Hachiko, el perro más leal del mundo

Hachiko fue disecado y guardado en el museo de Ciencias Naturales. Hachiko fue disecado y guardado en el museo de Ciencias Naturales. Foto: Momotarou2012 - Wikipedia

La historia ocurrió en Japón en 1925, pero casi un siglo después sigue conmoviendo a los amantes de los animales. Así fue como Hachiko se convirtió en una especie de ser inmortal.

Ninguno conoció a Hachiko pero casi todos coincidimos en que fue el perro más leal del mundo. Su historia es de fama mundial. Y no es para menos, esperó infructuosamente por 9 años a su amo en la misma estación de tren, todos los días. Pero ¿cómo llegaron a ser tan unidos?

En 1923, la hija de un profesor japonés lo convenció de tener nuevamente una mascota en casa. Hace poco había muerto una perrita que tenían y debido a la tristeza, no quería otro animal en casa.

A Eisaburo Ueno, un profesor del departamento de agricultura de la universidad de Tokio, le regalaron un pequeño akita que había nacido en una granja en Odate. El perro fue enviado dentro de una caja en el vagón de equipaje de un tren para un viaje que tenía una duración de dos días. Cuando por fin llegó a su destino, lo encontraron tan quieto que pensaron que estaba muerto.

Ya en casa, el profesor intentó algo para que comprobar si seguía con vida: le acercó una taza de leche y ¡funcionó! Hachiko salió de su letargo.

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Una relación única

Cuando la hija abandonó la casa paterna para ir a vivir con su esposo, Ueno pensó en regalar al pequeño perro, que ya demostraba el profundo cariño que le profesaba. Pero cambió de opinión cuando se dio cuenta que él también se había encariñado.

La relación de ambos se hizo cada vez más estrecha, al punto que Hachiko lo acompañaba todas las mañanas a la estación donde tomaba el tren para ir a su trabajo y lo esperaba, siempre, al final de cada jornada.

Esto no pasó inadvertido para los asiduos a la estación para quienes se volvió común este acto.

Pero la razón que todos conocen y por la que Hachiko pasó a la historia empezó el 21 de mayo de 1925 cuando un paro cardíaco acabó con la vida del profesor de agricultura. Este se encontraba en la universidad, por lo que nunca regresó en el tren de siempre.

Desde entonces y todos los días hasta su muerte, el akita esperó la llegada de quien lo recibió en su hogar y lo bautizó Hachiko por la leve desviación de sus patas delanteras que se parecían a la letra japonesa kanji (?) que sirve para representar a Hachi (ocho).

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9 de marzo de 1935

Monumento a Hachiko en Japón

Foto: iStock

Ese día y luego de nueve años de espera, el perro murió. Cuando le hicieron la necropsia para su posterior taxidermia, no encontraron las causas de su muerte. Pero, en 2011 fueron determinadas: Hachiko murió por un cáncer terminal y una infección de gusanos.

El cuerpo del perro fue disecado y guardado en el museo de Ciencias Naturales. Años más tarde, levantaron una estatua de bronce con su figura que se convirtió en un atractivo para propios y turistas.

Durante los nueve años que estuvo en la estación de tren, los comerciantes se encargaron de alimentarlo y de hacer menos tortuosa su espera.

Una historia sin fronteras

Adaptaciones en el cine, videojuegos y menciones en televisión ha tenido esta historia. Estas son algunas:

En 1987 se estrenó en Japón la película Hachiko Monogatari, del director Seijiro Koyama, en la que narró la vida y muerte del animal. En 2009 se proyectó la versión estadounidense, protagonizada por Richard Gere y ambientada en Rhode Island, Estados Unidos.

En televisión ha tenido presencia en diferentes programas. Uno de los más recordados es el capítulo ‘Ladrido jurásico’ de Futurama, en el que Fry recuerda a Simurdiera, el perro que lo esperó durante 12 años en la puerta de la pizzería en la que trabajaba.

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