El uso vergonzoso que le dieron los españoles a los perros durante la conquista

En estas fechas se conmemora el “día de la raza” por la llegada de los españoles a América. En 4 patas averiguamos cuál fue la importancia de los perros durante esta época.

No, los españoles no fueron los primeros en traer a los perros. Hay pruebas científicas en las que se han encontrado evidencias de que el perro llegó a América con el Homo sapiens, hace alrededor de 11.000 años por el estrecho de Bering.

Diferentes estudios apuntan de que antes de la llegada de los españoles existían tres tipos de perros en América: el perro esquimal, el perro de las praderas y los gozques, que eran una especie pequeña que no tenían la capacidad de ladrar.

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El viaje de los perros europeos a América

Los perros fueron introducidos en el continente americano durante el segundo viaje de Colón en 1493, siendo el capellán real y deán sevillano Juan Rodríguez de Fonseca, quien encargado de equipar su flota naval, introdujo un total de veinte canes entre mastines y galgos de pura raza. No obstante, no fueron las únicas razas ibéricas introducidas en las tierras amerindias, pues se llevaron también podencos, sabuesos y también alanos.

En una anécdota registrada en ‘Los perros de la conquista’ de la Biblioteca Luis Ángel Arango, uno de los perros más conocidos en la conquista se llamaba Becerrillo y era enorme, salpicado de manchas negras sobre un fondo rojo, la nariz negra y los ojos rodeados de pelo negro. Era tan apreciado por su ferocidad, que se le daba doble ración, y su amo recibía sueldo por los servicios de su perro. Era tan inteligente que distinguía los indios mansos de los alzados.

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El uso vergonzoso

Lamentablemente, los españoles en esa época le dieron a los perros una de las peores tareas de la historia, la represión de nativos americanos, pues la mayoría de estas razas estaban dotadas de una gran versatilidad a diferencia de los perros nativos hallados. Eran entrenados para matar amerindios, tal y como se describe en las crónicas antiguas.

Vale la pena aclarar que los indígenas estaban totalmente impactados por la ferocidad de estos canes, pues para ellos era algo nuevo, debido a que sus perros eran más pequeños y ni si quiera ladraban. Si un nativo huía en las noches, los perros rastreadores lo perseguían y lo atrapaban.

Grabado del taller de Bry en el manuscrito Narratio regionum Indicarum

En la retaguardia los canes realizaban labores defensivas cuidando de los soldados o del propio ganado. Dos de los más famosos en estas tareas fueron Amadís, mastín de Luis Rojas, gobernador de Santa Marta, o Bruto, el lebrel de Hernando Soto.

Además, durante la conquista de Venezuela por Federman (1530-1531) mientras estaban en la búsqueda del famoso tesoro de El Dorado, tuvieron que usar a los perros para prevenir los ataques de los jaguares o panteras.

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