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Maltrato animal, una cruda realidad en San Andrés  

Organizaciones alertan sobre la difícil situación que enfrentan los animales en la isla, en donde cientos de perros y gatos viven en la calle y se encuentran expuestos a situaciones de riesgo.

Chocorramo, un criollo de color café, fue atacado con un machete que casi divide su cuerpo en dos. Max, que sufrió la misma agresión, se recupera de una grave herida en su pata trasera derecha. Mojito, un cachorro de cinco meses, fue quemado con ácido en su cara. Los tres son víctimas de la cruda realidad de maltrato animal que enfrentan cientos de perros y gatos en la isla de San Andrés. 

Estas son algunas de las difíciles historias encontradas allí por la fundación Adopta No Compres, la cual busca mejorar la calidad de vida de los animales a través del rescate, recuperación y adopción de perros y gatos abandonados, y de jornadas de esterilización y campañas educativas para sensibilizar a los ciudadanos. 

Aunque la organización concentraba su trabajo en ciudades como Bogotá, Medellín y Santa Marta, ahora sus esfuerzos están focalizados en San Andrés, en donde “el 95 % de los perros y gatos viven en la calle, enfrentando la indiferencia y el dolor”, como asegura su representante, Laura Rodríguez. 

Allí conoció el trabajo de la Fundación Pro - Animal San Andrés Isla (PAS), que, desde 2005, se consolidó como la única organización animalista en el departamento en respuesta a la “evidente desidia e indiferencia tanto del Gobierno como de la población que habita la isla frente a los animales”, según explica Natalia Sierra, una de sus socias fundadoras. 

Actualmente, según esta fundación, se estima que hay más de 15.000 perros y gatos en una isla cuya población apenas supera los 76.000 habitantes, lo que denota una grave situación de sobrepoblación animal.

Tenencia irresponsable, un problema cultural 

Para las líderes de estas dos organizaciones animalistas, la problemática principal en la isla está relacionada con la tenencia irresponsable de animales por parte de algunos habitantes, quienes aún no reconocen a perros y gatos como seres sintientes, que forman parte de las familias y requieren cuidados y protección. 

“En San Andrés es común que los animales vivan en la calle, pasando hambre y sed, amarrados a la intemperie, sin recibir atención veterinaria y expuestos a sufrir accidentes o a ser atropellados, entre tantas otras situaciones”, afirma la fundadora de Adopta No Compres. 

Además, Rodríguez señala que, en medio de este desconocimiento frente a lo que significa una tenencia responsable, los pobladores tampoco reconocen la importancia de esterilizar a los animales que tienen a su cargo, razón por la que cada vez son más los cachorros abandonados en las calles. 

De acuerdo con Natalia Sierra, representante de la fundación PAS, esta situación de abandono es una consecuencia sociocultural, ligada a las creencias de los isleños frente al rol que ocupan los animales en la sociedad. “Son menospreciados porque para ellos no tienen ningún valor”, concluye.

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Un caso de maltrato animal diario 

Al problema del abandono se le suman la crueldad y el maltrato animal, que se han convertido en pan de cada día en la isla. Al encontrarse en la calle, los animales no tienen ningún tipo de protección y son agredidos por otros caninos e incluso por vecinos. “La mayoría de las personas no les brindan los cuidados que requieren, pero lo más grave son quienes los maltratan deliberadamente”, asegura la representante de la fundación Pro – Animal San Andrés Isla. 

En eso coincide Sheila Chow, veterinaria que coordina el Centro de Bienestar Animal, quien afirma que a diario se presenta al menos un caso de maltrato animal. Desde su experiencia, estas situaciones son la consecuencia de que la mayoría de los animales vivan en las calles.

 Los casos abundan en redes sociales, en las páginas de las organizaciones animalistas y en los comentarios de los turistas. Incluso, el diario El Isleño ha dado a conocer graves noticias alrededor del tema, como el brutal ataque a machetazos cometido contra un perro que se encontraba durmiendo en la terraza de su amo, en julio pasado. 

Pero ¿qué dice el Gobierno departamental?

Desde 2013, la procuradora ambiental y agraria, Sara Pechthalt, instauró una acción popular para la construcción y operación de un centro de albergue animal que mitigara la problemática de animales callejeros en la isla. A raíz de esto, el Tribunal Administrativo de San Andrés emitió una sentencia en la que ordenó al ente territorial “adelantar todas las acciones administrativas y presupuestales necesarias para la construcción y dotación del coso”, para albergar animales de manera adecuada y digna y promover la esterilización, entre otras acciones. 

Fue así que surgió el Centro de Bienestar Animal, institución que entró en funcionamiento en 2015. Se trata de un proyecto financiado por la Secretaría de Movilidad departamental con el que se busca disminuir los accidentes que se generan por los animales que deambulan en vía pública. 

Sin embargo, las organizaciones animalistas denunciaron irregularidades por parte del anterior administrador de este albergue, en donde, aseguran, se aplicaba la eutanasia a todos los animales recogidos, no se brindaba atención veterinaria ni se alimentaba a los perros y gatos rescatados.

Desde julio de 2016, la veterinaria Sheila Chow es la encargada de operar el lugar. Como ella misma afirma “mientras el año pasado se controló la población a través de la eutanasia, nosotros cambiamos rotundamente este modo de pensar, queremos recuperar a los animales y darlos en adopción, para fomentar así la tenencia responsable en San Andrés”. 

Ahora, su labor se enfoca en recoger a 20 animales cada mes, los cuales pasan por un proceso de recuperación, esterilización, vacunación y desparasitación, y, finalmente, son puestos en adopción. Además, ofrecen 20 cupos mensuales para que personas del departamento esterilicen a sus mascotas. 

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“Logramos que algunos animales sean adoptados, garantizando que van a tener un mejor futuro. Nos aseguramos de que no van a estar a la intemperie ni encadenados, sino en una casa, donde les van a brindar cuidados y calidad de vida”, resalta la veterinaria. 

Aunque la existencia de una institución en pro del bienestar animal representa un avance significativo en la isla, para Chow esto no es suficiente si se tienen en cuenta las dimensiones de la problemática en San Andrés. 

“El centro tiene capacidad para sostener a 20 animales cada mes, entre perros y gatos. Sin embargo, al no ser adoptados, debemos continuar supliendo su alimentación y cuidados. Hoy tenemos 64 en el albergue”, concluye, tras señalar que, además, el lugar donde se ubica no pertenece a la Gobernación, por lo que es muy difícil realizar las adecuaciones necesarias para atender a esta población. 

En esta misma dirección, las organizaciones animalistas advierten sobre los bajos recursos que se han destinado para el funcionamiento de este centro –que en el contrato vigente son 266 millones de pesos para seis meses de operación– y la ausencia de un programa de esterilización masivo, como sí tienen otros departamentos del país. 

Unidos por los animales isleños

 Las fundaciones Adopta No Compres, Pro-Animal y Manejo Humanitario de Fauna Callejera trabajan de manera conjunta para mejorar la calidad de vida de perros y gatos en la isla. Además de rescatar a aquellos que encuentran heridos o en condiciones muy precarias y promover la tenencia responsable, realizan campañas de esterilización para detener la sobrepoblación canina y felina. 

Durante 2016, estas organizaciones han esterilizado a 450 animales y han brindado atención veterinaria a otros 100 más. A través de donaciones económicas, logran apadrinar estas campañas, por lo que invitan a todos los interesados a hacer parte de la solución de esta problemática.

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