Envenenamiento de perros y gatos Envenenamiento de perros y gatos Foto: Karen Salamanca

Una trampa mortal

Diferentes compuestos tóxicos son camuflados al interior de trozos de carne o pan que atraen a los animales. Parece mentira, pero el envenenamiento intencional de mascotas es una realidad alarmante. Te contamos todo lo que debes saber para evitar más víctimas.

Ocurrió hace un par de años, pero Marta Gómez lo recuerda como si hubiera sido ayer. Al igual que todos los días, había llegado la hora del paseo de su perrito, por lo que decidió llevarlo al parque del conjunto residencial donde vivía, al sur de Bogotá. Salió en compañía de su hijo menor y de su french poodle, que se divirtió como siempre, revolcándose y corriendo entre el pasto.

Todo cambió en el regreso hacia la casa, cuando su mascota empezó a tener comportamientos extraños. “Se daba golpes contra las paredes, corría con desesperación y tenía mucha saliva, espuma blanca, vómitos y las pupilas vidriosas”, recuerda con tristeza.

Entonces corrieron a la veterinaria más cercana. Lucas, la mascota que tenían desde que era un cachorro y con quien vivían hace más de cinco años, había sido víctima de un envenenamiento, al igual que otros 12 perros del sector que fueron atendidos allí y que, pese a recibir todos los tratamientos posibles, murieron en cuestión de horas.

Aunque no existen cifras oficiales, un gran número de casos como este es atendido en las clínicas veterinarias de las principales ciudades del país y prende las alarmas sobre esta problemática entre propietarios, ambientalistas y veterinarios.

Generalmente, el arma letal está oculta en alimentos como carne cruda o cocinada, pan fresco, atún y otros enlatados, que atraen la atención de las mascotas, generando que los olfateen, laman e ingieran. Al interior tienen rastros de raticidas o pesticidas con compuestos como el fluoroacetato de sodio y el metaldehído, cuyo consumo es altamente nocivo para los animales.

Si bien no existe justificación alguna para cometer un acto de crueldad de este tipo, la tenencia irresponsable de mascotas por parte de algunas personas y la falta de tolerancia de otras son las que, al parecer, generan problemas entre vecinos que conllevan a la utilización de estas prácticas en contra del bienestar de perros y gatos.

Urgencia de vida o muerte
Un paseo rutinario puede convertirse en una pesadilla si la mascota tiene contacto con alguno de estos compuestos. Al ingerirse el veneno, los efectos se perciben en el sistema metabólico, nervioso y gástrico de forma casi inmediata, pocos minutos después de la ingesta. El impacto puede ser mortal, por lo que la pronta atención por parte de un especialista es la única alternativa para que sobreviva.

Ante una urgencia de este tipo, no hay nada que pueda hacerse en casa”, asegura el doctor Édgar Gutiérrez, director de la Clínica Veterinaria de la Universidad de la Salle, quien explica que entre los principales signos de alarma se encuentra la aparición inesperada de síntomas como vómito, salivación excesiva, rigidez muscular o desorientación, temblores, ansiedad y convulsiones, entre otros.

Como explica el médico veterinario, la evolución de estos síntomas se produce entre 15 minutos y una hora después del consumo del tóxico. “Una de las principales características es que se trata de una alteración súbita del estado de salud de la mascota, con cambios clínicos y de comportamiento muy importantes, que tienen como coincidencia el haber estado en parques o lugares públicos”, señala.

Para el doctor Gutiérrez, esta situación es muy preocupante en Bogotá, “en donde existe una casuística importante de envenenamientos. Solo en nuestra clínica, recibimos entre tres y cuatro pacientes al mes con un diagnóstico de intoxicación causada por ‘manos criminales’. Estos casos tienen una tasa de sobrevivencia muy baja, pues el tóxico actúa muy rápidamente”.

Por esto, el experto hace un llamado a los propietarios para que aumenten los cuidados de sus mascotas y estén atentos ante objetos o alimentos sospechosos que se encuentren en el suelo de lugares públicos frecuentados por perros y gatos.

Un delito impune
Legalmente, el envenenamiento es considerado una forma de maltrato y se encuentra incluido dentro de la principal legislación que en la actualidad protege los derechos de los animales en Colombia. Se trata de la Ley 84 de 1989, también conocida como Estatuto de Protección de los Animales, en la cual se establece que cometen actos de crueldad y deben ser sancionadas las personas que:

•  Abandonen substancias venenosas o perjudiciales en lugares accesibles a animales diferentes de aquellos a los cuales específicamente se trata de combatir.

•  Envenenen o intoxiquen a un animal, usando para ello cualquier sustancia venenosa, tóxica, de carácter líquido, sólido o gaseoso, volátil, mineral u orgánico.

De acuerdo con el artículo 10, estos actos dañinos tendrán sanciones mínimas, como el arresto de uno a tres meses y la generación de multas que van desde cinco mil pesos hasta 50 mil.

Aunque esto está aparentemente ‘claro’, no es tan fácil capturar a los responsables, pues la agresión no es considerada legalmente un delito, sino una contravención, es decir, una conducta transgresora de menor gravedad, que, como aseguran las organizaciones defensoras de animales, ni se investiga ni se sanciona por falta de pruebas, desconocimiento de la norma y debilidad en los procedimientos. A ello se suma que generalmente la ciudadanía decide no denunciar, por temor o desinformación.

¡Habla por ellos!
Si eres testigo de esta forma de maltrato animal o tu mascota es víctima, ¡es hora de denunciar! Para ello, puedes presentar una querella ante el inspector de Policía de la Alcaldía Local, con el propósito de que se investigue y se impongan las sanciones determinadas en el Estatuto Nacional de Protección de los Animales contra la persona que colocó el veneno.

Así mismo, si el animal afectado tiene cuidador o propietario, es posible interponer una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, por la presunta comisión del delito de daño en bien ajeno.

¿Cómo evitar que tu mascota sea víctima?
De acuerdo con el doctor Gutiérrez, la clave está en brindar una buena educación al animal en lo que respecta a su comportamiento fuera de casa. “Hay que enseñarle que no ingiera alimentos de la calle y que no reciba cosas a extraños, sino únicamente lo que le ofrecen sus amos”, señala.

Además, asegura que para evitar que un perro caiga en esta trampa la mejor opción es que siempre utilice correa e incluso bozal cuando salga a la calle, así no se encuentre entre las razas que por ley deben portarlo. “Es una prevención y así estamos garantizando que no coja nada extraño del suelo, porque es una realidad que ellos se sienten muy atraídos por lo que se encuentran durante sus paseos”, concluye.

Otra recomendación es realizar un barrido previo del lugar donde se está realizando el paseo. Ir delante de la mascota y recoger aquellos objetos que parezcan sospechosos puede resultar de utilidad, si a ello se le suma una actitud de vigilancia constante, en aras de proteger al animal.

Por último, si se sospecha que el perro ha tenido contacto con algún objeto contaminado con veneno, es importante recoger posibles evidencias, como objetos o envases encontrados en el parque, para identificar el compuesto y realizar el tratamiento con el antídoto más adecuado.
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