Mascotas olímpicas

Los juegos de Río de Janeiro recibirán en el mes de agosto a más de 10.000 atletas provenientes de 206 países, que sueñan con alcanzar la gloria. Paralelo a ello, está la historia de las mascotas olímpicas, que se han convertido en símbolo de cada ciudad y evento. Aquí los perros y gatos protagonistas.

Las mascotas se han convertido en uno de los grandes símbolos de los Juegos Olímpicos. Estas figuras, que usualmente son animales y personajes antropomórficos, tienen una gran importancia para el país organizador, pues, en la mayoría de los casos, representan sus valores, estilo de vida, cultura e idiosincrasia. Con esta imagen le muestran al mundo su identidad. Para el mercadeo y la publicidad del certamen, las mascotas olímpicas representan una de las más importantes fuentes de ingreso.

La primera vez que una mascota fue utilizada en una competencia de estas características fue en los Juegos Olímpicos de Invierno de Grenoble, Francia, en 1968. Luego, en los Olímpicos de Verano (Múnich, 1972), eligieron a un perro salchicha llamado Waldi, que representaba muy bien la región de Baviera.

Además, se usó esta mascota para representar la resistencia, tenacidad y agilidad de los atletas. Su imagen era muy llamativa, pues tenía varios colores que la adornaban. La cabeza y la cola eran de color azul claro y su cuerpo presentaba franjas verticales amarillas y verdes. Se eligieron estos tonos porque representan tres de los cinco colores olímpicos. Fue producido en varias formas y tamaños, en felpa, plástico, calcomanías, afiches y botones. Waldi, además tenía escrita la palabra ‘Guten’, que en alemán significa “buen día”. Fue tal la acogida que tuvo este perro, que desde esta olimpiada se instituyó la presencia de una mascota para promocionar y dar a conocer este evento deportivo.

Desde entonces, cada cuatro años, la ciudad organizadora elige una mascota para identificar su evento. Montreal 1976 tuvo un castor llamado Amik, uno de los animales símbolos de Canadá; Moscú usó un oso llamado Misha, diseñado por el dibujante de libros infantiles Víctor Chizhikov y ha sido una de las mascotas preferidas de los Juegos Olímpicos. Los Ángeles creó a Sam, un águila calva, símbolo nacional de los Estados Unidos, que fue diseñada por Robert Moore y los estudios Disney.

Seúl tuvo un tigre al que llamaron Hodori, luego de una participación pública de sus ciudadanos que arrojó más de 2.300 opciones, siendo además, la primera vez que se utilizaron este tipo de mecanismos para una elección de este estilo. La elección del felino se debió a que es uno de los animales representativos de la tradición y los cuentos populares surcoreanos.

Barcelona fue la olimpiada que repitió la elección de un perro como mascota. Su nombre era Cobi y fue creada por Javier Mariscal, un importante diseñador valenciano. La imagen y diseño del dibujo corresponde a la de un perro ovejero. Aunque se parece a un can de estas cualidades, su dibujo es muy moderno. Esta mascota posee un par de orejas puntiagudas, la nariz levemente cargada hacia un lado y termina con una bolita. Sus ojos son dos pequeños puntitos y todo su cuerpo es café claro. Cuando el artista supo que su dibujo había sido elegido, trabajó junto con un equipo de colaboradores que le ayudaron a hacer al lanzamiento de la mascota y a asegurar el éxito comercial. Para ello hicieron dibujos de la mascota para camisetas, calcomanías, juguetes, peluches y todo tipo de objetos, lo que permitió que Cobi fuera ampliamente conocido en España y en el extranjero.

La ciudad de Atlanta sorprendió con una mascota algo rara llamada Izzy. Sus creadores tomaron la imagen de una especie de sapo y le hicieron muchas intervenciones. Pese a que no gustó entre los aficionados, se trató de la primera mascota realizada en un computador. Cuatro años después vino Sídney, con tres mascotas: Olly, una especie de ave cuyo nombre provenía de la palabra Olimpiada; Sid, un ornitorrinco llamado así por la abreviación de “Sydney”, y Millie, el equidna (puercoespín) cuyo nombre hacía referencia al Nuevo Milenio.

Atenas presentó a Athenà y Phèvos, dos niños inspirados en muñecos de la antigua Grecia. Sus nombres provenían de los dioses Atenea, Protectora de la ciudad, y Febo, Dios de las artes y el deporte. Pekín eligió varios: Beibei, un pez azul; Jingjing, un panda; Huanhuan, una antorcha roja; Yingying, un antílope tibetano, y Nini, una golondrina verde. Sus nombres de dos sílabas repetidas hacen referencia a los apelativos cariñosos con los que se suelen tratar a los niños en chino. Juntos conforman la frase Beijing huanying ni, que significa ‘Pekín te da la bienvenida‘. El grupo de las cinco mascotas se llamó Fuwa.

Más tarde, Londres tuvo como mascotas a Wenlock y Mandeville, dos muñecos de metal, el primero con líneas naranjas y el segundo con líneas azules y fucsias.

Finalmente está Rio de Janeiro y su olimpiada, que se realizará en el mes de agosto. La mascota diseñada busca representar la fauna de Brasil. Se llama Vinicius (en honor al músico Vinícius de Moraes) y es un animal amarillo que tiene sus patas delanteras azules, las traseras naranja, su cola verde, y sus rasgos son similares a los de un gato mezclado con mono.

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