien identifica como su ‘primer’ amo. A mí, como el segundo”, explica. 

De pequeño le costaba trabajo bajar las escaleras de la casa. Lloraba porque no podía hacerlo. Pero así como sufría por estas fobias tontas que luego superaría con creces debido a su gigantesco tamaño, también hacía travesuras. Solía meterse debajo de la mesa, “y como hace el duende –cuenta Angelino– les desamarraba los cordones a los invitados”. 

Pero este can no solo se caracteriza por sus pilatunas. También sobresale su buen gusto para las artes y la cultura: disfruta de la música clásica, por ejemplo. Y en cuanto a las habilidades deportivas, adora entretenerse con balones y, en medio de su afición por las esferas, es toda una estrella del fútbol. 

Así mismo, Orión ha agudizado su olfato para identificar a las personas de alta jerarquía que entran a su territorio. Cuando llegaban las delegaciones de funcionarios estadounidenses y canadienses, cuando Angelino era vicepresidente, él siempre saltaba a saludar al que tenía el cargo más importante. “Y cuando se iban a ir, también salía y les meneaba la cola. Parece el jefe de protocolo”, comenta Garzón entre risas. 

Un miembro más 

Los Garzón siempre han tenido una estrecha relación con los animales. Tanto Angelino como Monserrat disfrutaron de mascotas en su casa de infancia, y una vez ya casados, durante 12 años, vivieron con Luna, una pastora alemán que falleció a finales de 2011. 

Es por su cercanía al mundo perruno que desde siempre le han atribuido a estos seres el lugar que les corresponde dentro del hogar. “Uno adquiere un cariño y un deber con sus mascotas. Hay que cuidarlos, alimentarlos, respetarles su condición de perro, su personalidad e integridad física”, comenta Angelino. 

Además, también tiene presente que una mascota es un factor determinante para garantizar la tranquilidad espiritual del hogar. De Orión ha aprendido el valor de la lealtad y resalta su carácter guardián. “Es un perro protector”, dice. 

Compañero fiel

En 2014, Orión se volvió toda una celebridad. De hecho, se ganó el título de ‘el perro más famoso de Colombia’. Todo comenzó a raíz de un comentario que hizo Angelino –cuando aún era vicepresidente de la República- de que no aceptaría la embajada de Colombia en Brasil, porque el clima caliente de Brasilia podría afectar a su amigo peludo. Lo que, evidentemente, comenzó como un simple comentario, se convirtió a lo largo de las semanas, en un debate álgido que trajo consigo otras meditaciones profundas en torno al tema de los animales de compañía. 

“Desde luego que fue una broma. Como saben, no acepté la embajada por razones personales y familiares. Los seres humanos no podemos perder el sentido del humor porque, de hacerlo, lo perdemos todo. Pero no hay mal que por bien no venga: ese comentario le permitió a la sociedad hacer una reflexión política: cuando uno tiene una mascota, esta hace parte de la familia”. Esto es más que claro para los Garzón. A donde sea que vayan, allí estará Orión. Siempre fiel, acompañándolos.

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